El Gobierno británico quiere imponer penas de seis meses de cárcel para los inmigrantes que trabajen en forma ilegal, según una propuesta contenida en el proyecto de ley sobre inmigración que será presentado este otoño en el Parlamento. El mismo proyecto prevé penas de prisión para quienes alquilen viviendas a inquilinos sin papeles de residencia.

Diego Lotito @diegolotito
Miércoles 26 de agosto de 2015
Fotografía: EFE - Vassil Donev
El viceministro de Inmigración, James Brokenshire, dijo este lunes que el Gobierno conservador seguirá persiguiendo lo que considera "abusos" y dejará claro que el Reino Unido no es "blando" en materia de inmigración.
Además de esta pena, el proyecto de ley contendrá medidas contra restaurantes que empleen a trabajadores en situación irregular, como la retirada de la licencia para operar el negocio.
Los dueños de estos establecimientos, según el Gobierno, no podrán argumentar que desconocían la situación de sus empleados pues estarán obligados a verificar que éstos tienen la documentación en regla.
La medida, lejos de perseguir el trabajo no registrado y los abusos patronales, está claramente orientada a perseguir a las personas inmigrantes sin papeles de residencia, para impedir que puedan subsistir en el Reino Unido.
"Cualquiera que piense que el Reino Unido es blando no debería tener dudas, si usted está aquí ilegalmente, vamos a tomar medidas para impedir que trabaje, alquile un piso, abra una cuenta bancaria o conduzca un automóvil", señaló Brokenshire.
"Vamos a seguir combatiendo los abusos y construiremos un sistema de inmigración que funcione para el mejor interés de la población británica", subrayó el viceministro en una declaración.
La nueva ley incluye otra dura medida antiinmigración, por la cual los caseros británicos estarán obligados a expulsar de su vivienda a los inquilinos que carezcan de derecho de residencia (o que este haya expirado), sin necesidad de que medie una autorización judicial y bajo amenaza de sanciones que contemplan hasta una pena de cinco años de cárcel.
Se espera que este esperado proyecto de ley sobre inmigración sea introducido en el Parlamento tras los congresos de los partidos, que se celebrarán entre septiembre y octubre.
De este modo el primer ministro británico, David Cameron, profundiza su política de “mano dura” contra la inmigración ilegal, como prometió tras su victoria en las elecciones generales del pasado 7 de mayo. Una política que se aceleró como respuesta a la “crisis migratoria” de Calais (Francia), que amenazó con desbordar a su administración.
En el marco de la llegada masiva de inmigrantes que desde hace meses buscan cruzar el Eurotunnel para llegar a Inglaterra desde el puerto de Calais, David Cameron prometió a principios de agosto defender a su país de la “plaga” inmigratoria, mientras la prensa británica se hacía eco de la agenda de la extrema derecha y pedía a gritos que enviasen al ejército. Verdaderas postales de racismo y xenofobia imperialista.
La crisis capitalista internacional y las crecientes tensiones interestatales, son el trasfondo de la llamada “crisis migratoria” que hoy está en el centro de los debates de Europa. Las migraciones forzadas han sido paridas por el capitalismo desde sus inicios.
Según datos de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Europa está a un paso de contabilizar las 300.000 llegadas de inmigrantes y refugiados a su suelo únicamente desde que empezó este año. Una situación que promete acrecentarse en los próximos meses y para la cual la ACNUR demandó una “respuesta integral de la Unión Europea (UE)".
Sin embargo, ninguna salida progresiva a la odisea de cientos de miles de inmigrantes y refugiados que huyen del hambre y la muerte puede venir de la Europa del capital, cuya una respuesta viene siendo intensificar la mano dura contra los inmigrantes.
Frente al endurecimiento de las leyes xenófobas, los centros de confinamientos como los CIEs, la represión como la que sufren los inmigrantes que en las últimas semanas han llegado por miles a Grecia o que en estos momentos atraviesan Macedonia y Serbia, así como de los ataques racistas como los que se vienen sucediendo crecientemente en Alemania, el desarrollo de un amplio movimiento en defensa del derecho de los inmigrantes y por terminar con todas las medidas anti-inmigratorias es una bandera que urgentemente debe tomar la clase trabajadora nativa de los países de Europa y de todo el mundo.
Agencias: EFE

Diego Lotito
Nació en la provincia del Neuquén, Argentina, en 1978. Es periodista y editor de la sección política en Izquierda Diario. Coautor de Cien años de historia obrera en Argentina (1870-1969). Actualmente reside en Madrid y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.