Lanzará su candidatura presidencial el Día Internacional de los Trabajadores. Antes, había prometido la eliminación del impuesto al salario. La demagogia de un candidato enemigo de los trabajadores que inició su carrera política en la derecha liberal, pasó por el menemismo, el duhaldismo y el kirchnerismo, y en cuyo armado revistan importantes empresarios y burócratas sindicales.

Fernando Scolnik @FernandoScolnik
Miércoles 8 de abril de 2015
Como cada año, en pocas semanas se celebrará el Día Internacional de los Trabajadores. La clase obrera de todo el mundo conmemorará el Primero de Mayo recordando a los “Mártires de Chicago”, que dejaron la vida luchando por la jornada laboral de ocho horas en 1886. En nuestro país, la izquierda obrera y socialista, con la participación de oradores de otros países, lo celebrará como un día de lucha, con el protagonismo de los principales referentes de las peleas de hoy.
Ese mismo día, lejos de ese escenario, en el Estadio de Vélez Sarsfield o en el de River, Sergio Massa lanzará oficialmente su candidatura a la presidencia, según trascendió en las últimas horas. La elección de la fecha no parece casual: en plena campaña electoral, Massa es el candidato opositor que más demagogia viene haciendo para conquistar el voto de los trabajadores. Una buena muestra de esto la tuvimos recientemente, alrededor del debate generado por el paro nacional del 31 de marzo, cuando salió a hablar contra el impuesto al salario “en nombre de las familias que sufren”, y prometiendo que, de ser presidente, “el 1º de enero vamos a eliminar el impuesto a las Ganancias para los trabajadores y lo vamos a apuntar a directivos de empresas”.
El cálculo es sencillo: frente a la polarización de mutua conveniencia que intentaron imponer un kirchnerismo que descarga el ajuste sobre los trabajadores, y el macri-radicalismo neoliberal, Sergio Massa busca aprovechar la irrupción de la clase obrera con el paro nacional para (des)polarizar la situación, haciendo demagogia electoral con los reclamos obreros.
Pero, más que realidad, es el puro oportunismo de un hombre que de ganar gobernará para los empresarios. Nada bueno pueden esperar los trabajadores, las mujeres y la juventud de una persona que inició su carrera política en la derecha liberal de Álvaro Alsogaray, fue parte del menemismo, el duhaldismo y el kirchnerismo, y que hoy tiene un armado electoral que tiene en sus filas a empresarios millonarios, burócratas sindicales que firmaron las reformas de flexibilización laboral en los 90, y viejas figuras de la casta política de los partidos tradicionales. Veamos un poco de su trayectoria.
Una larga trayectoria en la casta política
“A algunos les molesta que un pibe de barrio pueda ser presidente”, había sido la respuesta de Sergio Massa ante el revuelo que provocó un spot suyo que lo mostraba aspirándose las “eses”. Es parte del perfil que busca mostrarlo como un hombre común.
Pero este “pibe de barrio” es el candidato presidencial cuyo patrimonio más creció durante el año 2013, con un crecimiento del 79 % que llevó sus bienes declarados a 2.768.320 pesos. Un crecimiento patrimonial propio de un empresario o de un personaje de la casta política de los partidos tradicionales. Es que tampoco Massa es precisamente alguien que exprese mucha “renovación” de la política, sino que está ligado desde joven a los partidos tradicionales del régimen.
Hijo de un empresario de la construcción, hizo sus estudios de abogacía en la privada Universidad de Belgrano, aunque sus orígenes políticos se remontan a su adolescencia, cuando se sumó a las filas de la UCeDé, el partido de la derecha liberal fundado por Álvaro Alsogaray.
A mediados de la década del 90 Massa fue de los miembros de este partido que promovió la fusión con el menemismo, y así fue como pasó a engrosar las filas del PJ, donde se inició de la mano del gastronómico Luis Barrionuevo y la hoy diputada por el FR Graciela Camaño. Por esos años ocupó un cargo en el Ministerio del Interior y fue asesor de “Palito” Ortega. Tiempo después sería nombrado por Eduardo Duhalde como Director Ejecutivo de Anses, rol que conservaría durante el kirchnerismo hasta ser elegido intendente de Tigre en 2007. En el 2008 volvería al gobierno nacional como Jefe de Gabinete de Cristina Fernández, con quien rompe en 2009, cuando vuelve a asumir como intendente de Tigre.
Tras su ruptura con el kirchnerismo, cables de WikiLeaks revelaron su fluida relación con funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires. En esos diálogos se vieron sus posiciones claramente antiobreras cuando apoyó a la empresa Kraft-Terrabusi, que en 2009 realizó despidos masivos. Los cables dicen que “Massa dijo tres veces que creía que la compañía estaba en lo justo cuando echó a 155 trabajadores por no ir a trabajar en julio. Insinuó que los líderes sindicales de la planta son extorsivos y no razonables”.
Su proyección como candidato a la presidencia tomó fuerza desde su triunfo en las elecciones parlamentarias de 2013, en las que triunfó en la provincia de Buenos Aires por sobre el candidato del kirchnerismo, Martín Insaurralde.
En su nuevo emprendimiento político, el Frente Renovador, lo acompañan a Massa importantes empresarios millonarios como Ignacio de Mendiguren, secretario de la Unión Industrial Argentina, el banquero Jorge Brito y el grupo Vila-Manzano; hombres de la burocracia sindical como Facundo Moyano o Rodolfo Daer; personajes de la casta política provenientes de diversos partidos, entre los que se destacan varios intendentes del conurbano y figuras como Felipe Solá o Adrián Pérez; y recientemente cerró un acuerdo con otro empresario, Francisco de Narváez, para que lo acompañe en la provincia de Buenos Aires. Por estos días se lo ve apoyando a sus candidatos en Salta, el menemista de siempre, Juan Carlos Romero, y Alfredo Olmedo, denunciado por trabajo esclavo y posiciones homofóbicas.
Como se ve, no es precisamente una trayectoria que haga pensar en un proyecto favorable a los trabajadores y el pueblo.
Tigre, tierra de grandes desigualdades
El discurso de campaña de Massa combina la demagogia hacia los trabajadores con el intento de brindar una imagen de gestión moderna y firmeza de “mano dura” frente a la inseguridad, como muestran sus candidatos De Narváez o Giustozzi.
Esto último es el complemento necesario para la criminalización de la protesta y de la pobreza, ya que en el partido de Tigre, si algo muestra la gestión de Massa es el crecimiento exponencial de la desigualdad, donde los más grandes lujos se combinan con bolsones de pobreza.
Como denunció el diputado de la provincia de Buenos Aires del PTS-FIT, Christian Castillo, Massa “durante su gestión como intendente en Tigre logró que el 60 % de las tierras esté en manos de countries y barrios privados, mientras los barrios obreros y los asentamientos se inundan. Más de la mitad de los empleados municipales de este distrito se encuentran contratados”.
Si Massa habla siempre de la “Argentina que viene”, el partido de Tigre es un adelanto de los intereses que se propone defender. Por eso, más allá de su demagogia, al igual que Scioli o Macri, el Frente Renovador también juega para los empresarios. La única alternativa para los trabajadores, las mujeres y la juventud, es el Frente de Izquierda y de los Trabajadores.

Fernando Scolnik
Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.