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BRASIL – IMPEACHMENT EN LA PRENSA INTERNACIONAL. Sediento de ajuste, el imperialismo teme la explosión de la lucha de clases

Con el triunfo del golpe institucional en Diputados y siendo improbable que el gobierno revierta su situación, los medios internacionales buscan posicionarse en el nuevo tablero político brasilero.

André Augusto

André Augusto Natal | @AcierAndy

Jueves 21 de abril de 2016

La prensa internacional recibió con frialdad las noticias sobre el golpe institucional votado en la Cámara de Diputados el pasado domingo (17). Conducido por parlamentarios “más sucios que los juzgados”, comprobadamente condenados en los esquemas de corrupción y exhibiendo un espectáculo oscurantista y reaccionario, asombró hasta los mismos medios habituados a nutrir a la opinión pública de derecha. El impeachment abrió un escenario de imprevisibilidad que plantea incertezas a los grandes monopolios para invertir en el país, principalmente en lo referido al desarrollo de la lucha de clases.

De ahí la cautela al tratar el tema y la abundancia de críticas incluso en los diarios de las grandes finanzas. Mientras los sucesos se encaminan hacia la conclusión del golpe institucional, la prensa mundial intenta hacer política planteando hipótesis estratégicas frente al probable nuevo gobierno. ¿Será Temer capaz de cumplir las funciones para las cuales fue convocado? ¿Como tratará las convulsiones sociales más que previsibles en la aplicación de ataques más duros a los ya implementados por el PT, con el estigma de golpe instalado en su frente?

En particular, los diarios de las finanzas imperialistas se apresuraron en aceptar las “belleza de un gobierno económicamente ortodoxo” pero especulan sobre las posibilidades de un incremento de la lucha de clases en Brasil. Bloomberg plantea que a pesar de tratarse de “un momento de catarsis positiva para Brasil”, habrá “convulsión social y la crisis perdurará por mucho tiempo”. Paul Rathbone, columnista del Financial Times, aconseja “cómo consensuar un sistema quebrado en Brasil pos Rousseff” sabiendo que “habrá problemas sociales en un gobierno sin mandato popular”: “Temer tiene el desafío de corregir la nave del Estado brasilero – por lo menos por ahora. ¿Cómo puede hacerlo? El plan de Temer está contenido en el llamado “Puente para el Futuro”, publicado el año pasado, el documento pide una economía más abierta [al capital financiero], más privatización, la flexibilización de las leyes laborales y el fin de la indexación de la jubilación respecto a la inflación. Esto es música a los oídos de los inversores. Para convencer totalmente a los mercados, sin embargo, Temer necesitará apuntar jefes de peso en las finanzas y en el Banco Central. Para contraponer los argumentos de que el impeachment es un golpe mal disfrazado, tendrá que designar un peso pesado en la Justicia. [...] ¿Será capaz de hacer la mitad de todo esto? Su chance será breve y no tiene mandato popular para ejecutar un programa integral de reformas económicas”.

Temer busca responder a los intereses ajustadores del capital financiero con “figuras destacadas”. Invitó a Ilan Goldfajn, (ex-director del Banco Central y actualmente economista-Jefe del banco Itaú), y a Amaury Bier (ex-secretario de Política Económica del Ministerio de Hacienda del gobierno de Fernando Henrique Cardoso) para el Banco Central, y a Murilo Portugal (presidente de la Federación de Bancos, la Febraban) para el Ministerio de Hacienda. El diario The Economist, más cauteloso, alerta sobre las dificultades de gobernar sin mandato popular que autorice reformas profundas en la economía. Los eufemismos para evitar mencionar el papel de la clase trabajadora que dificulte la aplicación de estos ajustes más duros solo evidencian los temores de las finanzas y las dudas que atraviesan las páginas internacionales del diario británico, que advierte que el “discurso de un gobierno de unidad nacional se parece cada vez más al intento de un conjunto de sinvergüenzas intentando sustituir a otro. [...] Rousseff parece encaminada a dejar el cargo. Trágicamente para Brasil, está lejos de ser claro quién le seguirá”. Así como la cadena CNN y el diario El País, hace una lista de las “motivaciones” de los diputados durante la sesión del pasado domingo, dejándolos en ridículo al preguntar “cómo gente así puede aplicar un programa de reformas”.

