El déficit de camas críticas es más patente que nunca en las últimas semanas, se ha anunciado que estamos en un vertiginosos ascenso de la curva ¿dará abasto el quebrado sistema público de salud? y si lo hace ¿en qué condiciones será para usuarios y trabajadores?

Natalia Sánchez Concejala Antofagasta por el Partido de trabajadores Revolucionarios, Médico del Hospital Regional de Antofagasta y parte de la Agrupación de Trabajadores de Salud "Abran Paso"
Domingo 17 de mayo de 2020
La situación es crítica, las cuarentenas han sido anunciadas como una medida desesperada luego de la tan anunciada nueva normalidad que solo trajo más contagios para garantizar “el sustento de la economía” y las ganancias empresariales, en vez de la seguridad social y bienestar de millones de familias trabajadoras y pobres. Santiago entró en cuarentena total desde las 22.00 hrs de este viernes, así como la prolongación de una semana más para Antofagasta, con un total de 39.542 casos confirmados a nivel país.
Al mismo tiempo, la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (SOCHIMI) apuntaba a la existencia de 1788 camas críticas a nivel nacional, con 1440 ocupadas (80,5% de la capacidad) y 690 con apoyo de ventilación mecánica. Con un aumento de la demanda que, al igual que la curva de contagios, va en aumento pues la ocupación de UPC era de un 66% el 15 de abril y de 73% el 1 de mayo, dos semanas atrás.
Los expertos han anunciado que el sistema está llegando a un límite. Si bien se ha aumentado la dotación de las camas críticas y capacitado al personal - de forma urgente y apresurada - la velocidad de ascenso parece ser mayor. Es así que Eduardo Tobar, jefe técnico de la Unidad de Pacientes Críticos Hospital Clínico U. de Chile y vocero de la SOCHIMI afirmó que “los equipos de los hospitales y clínicas intentan incrementar las camas y cautelar la atención, pero si viene una ola muy grande de pacientes será muy difícil hacerle frente”.
Si la uci tiene normalmente 17 camas. Pq dicen q el 83% de las camas están ocupadas si hay 48 pctes UCI, lo q sería un 280% gracias a la conversión de camas. Creo que ese número representa mejor la gravedad d la situación y la gestión del @HospitalAntof n dar garantías d atención
— Pietro 😎 (@Dr_Pietroboni) May 9, 2020
Así como afirman médicos, enfermeras, TENS, y todo el personal de salud, la situación avanza y el gobierno mantiene las apariencias de normalidad y una situación bajo control que se les escapó de las manos cuando por ejemplo en Antofagasta decidieron mantener las faenas mineras, el sueldo de Chile, donde confluyen cientos de trabajadores a diario en residencias pequeñas, con baños compartidos, con casinos que no cumplen medidas de seguridad, etc.
Antofagasta, región minera, ha sido recalcada en los reportes del MINSAL, pues, según el reporte diario de la SOCHIMI, se indica que Antofagasta tiene un 87% de sus camas UCI ocupadas, la segunda región con mayor ocupación después de Santiago, seguida de Tarapacá. Donde además destacan los 1331 casos confirmados, duplicando en cantidad de pacientes críticos, doblando a Valparaíso y triplicando a la Araucanía.
Conociendo todas estas cifras se vuelve evidente que la mayor responsabilidad no es de personas individuales, sino del gobierno, como el principal gestor y administrador de la emergencia sanitaria.
Las respuestas a nivel nacional ante la pandemia del coronavirus, ante la cual dicen haberse preparado desde enero, pero que terminaron siendo solo medidas económicas - con claros ataques a la estabilidad laboral, como las suspensiones con pago del fondo de cesantía - ha mostrado el nulo respaldo al personal de salud, el sistema público y que hoy muestra las consecuencias de ello.
Las medidas que viene imponiendo el gobierno son insuficientes mientras no se disponga el cese de todos los trabajos no esenciales. Mientras esto no suceda serán miles los que seguirán expuestos al contagio en los transportes, fábricas y faneas.
Ante esta crítica situación sanitaria y el eventual colapso de los servicios es fundamental unificar el sistema de salud integrando las clínicas y farmacéuticas privadas a un sistema único para poner a disposición de la pandemia toda la infraestructura que hoy solo acrecienta los bolsillos de un puñado de empresarios que lucra con la salud.