Piñera dará su cuenta pública hoy sábado. Querrá hacer lo típico: un “lindo discurso” con cifras y grandes anuncios, ocultando los tiempos peores que nos está tocando vivir a trabajadoras, profesores, mujeres, mapuche y estudiantes. Tenemos que enfrentar sus reformas con un plan de lucha y un paro nacional.

Beatriz Bravo Militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios
Sábado 1ro de junio de 2019
¡A derrotar las reformas de Piñera! Si paran los profesores y va la huelga en Chuqui, podemos empezar con mucha fuerza un plan de lucha e ir por un paro nacional!
¿Por qué decimos “tiempos peores”?
Cuando Piñera estaba en campaña, haciendo alarde de su rol de empresario, quiso hacernos creer que con su gestión mejoraría la economía y que se crearían empleos. A eso se refería con su lema “tiempos mejores”. Pero lo prometido se ha mostrado falso. Partamos considerando un dato no menor: la mitad de las y los trabajadores gana menos de $434.000 según la Superintendencia de Pensiones. Consideremos que además día a día, miles tenemos que buscar sobrevivir con mucho menos de $400.000, pues ganamos el sueldo mínimo.
En realidad, Piñera sí quiere “tiempos mejores”, pero para los grandes grupos económicos y los empresarios explotadores. Con sus reformas tributaria, previsional y laboral, es claro que ellos se verán beneficiados.
La reforma laboral significará que nosotras, las mujeres trabajadoras, las y los jóvenes trabajadores y en realidad cualquiera que se vea presionado por sus patrones, pasará a trabajar jornadas diarias de 12 a 14 horas en las empresas, a cambio de tener un día libre más, pero en lugares como la industria y en Correos de Chile, donde trabajo, donde tenemos un extenuante turno de 6x1 y pasar la quincena es gracias a los bonos de producción, resulta ser muy seductor el pasar a tener de 1 día libre a la semana, a tener 3. Pero ¿qué pasará con las horas extras?
Se tendrán que repartir entre esos "días libres", pues no trabajaremos menos horas ni bajarán los niveles de explotación, es más, muchos de esos empresarios esperan ansiosos la aprobación de la reforma, pues los "planes estratégicos" y "reestructuraciones" dependen de ella: quieren que trabajemos más, que seamos más productivos en fábricas que nunca duerman, con iguales o peores condiciones laborales, mientras ellos se siguen haciendo cada día más ricos.
A su vez, resulta evidente que el gobierno y alcaldes como Felipe Alessadri, están empeñados en atacar a la juventud, criminalizando en colegios con “aula segura” y con el “control preventivo de identidad” o la brutal represión policial en el Instituto Nacional. Le dan miedo los y las jóvenes, y es que no es casual, el movimiento estudiantil fue la pesadilla de Piñera en su primer gobierno.
Chile, la economía y Trump
Hay un problema de raíz en la promesa de “tiempos mejores”: una economía productora de cobre como lo es la economía chilena, dependiente de la inversión extranjera y las exportaciones a China, está susceptible todo el tiempo a los vaivenes de la economía mundial. Como dijo el Diario Financiero, “el cobre es uno de los que más sufre cuando Trump abre su Twitter y comenta algo en la red social”.
Ahora que Trump anunció aranceles para los productos provenientes de México, como respuesta a la inmigración y en el marco de sus disputas comerciales con China, el mineral rojo acaba de registrar US$ 2,62 la libra, el precio más bajo desde el 10 de julio de 2017. El otro día, escuchamos a Nelson Pizarro, presidente ejecutivo de Codelco, decir que durante el primer semestre de 2019, los excedentes de la minera cayeron un 31%. 372 millones de dólares v/s los 573 millones de igual periodo del año pasado. No obstante, el monto fue un 18% superior a la meta comprometida. Pizarro se declara optimista. Pero, aun así, es claro que la promesa de tiempos mejores, en este contexto, era demagogia pura.
Paro de profesores, huelga votada en Chuqui, movilizaciones estudiantiles ¿avanzaremos a coordinar las luchas?
En este escenario, no es buena noticia para Piñera que se haya votado la huelga en Chuquicamata, los sindicatos 1, 2 y 3 rechazaron la última oferta de la empresa, pues consideran que ésta no responde a los cuatro ejes que constituyen su pliego: salud pos egreso, nivelación de beneficios y derechos para los trabajadores más nuevos, participación en el proceso de transformación de Chuquicamata y fortalecimiento de los derechos de salud y del Hospital del Cobre. Estas organizaciones congregan a 3.200 trabajadores.
