La actividad contó con la participación del alcalde Jorge Sharp, el expresidente de la República Ricardo Lagos y el experto patrimonial Juan Luis Izasa.

Antonio Paez Dirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile
Miércoles 23 de agosto de 2017
Durante la jornada del lunes, el instituto profesional DUOC realizó el esperado seminario sobre patrimonio de la ciudad. La actividad denominada “A un año del estudio de impacto patrimonial: ¿Dónde está Valparaíso?” tuvo como principales expositores a tres importantes figuras del país y la ciudad que debatieron los principales temas de la agenda porteña.
Seguramente el tema que más llamo la atención fueron los polémicos megaproyectos que se esperan construir en las próximas décadas: Mall Plaza Barón y la extensión del Terminal 2 o el denominado “muro de conteiner”.
La interrogante sobre el Mall Barón
Con relación al primer tema los tres expositores dieron cuenta de que en el fondo el Mall Barón representa una oportunidad de desarrollo para una alicaída economía porteña, pero que en ningún caso es la única opción viable o deseable para la ciudad. Tanto Izasa como Lagos fueron enfáticos en que se deben buscar los mecanismos para ubicar este tipo de construcciones y sacar el máximo provecho con el menor impacto posible sobre la ciudad. Aun así, el experto patrimonial dejo la puerta abierta a mirar críticamente el Estudio de Impacto Patrimonial (EIP) ya que solo tenía por objeto evaluar cada uno de los proyectos en si mismos y no cómo podrían afectar de conjunto el patrimonio porteño.
Izasa también planteo críticas hacia la planificación urbanística y la administración patrimonial del puerto, calificándola de “epiléptica” ya que según su visión cada proyecto es evaluado de forma independiente y sin ningún tipo de coordinación con otros de similares características o ubicación, por lo que según su opinión sin la elaboración de un plan director y a largo plazo esta característica no cambiaría.
¿Qué sucederá con la construcción del Terminal 2?
El segundo tópico fue quizás el más polémico ya que al comienzo de la actividad un grupo de trabajadores portuarios se manifestaron en el interior del edificio Cousiño con consignas a favor de la construcción del T2.
En este punto tanto Sharp como Izasa extendieron fuertes críticas a cómo se ha desarrollado el proyecto de extensión portuaria, ya que el impacto visual (el famoso “muro de conteiner”) sería relevante para la comunidad porteña. Mientras tanto las autoridades de gobierno no se han allanado a buscar soluciones para las críticas que se han vertido al proyecto. Hace solo unos días el Diputado de derecha Osvaldo Urrutia (UDI) criticaba a Sharp por pedir una mesa de dialogo entre el gobierno y el municipio para revisar esto.
Aun así, el debate no se centró en el cómo gestionar la carga en el puerto, sino cómo se distribuye la riqueza que generan estas inversiones y que solo se ve desde el punto del “beneficio en empleos” que pueden llegar a producir.
En este sentido Sharp nuevamente puso en la palestra la discusión sobre la necesidad de una “ley de puertos” que obligue a las empresas portuarias a tributar en las ciudades donde están instaladas y así aportar a la descentralización económica del país.
En uno u otro caso ganan los empresarios
Más allá del debate que se pudo generar en la instancia, el gran ausente fueron los habitantes de la ciudad. Tantos los trabajadores portuarios como el resto de los trabajadores y habitantes Valparaíso no han tenido la oportunidad de debatir y definir el proyecto de ciudad que se quiere.
De hecho, el gran lema de Jorge Sharp para llegar a la alcaldía fue la consigna de una “alcaldía ciudadana” pero donde el gran ausente ha sido justamente la ciudanía. Hasta ahora tanto el proyecto del Mall Barón como el T2 han sido propuestas de sectores empresariales (retail y portuario respectivamente) y que buscan generar riquezas a costa de trabajos precarios, mientras los principales detractores han sido también empresarios, pero de sectores hoteleros y turísticos y entre medio de unos y otros algunos trabajadores, juntas de vecinos y ONG patrimoniales.
Aun cuando Jorge Sharp ha manifestado su oposición a ambos proyectos, cuestión que le valió un considerable apoyo ciudadano, no lo ha aprovechado para movilizar a favor de ese objetivo. Faltan cosas por discutir y decidir, mientras la comunidad de Valparaíso se mantiene expectante, por arriba los buitres esperan impacientemente su presa.