En una línea más cuestionadora diarios como The New York Times, aunque ya posesionándose estratégicamente en función del rumbo de los acontecimientos que aproximan a Temer al sillón presidencial, en una editorial titulada “El impeachment de Dilma no es un golpe sino un disfraz”, enumera la lista de argumentos patéticos que adornaron los discursos que huían de la acusación de crimen de responsabilidad, para concluir que “los políticos corruptos brasileros respiran aliviados”. Así como el Financial Times y la revista Fortune -que advierte que el “impeachment puede significar mayor corrupción para Brasil”-, está preocupado con el posible fin de la Operación Lava-Jato en un gobierno encabezado por Temer, ya que el impeachment “provee distracción conveniente para que se escapen de las investigaciones (…) El impeachment sacó el foco de los problemas legales de Eduardo Cunha. Muchos miembros del Congreso que votaron el impeachment el domingo esperan gozar de la misma suerte”. Recuerda que Temer está involucrado en el esquema de corrupción de compra de etanol; que el siguiente en la línea sucesoria, Eduardo Cunha, está acusado de recibir 40 millones de reales en los esquemas de Petrobras y que Renan Calheiros (presidente del Senado) también está bajo investigación. Todo esto compone un “camino difícil” para los ajustes. “El PMDB goza de escaso apoyo popular. [...] Cualquier intento de recortar gastos sociales y disminuir las infladas pensiones incitará la feroz resistencia por parte de los movimientos sindicales y activistas de izquierda”.

El diario The Guardian y El País siguen a los más escépticos. Según El País, Brasil “ingresa en un período de transición a ciegas, en un limbo político en vísperas de los Juegos Olímpicos de Río”. La aprobación del proceso de impeachment de la presidenta por una amplia mayoría de la Cámara de Diputados abre una etapa en Brasil marcada por la incerteza”. Continua afirmando que el impeachment “no resuelve ninguna de las incógnitas que se observan sobre el futuro del gigante suramericano. (…) Dos hechos son incuestionables: en primer lugar, hasta ahora, la única no acusada de enriquecimiento personal fue la propia presidenta. Segundo, el impeachment se basa en un tecnicismo fiscal: la práctica ilegal de recurrir a préstamos de bancos públicos para equilibrar el presupuesto”.

El diario The Guardian tituló su editorial “El impeachment de Dilma es una tragedia y un escándalo” argumentando que la única figura de la alta política no implicada en los escándalos de Petrobras es Dilma - al contrario de los impulsores del impeachment y la amplia mayoría de los 150 diputados implicados en crímenes que votó por el sí-, y que la base jurídica para el impeachment es frágil, siendo que la irresponsabilidad administrativa es una leve contravención cometida por todos los gobiernos. “Una oposición desacreditada sustituirá a un PT sin crédito. Es difícil imaginar un horizonte más oscuro para Brasil”.

La lucha de clases: factor imponderable para el imperialismo

Con distintos matices, la prensa imperialista converge en dos preocupaciones centrales: la necesidad que continúe la Operación Lava-Jato y los métodos del juez Sérgio Moro (…) para preservar al poder judicial como poder moderador y segunda, la lucha de clases.

El imperialismo y las altas finanzas, sedientos por ataques y por la entrega de los recursos nacionales al capital extranjero a una velocidad e intensidad mayores a los que el PT venía implementado, entienden que las medidas impopulares no se harán si fuerte resistencia de las masas. La burguesía no tiene fuerzas morales para disciplinar la lucha de clases. El panorama estratégico para el cual se preparan en Brasil es que será difícil estabilizar la lucha de clases con un PT debilitado y un bonapartismo débil de derecha que no tiene la legitimidad de las urnas. De eso se trata cuando advierte sobre “convulsiones sociales”, “feroz resistencia de los movimientos sindicales” y otros términos elegantes para ocultar un actor social clave: la clase trabajadora, junto a la juventud.

Sin la fuerza moral para atacar, el nuevo gobierno tampoco la tendrá para reprimir. ¿Se avecina una nueva oleada de huelgas como la que sacudió al país, el “mayo obrero” de 2014, inspirada en las jornadas de Junio de 2013? ¿Por cuánto tiempo más la izquierda como el PSTU y el PSOL seguirán sin autocrítica por estar nutriendo de ilusiones a la Operación Lava-Jato y sus métodos de persecución y represión? El fortalecimiento del poder Judicial juega un papel clave en la estrategia de la burguesía internacional para estabilizar la lucha de clases en Brasil pos-golpe institucional. Cuanto mayor la legitimidad de los métodos utilizados en la Operación Lava-Jato, los sindicatos y la izquierda serán más vulnerables a las arbitrariedades del Estado burgués y de la derecha reaccionaria del Congreso.

Es necesario repudiar con fuerza el golpe institucional, con el cual el imperialismo comienza a acomodarse y poner en pie un plan de resistencia en la lucha de clases contra los ataques del PT y de la derecha, comenzando por rodear de solidaridad la lucha de los trabajadores del estado de Río de Janeiro.

Traducción: Liliana O. Caló