Los coletazos por el reajuste del sector público aumentan. El grito de “traidores” al PC y la Nueva Mayoría el mismo día que se aprobaba, fue seguido de marchas en repudio de trabajadores en Puerto Montt, cruce de declaraciones entre dirigentes, y se profundiza con re-agrupamientos, por izquierda, en las asociaciones de trabajadores.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Miércoles 2 de diciembre de 2015
Escenario de escisión
El triunfo parlamentario táctico del Gobierno, abrió las perspectivas de una derrota estratégica, como planteamos en La Izquierda Diario aquí, una verdadera victoria pírrica.
Es que tuvo inmediatos efectos políticos, que también en La Izquierda Diario informamos aquí" y aquí. El de mayor profundidad, una distanciamiento que pueda devenir en una escisión entre los trabajadores y sus tradicionales partidos dirigentes, el PC y los agrupados en la Nueva Mayoría, dificultando su rol de contener y canalizar las demandas por los derechos e intereses de los trabajadores. El grito de “traidores” resonó el día de la aprobación y los que siguieron.
Los intentos de confundir
En este clima, apareció de la nada una disputa dentro de la Nueva Mayoría, que no tiene explicación. El PPD a través del diputado Pepe Auth, el PS en voz del diputado Andrade y la senadora Isabel Allende, la DC también, criticaron en forma sonora y pública al PC por no votar en bloque con el Gobierno por su propuesta de reajuste. Lo cierto es que dos de sus diputados votaron a favor, el presidente del PC Guillermo Teillier y Daniel Nuñez. Lautaro Carmona se ausentó.
Una disputa para confundir. Para hacer quedar a izquierda y como defensor de los trabajadores al PC. Es que claro, está en duda. El grito de “traidores” por parte de trabajadores fue igual de sonoro. Tanto que Teillier tuvo que hacer malabarismos en una entrevista para explicar su votación.
Una maniobra para confundir, que no cambia las cosas.
Un re-agrupamiento por izquierda
La perspectiva de una escisión está abierta, y puede desarrollarse o no. No es la única posibilidad. Sectores del movimiento sindical sientan bases para un re-agrupamiento, con críticas por izquierda.
En anteriores notas de La Izquierda Diario, informamos de las críticas entre las dirigencias nacionales. Se vienen las elecciones CUT, se intenta desmarcarse de la rechazada negociación, cierto. También se trata de una expresión de las críticas de la base. Y no queda ahí.
Dirigentes de base suman críticas por izquierda. Cuestionan a los dirigentes nacionales, el presidente de la ANEF Raúl de la Puente y militante del PS, el coordinador de la mesa de negociación del sector público Carlos Insunza militante del PC, la presidenta de la CUT Bárbara Figueroa también del PC. Con tres argumentos principales. El primero, la mala negociación y sus pésimos resultados. El segundo, que esperaran al último momento para convocar a movilización. El tercero, que como representantes del Gobierno al interior del movimiento sindical, defendieron sus políticos y no los derechos de los trabajadores.
En entrevista al diario electrónico El Muro, la dirigente Jimena Aguirre declaró que “mientras miles de trabajadores estaban protestando, ella estaba en un encuentro con empresarios –ENADE-, mientras miles de funcionarios estatales marchaban en Valparaíso y se manifestaban en las afueras del Congreso, Bárbara Figueroa estaba junto a los grandes empresarios del país. Eso, no es representar a los trabajadores. Los que tienen que juzgar aquí son los trabajadores, los socios de la CUT, ella no los está representando, está representando al Gobierno y al empresariado. Me parece una actitud aberrante”.
Se sientan así bases, nuevamente, para un re-agrupamiento por izquierda en el movimiento sindical. Son varios los intentos que no han cuajado. La diferencia con este es que se basa en una experiencia de movilización, en el marco de un debilitamiento del Gobierno, así como de la Nueva Mayoría y de la derecha.
El PC a la defensiva
Nuevamente el PC tuvo que dar explicaciones. Lautaro Carmona declaró que “no me gusta este diálogo con descalificaciones que son muy fáciles, pero poco rigurosas. Tenemos 103 años de historia (…) Si la crítica la hace a los comunistas, entonces, ¿los demás lo hicieron muy bien?, ¿los otros partidos no son traidores? Otra vez, aclaraciones que oscurecen. Y con los trabajadores acelerando su experiencia con sus partidos históricos, que sigue abriendo el escenario político a su izquierda.