Boku no Hero es el nombre que lleva el animé más exitoso del último tiempo, su traducción al español es “Academia de Héroes”. En el siguiente articulo Eduardo Uribe, psicólogo, hace un análisis desde la óptica que se visualiza a lxs trabajadorxs de la salud, sometidxs a los vaivenes del mercado y las enfermedades que este mismo no ha querido frenar.
Jueves 2 de abril de 2020
Boku no Hero es el nombre que lleva el animé más exitoso del último tiempo, su traducción al español es “Academia de Héroes” y cuenta la historia de una escuela (pública) que forma a niñxs y jovenxs dispuestxs a dar su vida por salvar a las demás personas. El mundo se ha convertido, producto de mutaciones genéticas, en un lugar lleno de humanos con superpoderes de las más diversas características siendo esta mayoría incuestionable frente a los humanos que no poseen ningún poder en particular. El protagonista de la historia corresponde a un chico flaco, bajo de estatura e introvertido que pertenece al grupo indiferente de humanos, algo así como los muggle de Harry Potter.
Desde un inicio es presentado como un personaje muy frágil para convertirse en héroe dentro de un mundo lleno de personas con fantásticas características, sin embargo, Izuku Midoriya es implacable al momento de defender a cualquier persona que requiera ayuda independiente de la naturaleza y dificultades de esta, exponiendo su vida si resulta ser necesario. El ser héroe en Boku No Hero se ha convertido en una profesión sumamente común, al punto de que las personas actúan naturalmente cuando aparece alguien lanzando fuego por la boca, para incapacitar a un sujeto que acaba de cometer un delito. Es por ello que el tema central de la serie no son los desafíos a los que se enfrentan los personajes sino la capacidad de altruismo que tengan, es decir la entrega que muestran en cada situación y la escasa autoconsideración cuando de salvar a un otro se trata.
En términos generales el animé en cuanto expresión artística busca, entre otras cosas, representar conflictos humanos agobiantes construyendo escenarios en los cuales se puedan satisfacer deseos que la realidad nos niega. Todxs nosotrxs hemos fantaseado con cumplir algo que deseamos con mucho ímpetu y, si nuestra salud mental se encuentra en un estado funcional, realizamos acciones para satisfacerlos.
En la situación de crisis sanitaria que estamos viviendo actualmente nos enfrentamos a una realidad particularmente frustrante y denegatoria, siendo este escenario ideal para dar rienda suelta a las fantasías en las que todo el mundo se salva gracias a nuestro actuar o al de una persona que estimamos.
Es por lo anterior que estamos en búsqueda de héroes para poder satisfacer, aunque sea fantasiosamente, la idea que todo estará bien. Actualmente esta categoría la han ocupado lxs trabajadorxs de la salud a nivel mundial. Esto lo confirmamos, por ejemplo, en las notas asociadas a los médicos cubanos que han ido en ayuda de España e Italia como también en los sacrificios de diversas enfermeras y enfermeros que, padeciendo Coronavirus, se muestran inquietos por recuperarse pronto y volver a la atención en la primera línea sanitaria. En Chile tenemos nuestra versión criolla y tanto medios independientes como duopólicos nos han retratado como personas excepcionales, con una vocación sin igual y dispuestxs a dar la vida para salvar a lxs demás de la pandemia.
Lo anterior, luego de satisfacer sanamente nuestro ego altruista, se vuelve necesario de reflexionar en el contexto del estallido social. La situación de insuficiencia del sistema público de salud es algo que se viene mencionando de hace años y hemos llegado a normalizar, tristemente las notas de invierno que registran a las personas pobres en los pasillos de hospitales, con nulas posibilidades de acceder a una cama o si quiera a insumos médicos de primera necesidad. Mientras que en la otra vereda sabemos que el sistema privado de salud tiene equipamiento de sobra, con la más alta tecnología a disposición de las clínicas, construyendo verdaderos consorcios económicos junto a las farmacias y los laboratorios, abordando el tema de la salud como uno más de los tantos negocios que se pueden emprender. Es por ello que buscan maximizar sus ganancias teniendo como clientela a aquellas personas que tienen recursos altos, estables y se enferman poco. Si tienes alguna enfermedad preexistente ya te miran con disgusto.