La preocupación ha llegado a las “altas esferas”, con los ministros Luis Larraín y Nicolás Monckeberg pronunciándose respecto a la eventual huelga. Al gobierno de Piñera no le da lo mismo si hay o no huelga en Chuquicamata. Por la relevancia que tiene la producción cuprífera en el país, lo que pase en esta mina no será indiferente para nadie. Si cede a todo el pliego de los trabajadores, cede poco o nada, si lo hace “presionado” por una huelga o no, en resumen, el desarrollo que finalmente tengan los hechos; será determinante para las expectativas de miles de trabajadores en el país que ven como se negocia en la minería del cobre y evidentemente marcará la pauta en la actitud del empresariado.
Pero no sólo eso. El hecho de que el 3 de junio se de inicio al paro indefinido del Colegio de Profesores, la organización sindical-gremial más grande del país y de extensión nacional, también es un factor de preocupación. Como queriendo “tranquilizar un poco” a los representantes de este régimen, Mario Aguilar y los principales dirigentes docentes ya se reunieron con representantes de la Democracia Cristiana y el Partido Radical - los mismos que apoyan la reforma previsional del gobierno en el Congreso, e hicieron conferencias de prensa para exhibir este apoyo. ¿No ha quedado claro ya que de esta alianza nada podemos esperar? La única salida es arrebatarle las demandas de los trabajadores con lucha, pues la DC sigue votando las leyes de la derecha en el parlamento, con la votación de paro indefinido en el profesorado, que es un síntoma de un descontento que comienza a germinar, se pueden abrir las perspectivas de unificar y con ello, fortalecer la movilización contra las reformas de la derecha.
En este contexto vemos como sectores de la juventud estudiantil están en agitación: en colegios de Santiago centro y en universidades, hay asambleas y manifestaciones en respuesta a la brital represión que desató el gobierno sobre universidades como el ex Pedagógico o el IN. A esto se suma una propuesta de legislación que apunta a la expoliación de las tierras mapuche, meses después del asesinato de Camilo Catrillanca que desató la rabia de comunidades, secundarios/as y universitarias/os.
La unidad en las calles para rechazar las reformas de Piñera es una cuestión vital
El gobierno tiene altos niveles de desaprobación, pero todavía no conseguimos desmantelar su plan de reformas. La confluencia de las luchas de mineros, profesores y estudiantes, plantea la posibilidad de que la unidad a través de un pliego común y acciones coordinadas. Eso sería muy importante para fortalecernos en todos los lugares de trabajo y estudio, para llevar hasta las bases la discusión acerca de cuál es el plan de lucha concreto que tenemos que desplegar y la preparación de un paro nacional para hacerle frente al gobierno y a los empresarios, haciéndolos retroceder con sus reformas.
El Colegio de Profesores que dirige el Frente Amplio y la CUT dirigida por el PC no están luchando por esta unidad. Por ejemplo, esta semana que pasó, se han realizado distintas manifestaciones, separadas unas de otras: el martes, una manifestación en las afueras del consulado argentino, para apoyar la lucha por el aborto legal; las y los estudiantes secundarios se han manifestado en las calles de Santiago Centro en contra de la represión; el 30 de mayo, sindicatos como Fenpruss o la coordinadora NO+AFP convocaron a la manifestación #NosCansamos. ¿No se planteaba acaso la necesidad de una jornada de paro unificada, teniendo en cuenta que en el Colegio de Profesores ya se había votado el paro?
¿Vamos a ser capaces de unirnos en cada lugar de trabajo y estudio y generar una coordinación con el objetivo de llevar adelante un plan de lucha y paro nacional? Desde el PTR y Pan y Rosas queremos luchar por esa perspectiva en los sindicatos, en los lugares de trabajo y estudio.
Para enfrentar las reformas que Piñera quiere profundizar, tenemos que hacerlo con la fuerza social de millones de trabajadores, juventud y mujeres en las calles. Será en nuestros sindicatos o espacios donde definamos cuál es el programa que tenemos que pelear. Para nosotros debería incluir la lucha por una jornada de 6 horas al día y 5 días a la semana, con el reparto de las horas de trabajo entre las y los desocupados y que todos trabajemos, sin dejar de lado la pelea por el aumento de sueldo base a $450.000, el control democrático de todos los espacios educativos, sacando a la policía de los liceos y universidades y retomar la lucha por la educación gratuita. Pero si hoy no frenamos las reformas y la represión a la juventud ¿cómo vamos a poder luchar por más? Por eso es tan importante que la CUT, el Colegio de Profesores, los sindicatos mineros y portuarios, las organizaciones estudiantiles, como la Confech, impulsen asambleas de base para que discutamos un plan de lucha y un paro nacional.