A raíz de las respuestas individuales que recibimos en la primera Carta, queremos seguir el debate abierto sobre qué postura y programas debe levantar la izquierda revolucionaria en el conflicto entre el gobierno y los sectores del campo.
Jueves 1ro de febrero de 2018

Desde la CTS y La Izquierda Diario hemos abierto un debate con la militancia de Unidad Popular intentando aportar a que la clase trabajadora de la ciudad y del campo junto a todos los sectores oprimidos se expresen de forma independiente y peleen por sus propias reivindicaciones, y en ese marco, hagan una experiencia con el gobierno, con las direcciones de los movimientos en lucha y con el propio estado capitalista en el camino de iniciar una lucha abierta por superar esta sistema de explotación y de miseria. En estas intenciones coincidimos con muchos militantes de las distintas corrientes que integran Unidad Popular, tal como nos lo hicieron saber en sus comentarios.
Sin embargo, parece no ser así de parte de la dirección del 26 de Marzo y del Partido Comunista Revolucionario (PCR) quienes, luego del 23 de Enero, manifestaron su apoyo a la proclama y a la continuidad del movimiento, siendo que en él claramente se vio que fue aparateado y digitado por los sectores más oligárquicos y reaccionarios del campo y hasta por la derecha tradicional.
El diputado Eduardo Rubio afirmó que “la proclama de Durazno abordó temas centrales y en profundidad” y sentenció “fue un gran aprendizaje y un acierto político estar presentes”. Por su parte, el dirigente Gonzalo Abella dijo haber sido “invitado” y manifestó en las redes sociales que “la proclama se separa totalmente de aquellas fuerzas reaccionarias que desearían suprimir los programas sociales del gobierno y lo aclara expresamente”.
Pero en esta confusión – siendo que trascendió que la proclama fue elaborada por la ARU y la derecha política- se mezclan las reivindicaciones de los grandes productores con los pequeños, los colonos y los asalariados rurales. Este es el mayor error de los dirigentes de la UP.
En sus declaraciones, Abella expresó su simpatía con el movimiento aunque dejó planteada una pregunta importante: “¿Podrán los empobrecidos del campo levantar su propia voz y crear una institución independiente que los represente?”. Intentaremos responder a esa pregunta.
¿Unidad para qué estrategia?
La concentración en Durazno fue un evento policlasista, así como todo movimiento rural en su conjunto. Hablar del “campo” en general oculta la heterogeneidad de sectores que existen en él y que van desde los asalariados hasta los grandes terratenientes y los pooles de siembra de capital extranjero. En las distintas oratorias del 23, si bien se rebajó un poco el programa original, se siguieron manteniendo los reclamos de dólar alto y mayores exoneraciones para todo el sector.
Por tanto, ponerse contentos con que los distintos sectores rurales van juntos en un mismo movimiento es claramente una concepción política equivocada que lleva a errores muy profundos en la política ya que puede llevar a ubicarse del lado de las patronales agrarias.
El sentimiento antiimperialista de la militancia de UP - sentimiento que compartimos - se basa en reconocer al capital extranjero como el sector que se aprovecha de los recursos naturales de un país colonial o semicolonial como el nuestro. Pero también debe reconocer que al interior de estos países hay sectores que son aliados de los capitales internacionales. Estos sectores son los empresarios – grandes y medianos – de la ciudad y del campo que, o bien se asocian con los capitales extranjeros, o bien se benefician de esos negocios – como lo hacen los medianos terratenientes del campo que alquilan sus tierras para que un pool de siembra extranjero lo usufructe y comercialice su siembra. Entonces es un error considerar que los sectores medios del campo son aliados a la hora de enfrentar al imperialismo.
La teoría de los campos
Esta famosa teoría recorrió distintas expresiones de la izquierda latinoamericana, pero esconde un importante problema. La dirección de UP, en su afán de oponerse al gobierno frentemplista, termina ubicándose políticamente en el bando de otro sector burgués sin plantear una política para que los sectores agrarios más sumergidos puedan expresarse de forma independiente.
Tal como afirmamos en nuestra Carta anterior, la burguesía – ya sea grande, mediana o pequeña - tiene intereses antagónicos a los de la clase trabajadora y los sectores oprimidos del campo y la ciudad. Y cualquier frente que unifique estos sectores es un frente de conciliación de clases. Por tanto, la clave de la militancia de izquierda es contribuir a romper con este bloque reaccionario y llamar a construir un bloque progresivo de las clases oprimidas y explotadas.
Nos preguntamos, ¿siguen los compañeros y compañeras de UP buscando a supuestos sectores patriotas de la burguesía? Creemos que es necesario aprender de los últimos 50 años de historia uruguaya; inclusive el mismo Frente Amplio agitó la idea de plegarse a supuestos “militares patriotas” en los años setenta. En todo caso, la dirección de la UP repite la misma receta que llevó al fracaso y costó trágicamente la vida de tantos compañeros y compañeras.
La táctica reiteradamente fracasada del Frente Popular
La estrategia – compartida en Uruguay por sectores de la UP y también por el FA - de aliarse con sectores burgueses supuestamente progresivos ha llevado reiteradamente a las masas a nivel mundial al desastre y la desmoralización.
