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Red Internacional
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Indicadores. Se amplía la canasta básica, pero se mantiene la miseria

AMLO presentó la nueva canasta básica, que pasa de 23 a 40 productos a un costo 15% menor para combatir el hambre.

Yara Villaseñor

Yara Villaseñor Socióloga y latinoamericanista - Integrante del MTS - @konvulsa

Miércoles 30 de enero de 2019

Carne de res, pollo y cerdo, pan, huevo fresco, pescado seco (atún y sardina), agua purificada (para usar leche en polvo, productos deshidratados como jamaica), horchata, gelatinas, garbanzos, chícharos, cacahuates, frutas y verduras frescas, ajonjolí, chía y amaranto son los nuevos productos integrados.

A partir del subsidio vía Liconsa, el gobierno anunció esto como un intento por "combatir el hambre y aportar a una mejor nutrición".Esto es presentado por Lopez Obrador como la búsqueda de una mejora considerable en la vida de millones de mexicanos que viven bajo la línea de pobreza.

Esta medida será vista con enorme simpatía por millones de personas, para quienes contrastará con las políticas neoliberales implementadas por las administraciones anteriores.

Sin embargo, el anuncio de AMLO y los subsidios son insuficientes para garantizar el conjunto de la alimentación para toda la población. Y no sólo los alimentos básicos, sino también todos esos lujos que producen los y las trabajadoras de la alimentación y la población campesina, y que a pesar de pasar por sus manos, nunca llegan a probar.

La base de esto es la profunda desigualdad entre pobres y ricos, cuya abundante alimentación con productos de lujo se complementa con su vida de opulencia. Y eso solo puede atacarse con medidas de fondo.

A la política de ampliación de la canasta básica habría que señalarle que sin importar los subsidios que el gobierno implemente, la relación entre el valor de uso de los productos y su precio no tiene relación.

Frente a la especulación de precios que imponen los capitalistas al concentrar los granos, la tierra y demás alimentos básicos, hay que cuestionar que todos los servicios y productos que se intercambian en el mercado tendrían que estar administrados por los y las trabajadoras del campo y la ciudad, subsidiados por el Estado, para garantizar -no solo en los alimentos básicos sino en todos los productos necesarios- que se acabe la especulación y garantizar un completo acceso a todo lo que produce la clase trabajadora.

Los socialistas del MTS exigimos una canasta básica que contemple artículos de consumo no solo de uso básico, subsidiada por el estado. Y un aumento salarial de emergencia -actualizado de acuerdo a la inflación- que garantice el acceso a esa canasta.

Además, proponemos que se garantice el pleno acceso al derecho a la alimentación, salud, vivienda y educación con base en el no pago de la deuda externa y por la via de dejar de financiar a las fuerzas armadas.

Imagínate ¿qué cantidad de cosas podríamos mejorar con el enorme presupuesto para la militarización, la Guardia Nacional y el pago de una deuda ilegítima que hemos pagado ya varias veces?

Por eso planteamos ir por más. Para atacar la profunda desigualdad, es necesario cuestionar las ganancias de los grandes empresarios y capitalistas.