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Red Internacional
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Mendoza. San Martín: la juventud debate cómo enfrentar el cambio climático

En medio del creciente interés de la juventud sobre las consecuencias del cambio climático, este viernes decenas de jóvenes se reunieron junto a la jóvenes de Izquierda para discutir las estrategias para enfrentarlo.

Lunes 22 de abril de 2019 12:00

Desde que en agosto de 2018 Greta, una estudiante sueca, comenzó a faltar los viernes a la escuela para reclamarle al parlamento de su país que tomen medidas para frenar el cambio climático, se desató a nivel mundial una ola de manifestaciones estudiantiles. La ola llegó a Mendoza y con mayor fuerza en San Martín, donde se convocaron más de 140 estudiantes.

Algunas de esas estudiantes decidieron que manifestarse no era suficiente y resolvieron informarse, reunirse y comenzar a organizarse. Así, el pasado viernes se realizó una charla con la profesora de geografía Marta Bernabeu, en el local del PTS de San Martín a la que asistieron estudiantes de secundaria, militantes con interés (y preocupación) por el tema y la candidata a intendenta por el FIT, Emilce Chacón.

La charla comenzó con el debate sobre por qué estamos hablando hoy de cambio climático. Si bien el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) viene advirtiéndolo desde fines de los 80, el movimiento estudiantil logró volver a ponerlo en agenda. Ya en el último informe del IPCC nos advertían que el período de 1983-2012 fue el más cálido de los últimos 1400 años debido a los gases de “efecto invernadero”. Esto agrava los fenómenos como el aumento de temperaturas extremas, la elevación del nivel del mar, mayores precipitaciones en diversas regiones, olas de calor, sequías, inundaciones, incendios, etc.

Pero ¿quiénes son responsables de esas emisiones de gases de efecto invernadero? Un centenar de empresas han sido las responsables de más del 70 % de las emisiones entre 1988 y 2015, entre ellas Coal de China aporta el 14,3%, las estadounidenses Exxon (2%) y Chevron (1,3%), la mexicana Pemex (1,9%) y la holandesa Shell (1,7%).

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Se discutió sobre las causas y consecuencias del cambio climático así como de problemas ambientales relacionados como: la deforestación para el avance de la soja y el uso de glifosato (desde que una resolución de 1996 de Felipe Sola permitió la soja transgénica en el país); la minería a cielo abierto, sus escasas regalías y los derrames de cianuro; el fracking que comenzó a explotarse en Vaca Muerta en 2012 y que se relaciona con el aumento de tarifas que hace rentable su explotación; la “deslocalización” de fábricas contaminantes de países imperialistas a países semicoloniales; el desfinanciamiento de la ciencia, la educación y la salud, etc. Así fuimos encontrando que el cambio climático está íntimamente relacionado al modo de producción capitalista que busca mayores ganancias a expensas de explotar a las trabajadoras, los trabajadores y los recursos naturales. Un sistema sostenido y fomentado por los organismos de créditos como el FMI.

¿Y cómo lo enfrentamos? Debatimos sobre los límites de las soluciones basadas en leyes o protocolos internacionales como el de Kyoto que no ha logrado cumplir con su objetivo, ni siquiera ha sido ratificado por el principal emisor de gases que es EEUU. O el “Green New Deal” que proponen demócratas en EEUU pero que se basa en subsidios millonarios a empresas, es decir socializar el riesgo mientras se privatizan los beneficios.

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También se mencionaron las salidas individuales como no tirar papeles, comer orgánico o cuidar el agua, que son cosas importantes pero por sí solas no logran cambios de fondo. Pusimos el ejemplo de la 7722, donde no fueron personas cuidando el agua de manera individual lo que permitió frenar la megaminería, sino y principalmente, la organización colectiva. Destacamos la importancia de la clase trabajadora, que es la más afectada por los problemas ambientales y la que por su situación material y sus intereses quieren evitar la crisis. Como en uno de los derrames en Jachal, San Juan, donde fueron los trabajadores quienes les avisaron a sus familiares y así se supo de la contaminación del agua. Tampoco son suficientes las salidas a nivel nacional, ya que no queremos trasladarles el problema a países con legislaciones ambientales más flexibles y mayor precarización laboral, sino que la salida debe ser internacionalista. El cambio climático no permite reformas graduales, la respuesta tiene que ser revolucionaria, hay que dar vuelta todo!