Hasta el 29 de marzo la compañía “Teatro Sur” presentará en SIDARTE la obra de teatro político Los Justos, basada en el texto de Albert Camus y dirigida por Ernesto Orellana. Su contexto es Rusia de 1905 donde el grupo de combate del Partido Socialista Revolucionario prepara el asesinato del Gran Duque Sergio.

Bárbara Brito Docente y ex vicepresidenta FECH (2017)
Lunes 23 de marzo de 2015
La obra conmina al espectador a reflexionar sobre problemas trascendentales cómo el valor de la justicia, del amor; a la vez que manifiesta y pone en jaque una estrategia de lucha contra el zarismo que podría llegar a alejar al propio pueblo de la revolución.
Ambientada en 1905, un grupo de militantes socialistas revolucionarios se alistan para lanzarle una bomba al Gran Duque Sergio. Múltiples personalidades y sensibilidades se mezclan en esta tarea que vendría a acelerar el proceso revolucionario contra la monarquía a partir de la estrategia del terror. Boria, encargado de la dirección del grupo, otorga distintos roles a los protagonistas en un contexto donde cada uno se encuentra sometido a condiciones de militancia clandestina. Dora, hermana de Boria y encargada de la fabricación de las bombas, se disfraza a su vez de actriz de cine conminando a los demás personajes a pensar y cuestionarse sobre el valor del amor desde la perspectiva de un militante revolucionario; Alexis, un joven universitario rebelde que decide dedicar su vida a la lucha armada, es el encargado de tirar una segunda bomba en caso de ser necesario; Yánek es el elegido para tirar la primera bomba, su rol en la obra, como para el dramaturgo Albert Camus, es la representación de un tipo de sensibilidad frente a los procesos revolucionarios y al valor de la justicia: la exaltación y búsqueda de la vida, de la felicidad; la revolución para la liberación del pueblo de sus cadenas en un sentido positivo y humanista. Su contraparte, en cambio, Stépan, ha vivido situaciones extremas de cárcel y tortura que lo han llevado a un sentido más pesimista de la revolución, para él la revolución justifica cualquier medio aún poniendo en jaque la propia adhesión del pueblo a la misma. Es una visión más impositiva y fría.
Y es a partir de esta diferencia que se desata el conflicto central de la obra. Yánek falla el primer lanzamiento de la bomba tras dar cuenta que niños acompañaban al Gran Duque en su carruaje. ¿Integra la revolución el asesinato de niños? ¿Qué es la justicia? ¿El fin justifica los medios? Son algunas de las preguntas que cruzan los diálogos entre los personajes, es el conflicto que tensiona a su vez el conjunto de la obra.
La obra está signada por un diseño teatral basado en los colores de la revolución: el negro, rojo y el blanco; pero su tratamiento es contemporáneo. Las mesas de luz y las proyecciones se funden con un escenario propio de inicios del siglo XX.
Pero, ¿cuál es la necesidad de presentarla hoy? ¿cuáles son los cuestionamientos que abre más allá de su contexto histórico, Rusia de 1905 en plena decadencia del zarismo? Es que las contradicciones de clase siguen presentes, la opresión de una clase sobre la otra, ahora de distinta forma, continúa enraizada en el sufrimiento cotidiano de la clase trabajadora. El capitalismo hoy, en el siglo XXI, es el sistema de opresión y explotación que ha llevado a cientos de organizaciones de izquierda a debatir, incluso hoy tras los procesos revolucionarios derrotados, sobre la estrategia correcta para vencer. ¿Es necesario o no un partido revolucionario? ¿Será a través de las armas o a través de la vía pacífica? El llamado terrorismo individual que practicaban los social revolucionarios ¿fue o no suficiente para llevar adelante la revolución? ¿O fue el rol de las masas y de la clase trabajadora organizada quien llevó a buen puerto la lucha?
Trotsky planteaba ante el terrorismo individual: “A nuestro entender el terror individual es inadmisible precisamente porque devalúa el papel de las masas en su propia consciencia, las hace resignarse a su impotencia y volver la mirada hacia un héroe vengador y liberador que esperan llegará un día y cumplirá su misión. (…) Pero la confusión se evapora como el humo, el pánico desaparece, un nuevo ministro ocupa el puesto del asesinado, la vida vuelve a su rutina y la rueda de la explotación capitalista sigue girando como antes; sólo la represión policial se hace más salvaje, segura de sí misma, impúdica. Y, en consecuencia, la desilusión y la apatía reemplazan las esperanzas y la excitación que artificialmente se habían despertado.”
Lo cierto es que, además de devaluar el papel de las masas y hacer retroceder el proceso revolucionario contrario a las propias expectativas de muchos militantes socialistas revolucionarios; su táctica no se limitó al terrorismo individual. Luego de la revolución de febrero de 1917 el Partido Social Revolucionario forma parte de la dirección conciliadora del Soviet de Petrogrado manteniendo el doble poder con el gobierno provisional dirigido por ministros liberales y pro monarquía y, en los momentos decisivos, se opusieron a la toma del poder de parte de los trabajadores, estrategia que perseguían los bolcheviques.
Ficha técnica
COMPAÑÍA TEATRO SUR.
Autor: Albert Camus.
Director: Ernesto Orellana
Elenco: Claudia Cabezas, Nicolas Pavez, Tamara Ferreira, Guilherme Sepúlveda, Trinidad González, Claudio Riveros.
Diseño integral: Jorge Zambrano.
Composición musical: Marcello Martínez.
Realización de Vestuario: Muriel Parra y Felipe Criado.
Producción: Angele Gay.