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Megaproyectos. Selva amazónica en peligro por megaproyecto chino

Uno de los pulmones del planeta, la selva amazónica, junto con los pueblos que en ella habitan, podría ser atravesado por un megaproyecto de capital chino.

Leah Muñoz

Leah Muñoz @leahdanmunoz

Jueves 25 de junio de 2015

El proyecto de la línea ferroviaria transamazónica que será construida entre el océano Pacífico y el Atlántico, fue acordado por los gobiernos de China, Perú y Brasil en julio del 2014.

Los 5,300 kilómetros de línea ferroviaria se estiman en un costo de 10 mil millones de dólares, las consecuencias que tendrá en términos de daño al ambiente y a los pueblos indígenas es incalculable.

El interés de capitalismo chino en este megaproyecto es la reducción del tiempo que actualmente se necesita para que las mercancías lleguen desde China a Sudamérica, además de que se reducirán los costos de transporte de productos agrícolas que China importa de países latinos.

Brasil y Perú también se verán beneficiados por la facilidad del movimiento de las mercancías que llegan del Atlántico y Pacífico en el intercambio con demás países latinos; sin embargo la rebanada más grande se la lleva China.

China International Water & Electric Corporation (CWE) es una de las que ya está interesada en llevar adelante el proyecto que tardará 6 años en construirse.

Esta vía ferroviaria que se suma al Canal Interoceánico de Nicaragua, por el cual ya han habido protestas, es otra más de las importantes construcciones que China está llevando acabo en América Latina para el fortalecimiento de su economía e influencia en la región.

Complicidad de los gobiernos “progresistas”

Parte del giro a derecha de los gobiernos “progresistas” de América Latina, debido a la crisis política por la que vienen atravesando, incluye incrementar los megaproyectos en sus países sin importar los desplazados, el daño ambiental, o si hay que usar las fuerzas represivas.

En Perú el gobierno de Ollanta Humala reprime las protestas en contra del megaproyecto minero de Grupo México; en Nicaragua el gobierno de Ortega también ha usado las fuerzas represivas para acallar a los campesinos que se oponen a perder sus tierras en contra del canal que partirá en dos a Nicaragua.

Ahora los gobiernos posneoliberales le están dando un gran peso a los acuerdos sobre la instalación de los megaproyectos que sólo benefician a los empresarios, como ahora lo hace Dilma Rousseff con la línea ferroviaria, y recientemente Evo Morales con la autorización de la exploración petrolera en áreas protegidas a pesar de la oposición de indígenas.

Apenas se comenzó a sentir la magnitud del profundo daño ambiental de los megaproyectos que, de unos años a la fecha, han tapizado América Latina con el aval de sus gobiernos.

Los afectados por esta vía transamazónica serán las comunidades y pueblos indígenas que habitan ahí, a los cuales no se les pregunta sobre sus tierras.

Las leyes nacionales e internacionales, que velan por que los pueblos indígenas sean consultados y den su consentimiento sobre proyectos que podrían afectarlos antes de ser ejecutados, resultan inexistentes cuando de cuidar los intereses de los capitalistas se trata.

Además se suman los daños ecológicos que generará la tala de árboles, la explotación minera e industrial a una de las zonas con la mayor biodiversidad del planeta, como es la selva amazónica.

Resulta escandaloso que en el marco de la reciente publicación de un estudio científico que anuncia que estamos ante la sexta extinción masiva de especies estos megaproyectos, que dañan el ambiente, se aprueben. Muestra más de la rapacidad de los capitalistas sobre la naturaleza.