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RECORTE PRESUPUESTAL. Salud, educación y cultura los afectados por el nuevo recorte presupuestal

El presidente ha anunciado un redoble de la austeridad republicana, con el discurso de atacar los lujos innecesarios de los altos funcionarios ¿qué implica este redoble? ¿Es la única manera de enfrentar la crisis?

Camilo Cruz México

Jueves 11 de junio de 2020

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunció un redoble de la austeridad republicana en medio de un decrecimiento de la economía del 7,5%. Con un discurso que apunta a erradicar lujos de los altos funcionarios, el gobierno federal se apuesta a profundizar los recortes.

Los recortes iniciaron con el decreto presidencial de la extinción de fideicomisos como el de la educación media superior, del cual dependen programas como prepa abierta o los Centros de Atención para Estudiantes con Discapacidad, Educación Media Superior a Distancia o Mi Entorno Virtual, expedido el 3 de abril, fecha desde la cual los trabajadores de estos programas no han cobrado su salario.

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Posteriormente, el subsecretario de Educación Superior de la Secretaria de Educación Pública, Luciano Concheiro, anunció que pese a que presionaron a la “transformación estructural” de las universidades en quiebra, que consistía en congelamiento de plazas, despidos de trabajadores académicos y administrativos y una reforma al sistema de pensiones y jubilaciones, no habría una partida presupuestaria para el rescate de las once universidades en crisis.

Esta decisión deja a la deriva a más de 60 mil trabajadores universitarios. Por lo menos tres universidades han anunciado que tienen fondos suficientes para pagar salarios hasta la primera quincena de octubre. La respuesta de la SEP fue que están dispuestos a “asumir el costo político de esta decisión”.

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Hacia finales de abril, el gobierno federal anunció un recorte del 75% al gasto operativo de todas las secretarías de Estado, órganos desconcentrados y organismos descentralizados en los capítulos 2000 y 3000 que garantizan servicios esenciales para todas las dependencias como el pago de luz, agua y otros servicios, así como insumos, materiales y uniformes e implementos para los trabajadores.

Este recorte también se aplicó al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), exceptuando a la Secretaria de Salud, lo que podría reducir la disponibilidad de medicinas e insumos médicos.

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La SEP ha hecho un llamado a las universidades para recortar el presupuesto asignado, como el recorte de 110 millones de pesos que aprobaron las autoridades de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Los nuevos ajustes dejan intactos los presupuestos de las cámaras de diputados y senadores, a los magistrados y jueces del poder judicial, a los altos funcionarios y a la Secretaría de Defensa Nacional, la Secretaría de Marina y la Guardia Nacional entonces ¿para quién es la austeridad?

El presidente asegura que los recortes son para evitar endeudar al país con el Fondo Monetario Internacional, lo que abrió un debate a lo interno de Morena donde el presidente nacional de Morena, Alfonso Ramírez Cuellar, argumentó que el redoble de la austeridad republicana no sería suficiente y que habría que endeudarse con el FMI.

Sin embargo, el gobierno federal ya tenía contemplado pedir un préstamo de mil millones de dólares al Banco Mundial y que ensancharán la deuda externa.

Ajuste y endeudamiento ¿único camino?

Los empresarios vienen tomando medias para que seamos los trabajadores quienes paguemos la crisis: 12 millones y medio de despidos en el último trimestre. En una encuesta la Universidad Iberoamericana reveló que el 61.3% de los hogares mexicanos percibieron un ingreso menor al que sostenían previo a la pandemia, cuatro de cada diez personas reportaron una pérdida de más del 50% de sus ingresos.

La respuesta del gobierno federal ha sido exponer a las empresas -obvio las que no son propiedad de sus aliados del momento como Salinas Pliego y Slim- que han despedido y desplegar una serie de programas asistenciales, desde préstamos y tandas, hasta programas sociales anunciados en las conferencias de Bienestar con el objetivo de “dar un empuje a la economía”, pero la realidad las medias que hasta ahora ha emprendido el gobierno federal son insuficientes.

Una salida favorable para los trabajadores y sus familias pasaría por legislar o decretar la prohibición de los despidos, garantizar licencias con goce de sueldo al 100% para todos los trabajadores no esenciales y un salario de cuarentena que cubra el costo de la canasta básica para los trabajadores informales.

El recorte presupuestario sería plenamente evitable si en primer lugar se aplicará a los gastos millonarios de las cámaras de diputados y senadores, así como el enorme presupuesto asignado a las fuerzas armadas, a la par deberíamos de dejar de pagar la ilegal deuda externa, que se ha pagado decenas de veces en intereses y que ahora se calcula en 456 mil 251 millones de dólares.

Es necesario imponer impuestos progresivos a las grandes fortunas de los empresarios mexicanos, solo Carlos Slim acumula una fortuna de 52 mil 100 millones de dólares, un impuesto de un 1% de su fortuna equivaldría a 11 mil 904 millones 850 mil pesos. Es posible asegurar un presupuesto suficiente para enfrentar la pandemia y evitar que la crisis la paguen los trabajadores.