En un escueto comunicado, la SEP anunció que se "suspenden indefinidamente" las fechas de las evaluaciones para el ingreso, promoción y permanencia al servicio docente. El magisterio democrático ha anunciado un paro indefinido contra la Reforma Educativa desde este 1ro de junio.
Sábado 30 de mayo de 2015
Luego de que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) acordara iniciar el 1º de junio un paro indefinido contra la “reforma educativa” en al menos cuatro estados del país, la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente de la SEP anunció, en un escueto y sorpresivo comunicado, que quedan suspendidas por tiempo indefinido las fechas de las evaluaciones para el ingreso, promoción y permanencia en el servicio docente, que estaban programadas para los próximos meses.
“Yo como digo una cosa, digo otra…”
Según el comunicado de la SEP, dicha suspensión se debe a que existen “nuevos elementos a considerar en el proceso de evaluación”, sin mencionar cuáles ni explicar más. En las escuelas y las redes sociales algunos docentes han considerado la medida como una maniobra electorera del gobierno pactada con los charros del SNTE a cambio de votos para el PRI; muchos más, como una respuesta ante el paro indefinido de la CNTE e incluso como un triunfo de la movilización magisterial de los últimos meses.
Es necesario aclarar que el anuncio sólo se refiere a la suspensión del proceso (entiéndase su postergación), no a la cancelación del mismo y a nada que signifique dar marcha atrás con la contrarreforma educativa. Más allá de las especulaciones, la suspensión de las evaluaciones muestra la improvisación e irresponsabilidad con que dicha reforma se viene imponiendo, provocando desde sus inicios un verdadero caos en el sistema educativo nacional. En su afán de atacar a los maestros y favorecer a la educación privada, lo que menos les interesa al gobierno y los partidos patronales es mejorar la educación.
Es tal la improvisación que, ante el comunicado de la SEP, la Junta Directiva del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) -organismo supuestamente autónomo encargado de la evaluación a los docentes-, anunció que se reuniría próximamente para fijar una postura, evidenciando que sus integrantes ni siquiera fueron enterados por anticipado de la medida o que no están de acuerdo del todo con ella.
En las escuelas hay rumores de que se pretenden implementar mecanismos de evaluación distintos o adicionales a los exámenes estandarizados. De ser así, sería conservando el objetivo de reforzar el control y liquidar los derechos laborales del magisterio, de acuerdo con el modelo educativo pro-empresarial y privatizador que vienen imponiendo los sucesivos gobiernos con el aval de todos los partidos patronales, por dictado de organismos internacionales como la OCDE.
¡Sí se puede!
Es evidente que, a unos días de las elecciones -con las cuales el descompuesto régimen político pretende legitimarse-, el gobierno federal ha tenido que tomar nota de la tenaz resistencia del magisterio disidente, especialmente en algunos estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, donde la CNTE se propone, en el marco del paro indefinido, boicotear el proceso electoral.
Ante el comunicado de la SEP, los dirigentes de la CNTE consideraron que sus demandas no han sido cumplidas, por lo que anunciaron que el paro es un hecho y continuarán las movilizaciones.
Presionando en sentido contrario, la organización empresarial Mexicanos Primero (“grupo de opinión” en materia educativa vinculado a Televisa) acusó al gobierno de violar el artículo 3° constitucional (tal como quedó después de la reforma) y de “ceder al chantaje de la CNTE”, exigiendo que se avance a toda costa con las evaluaciones punitivas. Esto evidencia los poderosos intereses privados que hay detrás de la “evaluación” a los docentes.
Lo que también demuestra la suspensión de las evaluaciones es que la pseudo “reforma educativa” y sus mecanismos son producto de decisiones políticas, no pedagógicas, que pueden ser revertidas si los maestros logran generar la fuerza suficiente para torcerle el brazo al gobierno.
De mantenerse la contrarreforma, los maestros sufrirán sus consecuencias más temprano que tarde. Para poder echarla abajo, la CNTE debe tener una política consecuente orientada a sumar a la lucha al conjunto del magisterio nacional. Los recientes paros en la península de Baja California demostraron que, aun en las secciones históricamente controladas por los charros, hay mucho descontento y que los maestros les pueden imponer la movilización a sus líderes traidores. El paro de la CNTE necesita del apoyo de todo los trabajadores de la educación y de los demás sectores que se oponen a las reformas estructurales.
Al mismo tiempo, vuelve a hacerse patente la necesidad de pelear por la democratización del SNTE, para recuperarlo como herramienta de lucha, lo que implica bregar por su más absoluta independencia del Estado y sus instituciones, contra la política colaboracionista de los charros y el “turquesa” Panal.
La determinación de la CNTE de boicotear las elecciones, expresa que un importante sector del magisterio no se siente representado políticamente por ninguno de los partidos del régimen. Los maestros combativos tienen el desafío de construir su propia herramienta política, independiente, clasista y anticapitalista, para dar la lucha hasta el final en contra de este sistema de hambre y de miseria.