El Parlamento alemán aprobó restringir las ayudas sociales a los parados europeos que no tengan un mínimo de 5 años de residencia en ese país.

Josefina L. Martínez @josefinamar14
Viernes 14 de octubre de 2016
Foto: EFE
Este miércoles se aprobó una legislación a la medida de los reclamos de la extrema derecha alemana: se eliminarán las ayudas sociales para los parados europeos que no tengan una residencia mayor a 5 años en Alemania. Antes de esto, ese período condicionante era de 6 meses.
“Quien vive, trabaja y paga sus cotizaciones aquí, tiene derecho a las prestaciones sociales. Pero quien nunca ha trabajado y depende de las ayudas públicas, debe solicitar estas prestaciones en su país de origen” dijo la ministra socialdemócrata Andrea Nahles, una exsindicalista que ahora aplica leyes contra los trabajadores y parados extranjeros.
Este discurso va a tono con el crecimiento electoral en los últimos meses del partido de extrema derecha, Alternativa por Alemania, que pone el foco en culpabilizar a los extranjeros de todos los problemas.
Esta medida afectará especialmente a polacos, búlgaros, rumanos y españoles que viven en Alemania, que hayan tenido trabajos muy precarios sin aportes a la seguridad social, y que no podrán apelar a las ayudas estatales, como sí le corresponde a un nativo alemán.
La ofensiva xenófoba del gobierno alemán recorre la misma senda que ya anunció Theresa May en el Reino Unido: restringir aún más los derechos para los trabajadores extranjeros. Eso llegó al colmo de proponer que las empresas entregaran listas de sus empleados extranjeros para controlar si estaban “quitando el empleo a los británicos”. Una medida que no prosperó, cuestionada incluso por asociaciones patronales que utilizan mucha mano de obra extranjera.
Aun cuando la medida en Alemania no afectará a la mayoría de los trabajadores extranjeros, es una señal muy clara para futuros migrantes: “no vengáis a Alemania.”
La gran coalición de gobierno CDU-SPD se encuentra en una encrucijada, con AfD creciendo por el flanco derecho y un sinfín de críticas a la canciller Angela Merkel dentro de su propia formación. En las últimas elecciones regionales la CDU viene cayendo en votos, mientras sube la AfD, que logró superar al partido de Merkel en el Estado de Mekclemburgo-Antepomerania.
La respuesta del gobierno alemán a esta crisis es más y más xenofobia.

Josefina L. Martínez
Nació en Buenos Aires, vive en Madrid. Es historiadora (UNR). Autora de No somos esclavas (2021). Coautora de Patriarcado y capitalismo (Akal, 2019), autora de Revolucionarias (Lengua de Trapo, 2018), coautora de Cien años de historia obrera en Argentina (Ediciones IPS). Escribe en Izquierda Diario.es, CTXT y otros medios.