Volviendo al tema, las crisis sanitarias son cosas de todos los años solo que en este el desafío es aún más crítico ya que se nos suma una pandemia. Pero entonces, ¿cómo es que Chile ha seguido en pie durante todos estos años si siempre se ha visto en situación de crisis sanitaria? Pues, en todos los años han existido lxs mismxs héroes que estamos viendo ahora. En el sistema público lxs medicxs, enfermerxs, auxiliares de aseo, tencnicxs en enfermería y un sin fin de trabajadorxs nunca se han echado para atrás ante cada invierno y dan lo mejor de sí, e incluso un poco más, para salvar a las personas que acuden desesperadas y con serias dificultades. El sistema privado hace la vista gorda y mantiene las prácticas neoliberales, atendiendo poco y ganando harto.
En este punto se plantea una contradicción que aprovecha muy bien el sistema neoliberal. La existencia de héroes en el sistema público permite que el servicio de salud chileno se vea suficiente a los ojos de la sociedad. Las Isapres toman forma anual en ese personaje de Los Simpsons que dice “Mi trabajo aquí ha terminado” y al final desaparece, sin haber aportado significativamente a la atención del público enfermo y pobre que copa los hospitales y Centros de Atención Primaria incluso, muy por el contrario, siguen subiendo de precio los planes de salud anualmente excusándose que la salud cuesta cara. Que cara imbéciles, si no gastan en nada para salvar a la gente enferma.
Le exigiré al término. Considero que la burguesía en su afán de perfeccionamiento del sistema opresivo neoliberal ha sabido plusvaler la motivación altruista de las personas en su propio beneficio, manteniendo el sistema sin variaciones. Aprovechar todos sus beneficios sin tener consecuencia alguna es la máxima. Esta frase me recuerda al proceso que corren los niños en su desarrollo psicológico al momento de convivir con otros, siendo parte de su aprendizaje que no todas las cosas le pertenecen y que es necesario saber compartir para relacionarse con el mundo y tener nuevas amistades. ¿No es acaso este fundamental aprendizaje infantil el que debiese conducirnos a una sociedad mejor? ¿No es acaso ese tipo de sociedad que se ha estado buscando construir desde el 18 de octubre?
En el actual contexto lxs trabajadorxs de la salud sí o sí deben sanar a lxs enfermxs o si no todo se va al carajo. Lo anterior es independiente de las condiciones de vida físicas y emocionales de quienes trabajan en los lugares públicos de atención sanitaria, puesto que no es relevante cómo se haga, sino que se haga y en este punto el neoliberalismo se aprovecha ocupando el discurso de lo heroico para no destinar recursos, acumulando riquezas en los mismos de siempre. Es por ello que este discurso será potenciado a nivel nacional para ahorrar recursos en cambios sustanciales y así mantener sano el negocio de las Isapres, farmacias y laboratorios.
El tema con Boku no Hero es que parece más real de lo que nos gustaría. La sociedad neoliberal chilena ha construido una “Academia de Héroes” en salud, que trabaja actualmente en lo público con el objetivo de mantener negocios sanos y fuertes en lo privado. Lxs trabajadorxs de la salud harán lo imposible para salvar a las personas de esta pandemia, pero ese mismo esfuerzo ha sido la condena en años anteriores, sometiendo el futuro a las mismas vicisitudes terribles de no tener cómo sanar a la gente que llega.
Incluso en un mundo fantástico como Boku No Hero, repleto de personas con características increíbles, los héroes siguen siendo sometidos a los vaivenes económicos producidos por la concentración de la riqueza en manos de burgueses ignorantes, inoperantes, brutales y codiciosos. Es necesario que reflexionemos sobre esto para que cuando todo termine relatemos la epopeya de una sociedad que fundó una infranqueable salud pública.
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