×
×
Red Internacional
lid bot

Colombia. Santos, Uribe y el frágil equilibrio de nuevas negociaciones en Colombia

Luego del triunfo del No en el plebiscito del domingo, nadie se baja de los acuerdos y Uribe quiere aparecer como garante de una "nueva paz".

Juan Andrés Gallardo

Juan Andrés Gallardo @juanagallardo1

Jueves 6 de octubre de 2016 13:03

Foto Efe / Manifestantes participan en la "Marcha por la Paz" el miércoles 5 de octubre de 2016, en la plaza de Bolívar en Bogotá (Colombia).

Tres días después del ajustado triunfo del No a los acuerdos entre el gobierno de Colombia y las FARC, finalmente el presidente Juan Manuel Santos se reunió con los expresidentes Alvaro Uribe y Andres Pastrana. Uribe y Pastrana fueron los artífices de la campaña por el No y ahora se presentan como los garantes de una "nueva paz". Una que incluya mayores condicionamientos a las FARC. Por el momento ni el gobierno, ni la oposición, ni las FARC se bajan de una posible reestructuración de los acuerdos. Sin embargo más allá del protagonismo de Uribe, el nivel de exigencias para llegar a un nuevo acuerdo deberá "honrar" el ajustado resultado del plebiscito, es decir que si se pasan de la relación de fuerzas puede terminar en un fracaso rotundo.

Te puede interesar: Inesperado triunfo del No en el plebiscito colombiano

En la reunión del miércoles en la Casa de Nariño (casa de gobierno) Santos y Uribe, anunciaron "que continuarán en la búsqueda de consensos para salvar el acuerdo de paz con las FARC".

Por ahora fueron solo frases para las cámaras. En el primer encuentro en al menos cinco años, los antiguos aliados políticos exploraron "puntos de aproximación" pero no lograron acuerdos concretos.

"Escuchamos por cerca de cuatro horas con mucha atención sus inquietudes", dijo Santos al término de la reunión con Uribe. "Todo esto deberá, como es natural, ser tratado con la delegación de las FARC en La Habana".

Por su parte, Uribe aseguró que le expresó al presidente la necesidad de hacer "ajustes y proposiciones que deberán introducirse a los textos de La Habana para buscar un nuevo acuerdo de paz que vincule a la totalidad de los colombianos".

Uribe pide que los jefes de las FARC paguen cárcel por sus "crímenes", y se opone a que ocupen cargos políticos de elección popular, entre otros cambios en los acuerdos. Si bien dijo que "haremos de nuestra parte todo el esfuerzo para aportar en la construcción de un buen consenso para nuestra democracia", el nivel de sus demandas parecen exageradas para ser aceptadas por las FARC, que habían negociado penas privativas de la libertad de hasta ocho años pero no cárcel, además de 10 escaños en el Congreso a partir del 2018 durante dos periodos legislativos.

Nadie quiere pisar en falso

De momento la posibilidad de una reestructuración de los acuerdos tiene más de expresión de deseo que de realidad. Uribe que es el ganador de la jornada del domingo, actúa como el nuevo facilitador de "la paz" pero por ahora descartó la posibilidad de viajar a Cuba para llevar adelante las renegociaciones. Por lo tanto sigue siendo un Santos debilitado en que lleva adelante negociaciones a dos puntas, en Colombia con la oposición y en Cuba con las FARC.

Santos dijo que los encuentros entre los delegados de su gobierno y quienes apoyaron al "No" en el plebiscito continuarán e insistió en que se deben buscar consensos con celeridad para evitar riesgos ante la incertidumbre en la que quedó el acuerdo. Por el momento el gobierno anunció que extenderá el cese el fuego hasta el 31 de octubre y las FARC anunciaron que replegaban a sus miembros a zonas seguras.

Inicialmente, los jefes de las FARC descartaron desde La Habana la posibilidad de revisar el acuerdo que contemplaba que sus 7.000 combatientes dejarían las armas para convertirse en un partido político, una jurisdicción especial para juzgarlos y subsidios para su reintegración a la sociedad. Sin embargo, algunos dirigentes han mantenido un tono conciliador.

"De este impasse saldremos con patriotismo y cabeza fría. Evitemos afanes innecesarios y pongamos la paz por encima de todo. Colombia lo merece", dijo en su cuenta de Twitter el negociador de las FARC Pablo Catatumbo.

Estados Unidos, por su parte, que había apostado fuerte al triunfo de los acuerdos anunció que su enviado especial Bernie Aronson viajará a La Habana, un día después de que el secretario de Estado John Kerry hablara con Santos para apuntalar las nuevas negociaciones, en lo que se puede leer como un llamado de atención a Uribe para que no se pase de la raya con sus exigencias.

Por el momento las negociaciones se realizaran en torno a tres mesas. La primera entre el uribismo y el gobierno, la segunda entre el gobierno y el expresidente Pastrana, y la tercera entre el gobierno y la iglesia. De las resoluciones que surjan de estas mesas se habilitará una nueva ronda de diálogo con las FARC.

Si bien no trascendieron los puntos exactos de las negociaciones, se espera en al menos cinco puntos sean tratados a partir de este jueves: 1) Cárcel con penas efectivas de prisión para lo que se consideren crímenes cometidos por miembros de las FARC, 2) que aquellos que hayan cometido esos crímenes no puedan ser elegidos para cargos políticos, 3) que las FARC entreguen sus bienes para la reparación de las victimas, 4) penas particulares por la relación que pueda existir con el narcotráfico y 5) que no se expropien tierras privadas ni se creen zonas de reserva campesina.

Esta sería la exigencia de Uribe, lo que muchos consideran un techo inalcanzable para terminar negociando en algún punto intermedio entre los acuerdos que cayeron el domingo y lo que sería este plan de "derrota" para las FARC.

A pesar de los revanchismos del pasado hoy todos reclaman su parte en los nuevos acuerdos y nadie quiere terminar siendo el padre de la derrota. El camino será lento porque cualquier movimiento brusco puede desencadenar el fracaso de todo el proceso.

En profundidad: Triunfo del No detona crisis política en Colombia


Juan Andrés Gallardo

Editor de la sección internacional de La Izquierda Diario

X Sección Internacional