Impidiendo la participación de maestras y maestros de base, el “Congreso Democrático” de la Asamblea de Coordinación de las Secciones 10 y 11 se mostró contrario a la democracia que se anuncia.
Martes 13 de marzo de 2018

En el marco de los preparativos rumbo al IV Congreso Nacional Extraordinario de la CNTE, en la Ciudad de México la Asamblea de Coordinación de las Secciones 10 y 11-CNTE convocó a un Congreso Democrático para el sábado 10 de marzo, en el edificio de Belisario Domínguez 32.
En un contexto signado por el avance de la reforma educativa, el recrudecimiento de la represión contra el magisterio y el desvío del descontento social que se prepara con las elecciones, los maestros de secundaria de la capital requeríamos de un espacio de discusión verdaderamente democrático.
Es decir, un congreso en el que pudiéramos intercambiar y resolver una política y un plan de lucha unificado contra la ofensiva del gobierno, además de elegir democráticamente y mandatar a nuestros delegados al Congreso Nacional de la CNTE. Lamentablemente, la ausencia de democracia sindical marcó la jornada.
Ni “Congreso”, ni “Democrático”
En su convocatoria, publicada en la página de facebook de la Asamblea de Coordinación el 8 de marzo, se lee textualmente:
"Podrán participar los delegados electos en las asambleas delegacionales realizadas 26 al 28 de enero, así como las compañeras y compañeros que puedan realizar asamblea y salgan electos antes del 10 de marzo con acta de su escuela; así como los representantes de escuela, activistas y simpatizantes de la CNTE, que hagan suyos sus Principios, Táctica, Estrategia, Programa, Plataforma y Plan de Lucha."
Atendiendo a esta convocatoria, doce jóvenes maestras y maestros de la agrupación Nuestra Clase llegamos al Congreso, tres como delegados elegidos en nuestras escuelas y mandatados para llevar los acuerdos de nuestras compañeras y compañeros de trabajo. Entre ellos se hallaba la maestra Sulem Estrada, aspirante a candidata independiente al Congreso de la Cdmx.
Sorprendentemente, a nuestra llegada se nos impidió la entrada. La comisión de organización de la Asamblea de Coordinación nos esperaba para “hablar con nosotros”.
Mientras algunos maestros llegaban al Congreso, a nosotros nos llevaron a otro espacio para plantearnos que nuestra participación en la Asamblea de Coordinación no era constante y que por tal motivo no podíamos ingresar.
Esto, a pesar de que es sabido que participamos en las reuniones de la Asamblea de Coordinación desde su fundación, más allá de que no siempre podamos asistir (como ocurre con muchos maestros de los grupos que integran dicha asamblea), y de que somos de los pocos maestros de la Sección 10 que se organizan y se hacen constantemente parte activa de las acciones a las que convoca la CNTE.
Después de dos horas de intercambio con la comisión, resolvimos que ingresaríamos al Congreso tanto los delegados de escuela como el resto de nuestras compañeras y compañeros, aunque en calidad de activistas, es decir, no como integrantes de Nuestra Clase, pues pese a nuestra participación, a nuestra agrupación no se le reconoce como parte de la Asamblea de Coordinación.
Ya para iniciar el Congreso, las y los maestros de Nuestra Clase conformábamos la tercera parte del quórum, pues además de nosotros había sólo 20 asistentes. La comisión de organización informó al pleno sobre los acuerdos a los que habíamos llegado, y comenzaron los cuestionamientos sobre nuestra presencia ahí.
Desde la mesa se nos dijo que la convocatoria a la que habíamos acudido no era tal, y que se había modificado para especificar que al Congreso podían acudir únicamente los integrantes reconocidos de la Asamblea de Coordinación, es decir, los miembros de los cuatro grupos que la conforman.
Preguntamos cuándo se había hecho una nueva asamblea de las secciones 10 y 11 para modificar la convocatoria, pues la que conocíamos se había publicado dos días antes en su página de facebook. Se nos respondió que esa asamblea se había hecho el fin de semana anterior y que la página de facebook no era un medio oficial. Cabe aclarar que hasta ahora no hemos encontrado publicada en ningún lado esa supuesta nueva convocatoria.
De cualquier manera, convocar a un “Congreso Democrático” restringido únicamente a la participación de los grupos que formalmente conforman la Asamblea de Coordinación y sus simpatizantes, no sólo resulta profundamente antidemocrático, sino que, por lo mismo, juega en contra de fortalecer a la CNTE y de recomponer el movimiento magisterial en la Ciudad de México.
Pero además, al mencionar que tres de nosotros éramos delegados de escuela, se nos pidió comprobarlo y mostramos entonces nuestras actas firmadas, pero al preguntar quiénes más iban como delegados, nadie mostró ningún acta, lo que nos lleva a pensar que éramos los únicos con mandato de escuela, y todos los demás iban en calidad de activistas. ¿Qué representatividad tenía entonces este Congreso?
Luego, como no podían ponerse de acuerdo, se nos pidió que saliéramos 10 minutos mientras deliberaban qué hacer con nosotros, y se nos terminó planteando que sólo podríamos permanecer los delegados de escuela y que el resto de los activistas de Nuestra Clase no podrían ingresar.
Se impedía así, escandalosamente, la participación de maestras y maestros de base en este supuesto Congreso Democrático, que resultó más cerrado que el congreso estatutario de la Sección 10 del SNTE, mostrándose todo como una maniobra para impedir la participación de nuestra agrupación, que se ha caracterizado por ser una voz crítica al interior de la Asamblea de Coordinación y del movimiento magisterial democrático.
Frente a ello, resolvimos que los delegados no permaneceríamos en el Congreso, pues nuestras escuelas no nos habían mandatado para avalar un espacio que utiliza métodos contrarios a la democracia de los trabajadores, democracia que reivindica la propia CNTE. Así se lo hicimos saber al pleno, dejamos por escrito los acuerdos de nuestras escuelas y nos retiramos.
Ese mismo día, maestros de Chiapas y Veracruz fueron detenidos arbitrariamente a las afueras de Xalapa por el gobierno de Miguel Ángel Yunes, estando nuestros compañeros a disposición del mitin que se convocó primero (y que no se realizó ante la liberación) y luego en la conferencia de prensa; un día antes, maestros y pobladores de Gómez Palacio, Durango, fueron brutalmente reprimidos por el gobierno estatal, todo en el marco de la Ley de Seguridad Interior.
En este contexto, la recuperación de la democracia sindical desde las bases en las Secciones 10 y 11 de nuestra Ciudad, escuela por escuela, zona por zona, con plena libertad de expresiones y respeto a las minorías y los mandatos de la base, se vuelve una necesidad apremiante para soldar la unidad de los trabajadores. La unidad que constituye una condición indispensable para enfrentar los ataques del gobierno y en la perspectiva de la democratización del SNTE; también para discutir la necesidad de preservar nuestra independencia política como trabajadores frente al próximo proceso electoral y la necesidad de movilizarnos unitariamente en las calles para conquistar nuestras demandas. Todas cuestiones que, consideramos, deben discutirse ampliamente en el IV Congreso Nacional Extraordinario de la CNTE, en donde nos parece fundamental que se permita la participación de delegados con mandato de escuela.
Llamamos a las bases de la CdMx y a la propia CNTE nacional a defender la más amplia libertad democrática al interior de todas sus instancias.