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Red Internacional
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Mundo Obrero. Salario mínimo a $80: México mantiene las remuneraciones más bajas de la OCDE

El Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) aprobó un aumento de 7 pesos al salario mínimo general, lo que supone un aumento del 3.9%. Muy por debajo del costo de la canasta básica.

Bárbara Funes

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3

Sábado 3 de diciembre de 2016

Según se dio a conocer, se trata de un doble aumento al salario mínimo. Uno directo, de 4 pesos -que corresponde al Monto Independiente de Recuperación-, que “compensa” el ajuste que no se concretó durante este año por el impacto de la salida del Reino Unido de la Unión Europea (el Brexit), la posible alza de las tasas de interés de la Reserva Federal estadounidense y el triunfo de Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses.
Con eso se llevó el salario a $77.04. Sobre esto se calculó un aumento adicional de 3.9% que corresponde al incremento anual del salario mínimo, en línea con el alza de la inflación.

De acuerdo con el Conasami, los “favorecidos” serán 1,300,000 trabajadores de tiempo completo. Con total cinismo, este Consejo declaró que el objetivo del aumento “es hacer posible que se recupere el poder adquisitivo de los trabajadores asalariados que perciben un salario mínimo general y para que éste se cumpla no debe repercutirse en los precios de los bienes y servicios que consumen las familias en las que existe por lo menos un trabajador de salario mínimo general” señaló el consejo en un comunicado.
Por ello, hizo un exhorto a la industria, el comercio y los servicios “a que apoyen el logro de este objetivo”.

Sin embargo, algunos analistas reconocen que el costo de la canasta básica subirá, centralmente por dos factores: uno, el alza del dólar -lo que lleva a un aumento de precios de productos como el maíz que se importa- y la próxima liberación de los precios de las gasolinas, la cual implicará el alza del costo del transporte y, en consecuencia, también del precio de todos los productos.

En el plano internacional, México cuenta con el salario mínimo más bajo dentro de los 34 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Mientras encabeza la lista Australia, donde se pagan 15.2 dólares la hora, en México se llega apenas a los 3.8 dólares diarios.

Ése es uno de los factores que hace “competitivo” al país como receptor de inversiones extranjeras directas: los bajos salarios que no llegan a cubrir las necesidades básicas de la clase trabajadora, generados por la imposición del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en la década de 1990 y refrendado con la aprobación de la reforma laboral que legalizó la subcontratación (outsourcing).

Y fue ese “atractivo” de los bajos salarios uno de los factores que generaron la deslocalización industrial desde Estados Unidos hacia países como México, que trajo como consecuencia la pérdida de conquistas laborales en el corazón del imperialismo, así como despidos por cierres de fábricas.

Por eso, contra la división de la clase trabajadora por países, condiciones laborales, por etnia y por género, es necesario que los sindicatos que se reclaman opositores a un lado y otro del Río Bravo levanten un pliego petitorio unificado que exija aumento de salario de acuerdo con el costo de la canasta básica y que se ajuste por inflación, junto con división de las horas de trabajo entre trabajadores ocupados y desempleados.

Para que ninguna familia trabajadora sufra privaciones de ningún tipo, que la crisis la paguen quienes la generaron: los empresarios.