El Covid-19 ha traído consigo una fuerte crisis económica, miles de despidos y millones de muertos e infectados, como consecuencia la ansiedad, la depresión y el suicidio se vuelven la otra cara de la crisis sanitaria.

Emilia Macías @EmiliaMacas1
Martes 12 de mayo de 2020
El 31 de diciembre se hizo pública la aparición del coronavirus. 5 meses más tarde, la mayoría de los gobiernos han optado por implementar cuarentenas como principal mecanismo para enfrentar la crisis sanitaria. En este contexto los casos de suicidios y trastornos mentales han aumentado.
El doctor Mark A. Rager, de la Universidad de Washington publicó un estudio en el que dice que “mientras se apuesta por la reducción de nuevas infecciones, el potencial de resultados adversos como el suicidio, aumenta”.
La salud mental de los pacientes contagiados no es la única que se ha visto afectada. También la de los familiares, personal médico y personas en cuarentena o aislada.
Millones de personas están despidiendo a sus familiares, a sus amigos sin poder tener un funeral ni un último abrazo porque es un riesgo.
El personal médico, por su parte, se somete a niveles de estrés profundos. Pueden realizar guardias de hasta 36 horas consecutivas, enfrentar la falta de insumos, deficientes condiciones dentro de los hospitales, y viven condiciones laborales precarias.
A esto se suman las denuncias de trabajadores de la salud por agresiones. Insultos en las calles, les han aventado cloro o no los dejan entrar al transporte público porque “son portadores del virus”. Esto no sólo pasa en México, se han reportado casos también en otros países.
La estrategia del aislamiento que se ha utilizado a nivel mundial (sólo para los y las que pueden darse el lujo), ha sido la principal estrategia para que no se expandan los contagios, pero como consecuencia ha traído la ansiedad y la depresión.
Especialistas aseguran que si el suicidio ya era un problema de salud pública desde hace algunos años, en los últimos meses se ha intensificado.
La crisis económica también afecta a la salud mental
Por otro lado tener que salir a la calle todos los días para trabajar porque no alcanza para mantener una cuarentena es muy estresante, ya que no sólo significa ponerse en riesgo a sí mismo, sino exponer a toda la familia.
Por otro lado, los desempleos masivos alrededor del mundo, son otra causa por la que la gente está angustiada y deprimida. Las grandes empresas están dejando a los trabajadores en las calles para salvar sus ganancias.
La salud mental está siendo afectada por muchos factores que se desatan por la pandemia. Algunas personas pueden darse el lujo de tener terapias en línea, pero muchas otras no.
Hay millones de trabajadoras y trabajadores que no tienen seguridad de si llegarán a fin de mes. Las terribles condiciones laborales que permite el capitalismo son una fuente de padecimientos mentales cada vez mayor.
En lo que va de la pandemia, ha aumentado el consumo de fármacos. Es un gran mercado para las farmacéuticas que buscan una justificación científica para la medicalización.
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La respuesta no está en la medicación para los trastornos. La salud mental debe ser tratada para toda la población de manera gratuita. Con un sistema de salud en control de lxs trabajadorxs y usuarixs para atender a toda la gente que sufre algún trastorno en medio de esta pandemia.