Con la militancia de UP compartimos el rechazo a las políticas del gobierno de entregar la tierra y los recursos naturales al gran capital concentrado tanto nacional como extranjero. Pero el modelo frenteamplista de extranjerización de la tierra y de beneficios a la forestación y la política extractivista y primarizadora de la economía no la vamos a enfrentar con los grandes patrones del campo que se beneficiaron con esa política.
La lucha por la liberación nacional tiene que ver con librar un combate claro y sin cuartel contra las políticas pro-imperialistas de todos los gobiernos hasta la actualidad, y de forjar la unidad con quienes verdaderamente quieran luchar por ella. Esta alianza progresiva deberá agrupar a los sectores más explotados y oprimidos de la ciudad y de la campo, y deberá ser la clase trabajadora organizada – de la ciudad y del campo – quien deba promover e impulsar y organizar esta alianza de clases revolucionaria.
Es un error, por tanto, realizar alianzas con sectores patronales - como lamentablemente propone la dirección del 26 de Marzo y del PCR - aunque sean sectores medianos en la economía de un país, por la sencilla razón de que estos sectores tienen muchos privilegios que perder, y preferirán aliarse a los grandes empresarios (como se vio en el conflicto del campo en el que apoyaron las demandas del sector agro-exportador con la demanda de dólar a $ 36). Y si se alían a los sectores más explotados, es para usarlos como “masa de maniobra” frente al gobierno y poder negociar en mejores condiciones. Por lo tanto, estos sectores medios no tienen un interés nacional sino que se guían por su sed de ganancia, al igual que los grandes capitalistas.
Solo una alianza entre los asalariados rurales, los colonos y los pequeños productores arruinados – en unidad con los trabajadores de la ciudad y el resto de los sectores oprimidos - podrá plantear una lucha verdadera por la liberación nacional, por sacarnos de encima el yugo imperialista y por re-orientar nuestra economía al servicio de la satisfacción de las necesidades de las mayorías obreras y populares y no de la sed de ganancias de los distintos sectores capitalistas.
No solo antineoliberal sino anticapitalista y socialista
Dentro de la izquierda marxista – en especial entre Stalin y Trotsky, aunque el debate es muy anterior – se dio una lucha teórica profunda, que luego tuvo consecuencias en la política. El primero, para justificar sus alianzas contrarrevolucionarias, fundamentó teóricamente que las tareas de la liberación nacional y la reforma agraria son demandas relacionadas a una determinada etapa que serán realizadas con una alianza de clases entre el proletariado y un sector de la burguesía. Mientras que Trotsky, siguiendo la misma línea de Lenin, pensaba que las tareas de la revolución burguesa en la época imperialista las debe llevar a cabo el poder obrero – la dictadura del proletariado - acaudillando al pueblo pobre de la ciudad y del campo.
Por tanto, la una estrategia correcta no contiene elementos solamente anti-neoliberales sino que debe incorporar una visión profundamente anticapitalista y socialista. Esto implica luchar por la expropiación del gran latifundio y la colectivización de las tierras para que sean trabajadas por los colonos y por asociaciones de trabajadores rurales.
La militancia en los sindicatos
Una diferencia sustancial que nos separa de la dirección de UP – y que es parte de los errores teóricos y políticos – es su política rupturista frente a la central sindical, el Pit-Cnt. UP confunde militar dentro de los sindicatos con subordinarse a su dirección.
Los sindicatos son organizaciones de masas, no partidos. Si los sindicatos de masas han perdido la independencia - que es un fenómeno mundial que ya tiene más de cien años - las tareas de quienes luchamos por el socialismo es construir fracciones revolucionarias dentro de ellos y agrupaciones clasistas que enfrenten justamente la conciliación con la burguesía y conquisten así nuevamente su independencia política.
¿Cómo se piensa convencer a la mayoría de la clase obrera que sigue siendo frenteamplista si no es en base a experiencias en luchas en común y balances críticos sobre las mismas?
Por un bloque político de la clase trabajadora y los sectores oprimidos
Con este debate no hacemos más que lo que se hizo históricamente en la izquierda revolucionaria y se perdió con el tiempo, que es debatir las distintas posiciones. Lo hacemos bajo el supuesto de aprender de la historia y los acontecimientos pasados para echar luz a la realidad actual. Desde la CTS creemos que es en base a la crítica y la experiencia como se forja una salida anti capitalista y socialista.
Llamamos a los y las militantes de UP a conformar un bloque político contra el gobierno y sus políticas pro-imperialistas, un bloque que promueva la organización de trabajadores, colonos y pequeños productores rurales arruinados del campo en forma independiente del Estado y de las gremiales patronales.
Llamamos a conformar un bloque de la izquierda verdadera contra los gobiernos hambreadores y contra las grandes patronales del campo y la ciudad, y que pelee por una salida socialista que atienda las necesidades de los asalariados en una alianza que incluya a los sectores explotados y oprimidos por este sistema capitalista.