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MÉXICO-EE.UU.. Se anuncian nuevas cláusulas en la renegociación del TLCAN

La administración Trump propone el restablecimiento de los aranceles en caso de una inundación de importaciones que causen “daño grave o amenazan con causar un daño grave” a las industrias nacionales, y el cierre de las licitaciones gubernamentales a los socios del TLCAN.

Bárbara Funes

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3

Martes 4 de abril de 2017

En apariencia, quedaron atrás las duras amenazas de Trump de retirar a EE.UU. del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Ahora, prima un tono más diplomático, y se espera que el proceso de negociaciones inicie alrededor del 10 de abril. Sin embargo, las clausulas buscan mayores ventajas para los Estados Unidos.

Es así que la administración Trump está circulando en el Congreso de EE.UU. un primer borrador para la renegociación del TLCAN, firmado por Stephen Vaughan, el representante de Comercio en funciones.

Entre las propuestas allí vertidas, se cuenta permitir la aplicación de aranceles en el caso de observar un aumento a gran escala de las importaciones de un producto, que puedan causar un “daño o una amenaza seria” a la industria estadounidense. Se conoce como ’snapback’ en la jerga comercial y también fue buscada por el ex presidente demócrata Bill Clinton, y encontró la oposición por parte del gobierno de México.

En cuanto a las llamadas reglas de origen -que se refieren al porcentaje de un producto que debe manufacturarse en los países del TLCAN- podrían modificarse para “apoyar la producción y el empleo en Estados Unidos”, aunque no se explica en qué consistiría ese apoyo.

Mientras tanto, en la sección compras gubernamentales del TLCAN se podría dar otro cambio importante. Ahora la administración estadounidense debe considerar ofertas de los tres países, en tanto el borrador propone que en las compras se dé prioridad a adquisiciones nacionales.

Esta disposición podría allanar el camino a las políticas de ’Buy American’ (compra lo estadounidense) impulsada por Trump. La contratara es que de aplicarse este cambio, las empresas estadounidenses podrían perder parte de sus ventas a Canadá y México.

A su vez, se incluyen entre las reformas propuestas protecciones del comercio digital, el endurecimiento de la propiedad intelectual y los requisitos para que compañías de propiedad estatal operen comercialmente.

Entre otras reglas, la reforma conservaría un panel de arbitraje que permite a los inversionistas de las tres naciones evitar los tribunales locales para resolver demandas civiles, pese a que se han dado críticas a estos mecanismos porque estarían por encima de la soberanía de cada.

Se incluyó también una nota con el borrador del proyecto en la que se solicita la revisión del déficit comercial con México y Canadá, pero sin especificar medidas concretas.

Los pasos que siguen

Las negociaciones deben comenzar con el envío de una carta al Congreso por parte del Departamento de Comercio, en la que marca oficialmente el inicio del proceso de revisión, para dar paso a un periodo de consultas de 90 días.

Por su parte, los legisladores pueden proponer cambios al proyecto del ejecutivo estadounidense, aún muy general.

Tras los 90 días de consulta con los empresarios de la industria y los servicios estadounidenses, formalmente darían inicio las negociaciones.

Según Ildefonso Guajardo Villarreal, secretario de Economía de México, el gobierno de Peña Nieto procurará que, dentro de la renegociación del TLCAN, no se impongan aranceles ni cuotas compensatorias y que se fortalezcan las reglas de origen.

Además este lunes, el gobierno mexicano inició las negociaciones con la Unión Europea para actualizar su tratado comercial. Según voceros de la UE, desde 2000 Europa representa el 40% de las inversiones extranjeras directas.

Por su parte, altos funcionarios del gobierno canadiense cuestionaron las medidas incluidas en el borrador de las propuestas de negociación, por considerar que sólo se beneficiará Estados Unidos.

El escenario de las negociaciones en torno al TLCAN se muestra con distintas contradicciones: una sólida cadena de valor desplegada entre los tres países de América del Norte, de la cual se benefició en primer lugar EE.UU. y las empresas más trasnacionalizadas, pero también trasnacionales de otras potencias, como Alemania y Japón.

En México brillan el beneficio en materia impositiva y salarios bajos como ventajas comparativas a los ojos de los inversores internacionales. ¿Cederán sus beneficios sin protestar gigantes como la Volkswagen, la Nissan, la Audi, por nombrar sólo algunos?

En el otro extremo, pesan sobre la clase trabajadora, las mujeres y la juventud, la degradación de las condiciones de vida y de trabajo desde los inicios de la globalización. Y es poco probable que Trump en EE.UU. puede cumplir sus promesas a la clase trabajadora blanca de devolver empleos. No en las condiciones laborales previas a la administración Reagan, y sin que medie una recuperación económica sostenida para los Estados Unidos. Todo está por verse.

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