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EXPLOTACIÓN INFANTIL. Setenta y ocho niños son liberados, “trabajaban” en condiciones de esclavitud

En un operativo realizado en los predios de los ejidos El Pedregal y Santa Cruz en Coahuila, fueron liberados 78 niños y 229 adultos, que vivían en condiciones de esclavitud y eran obligados a cumplir con jornadas de 10 a 15 horas y con dos comidas al día.

Martes 25 de agosto de 2015

Aunque el primer día sólo se logró asegurar a 54 niños, en estos días se lograron rescatar tanto a más de 20 menores y más de 200 adultos que se habían escondido por temor a las represalias de los patrones.

La edad de los menores oscila de 8 a 17 años y son originarios de Veracruz, San Luis Potosí e Hidalgo, donde fueron “contratados” para realizar trabajos de agricultura y se les prometió un sueldo de 100 pesos diarios que serían pagados después de 3 meses. Las condiciones de trabajo eran precarias, con sólo dos comidas y durante el día se les daba agua con sal para que no se deshidratarán.

Según el diario Zocalo-Coahuila “los menores hacían grupos de tres con la encomienda de acumular un rollo con 3 mil 600 piezas de calabaza y/o cebollines, al entregar la mercancía su patrón les contaba día laborado, pero en caso de no hacerlo, esto era un día perdido”

Como presuntos responsables fueron detenidos Roberto Martínez García, Juan Gerardo Castillo, Pedro Cisneros Rodríguez y el propietario de la empresa Prokarne, Oscar Lozano Chávez, a los cuales se les imputa el delito de trata de personas.

Según el Universal 36 niños fueron traslados a Veracruz, 24 a Hidalgo y 3 a Tamaulipas, aunque faltan que muchas personas regresen a sus hogares. Este medio aseguró que según declaraciones de las autoridades los niños recibieron una indemnización conforme a la ley que va de 11 a 18 mil pesos. 

¿Qué futuro tienen los niños?
En México, los niños es el sector que sufre día a día las miserias del capitalismo, se estima que 2.5 millones entre niñas y niños empleados ilegalmente y un 40% de éstos se dedican sólo a trabajar. El trabajo infantil representa en algunos lugares hasta un 50% de los ingresos.

Está prohibido que menores de 14 años trabajen, se considera una actividad ilegal que vulnera los derechos, pero esta restricción legal no evita que sean explotados, los niños no trabajan por gusto, trabajan por necesidad, es imposible que en este país se pueda vivir con estos salarios de miseria. Son obligados a dejar su infancia -juegos, educación, recreación, etc- y se integran a la producción, en condiciones insalubres, con largas jornadas y con riesgos.

También se enfrentan a vivir en situación de calle, mismo son víctimas de la trata de personas, abuso sexual, prostitución, son usados por el narco para repartir y vender droga o para ser sicarios, o son asesinados por el Ejército, hecho que da a conocer normalmente el gobierno como daños colaterales.

Un discurso y la realidad
El Estado Mexicano ha ratificado la Convención sobre Derechos de los Niños y en los discursos oficiales se dicen que los niños son el futuro de México, y lo son, son el futuro para que las transnacionales, las empresas y los grandes ricos puedan seguir acumulando riquezas y mantengan su dominio. Así lo ratifican las declaraciones del titular de la Secretaría de Agricultura Ganadería, Desarrollo Rural y Pesca (Sagarpa) aseguró, que el hecho de que los niños trabajen “no afecta, fortalece y dignifica”

Diana Valdez, economista de la UNAM afirma para este medio que: “para el sistema capitalista el trabajo infantil no representa un problema, sino una ventaja: ofrece muchas facilidades a los dueños de compañías agrícolas, comerciantes y sicarios del narcotráfico, ya que esta mano de obra es barata y sumisa; la mayor parte las niñas y niños no conocen sus derechos lo que les facilita a los patrones la explotación sin contratiempos, lo que se traduce en menores costos de producción. Además de que por la ilegalidad en la que se encuentran laborando y lo dicho anteriormente, es mucho más fácil prescindir de sus servicios sin explicación alguna”.

El discurso de respeto y garantía los Derechos Humanos (DDHH) se agota y se debilita en un país que busca, a toda costa, favorecer a los empresarios y grandes terratenientes. De nada sirven la ratificación de tratados en materia de derechos humanos, cuando en la realidad tenemos lugares donde existe la esclavitud y las personas realizan trabajo forzado.

La esclavitud en la que se encontraban los menores de Coahuila debería causar indignación y movilizaciones en todo el país, para cambiar la realidad de los niños, niñas y trabajadores, no sólo basta con liberarlos y llevarlos a centros, la solución pasa por cambiar las condiciones estructurales, cambiar un sistema que los asume como mano de obra barata, no se puede seguir permitiendo que su infancia se desarrolle entre trabajos extenuantes, esclavitud, asesinatos, situación de calle, explotación sexual y sin derecho a estudiar.