Y en el parlamento, habitan y cohabitan, personajes misérrimos como ratas en las concavidades del poder, anodinos representantes de una entelequia que seriamos los representados, a quienes supuestamente le dimos la soberanía de nuestra voz, vaya patraña.
Sábado 15 de agosto de 2015
Los hechos indesmentibles e implacables demuestran que la representación de la soberanía popular fue traicionada, cada uno de los representantes— por supuesto caben las excepciones contadas con los dedos de la manos— fueron elegidos previamente mediante un proceso espurio dentro de la camarilla del partido que no es sino la organización para la toma del poder de aquellos que detentan la propiedad de la empresa, al fin y al cabo es un emprendimiento como les gusta definir a los pensadores neoliberales a la codicia y al déficit moral de suyo, sin más, el partido es una empresa y los emprendedores son como suelen ser, tipos impertérritos, obsecuentes, miserables, cínicos, grandilocuentes, megalómanos y ventrílocuos, hablan por otros. El otro, es el activo de la empresa, el único bien que puede ser mercantilizado en esta empresa de valores, un número estimado, un segmento de personas a quién convencer con argumentos del massmedia simplemente, asociaciones del pasayo candidato con atributos de una marca, normalmente la familia burguesa, blanca, limpia y rubia. La promesa de Europa “la bella” repensada y aplicable en su ethos por los esbirros que limpiaban su excreciones en sus años dorados de exilio y por otra parte el macartismo aprehendido por los yanaconas del capital en las universidades del medio oeste de Estados Unidos.
Qué se puede esperar de estos ejemplares de la miseria humana sino la negación de los hechos que los evidencian , así como al falsificador de monedas en su taller copiando, fundiendo metales falsos, como a ellos corrompiéndose por el dinero que los elige para representar en ese escenario de opereta que es el parlamento , los intereses del poder financiero.
Nunca fue tan gravitante el periodismo de investigación, como del Poder Judicial en Chile, como para incidir y sintonizar con el sentir popular. Es cierto, el periodismo al contrario del aparato judicial , en dictadura jugó un rol, sólo su rol, no más; en cambio, al otro poder no le queda sino reivindicarse, o sea, hacer lo que el ciudadano, el pueblo lo mandata y que en los oscuros y siniestros años de dictadura ocultó.
Los hechos, un país sudamericano ufano de su economía y de la transición de una dictadura a la democracia con estadistas con reconocimiento mundial, según ellos mismos, como conductores. Los hechos, nuevamente los hechos, un golpista connivente con los militares; un personaje insignificante; un autoritario y megalómano; una ejemplar del síndrome de Estocolmo; uno que reunía todas las características de los anteriores y nuevamente como en una pesadilla se repite reparto, vuelve la mujer que perdona a su carcelero, ese, y no otro es el elenco de los últimos 25 años en Chile.
Y en el parlamento, habitan y cohabitan, personajes misérrimos como ratas en las concavidades del poder, anodinos representantes de una entelequia que seriamos los representados, a quienes supuestamente le dimos la soberanía de nuestra voz, vaya patraña.
El contrato social puede llegar a su fin si una de las partes así lo considera, como es obvio, quién hace cuentas alegres, literalmente alegres, se escabulle en los laberintos del poder y se niega a un escrutinio popular y ciudadano, acepta sólo la reelección como candidato único , los hechos, nuevamente los hechos….siempre son los mismos al escrutinio público, como si en Chile no nacieran otros hijos de vecinos que tuvieran sus talentos o el de su parentela.
25 años atraparon a varias generaciones de contemporáneos , desde luego ya no asistiremos a un Chile refundado, así quienes lo soñaron y quienes lo abominaron, al decir de un poeta, hemos perdido los mejores años de la vida en vano. Empero algo podemos esperar antes de la noche final.
Es posible, es deseable, un sueño pequeño y miserable frente a la revolución que cada generación debe hacer consigo misma, la legitimidad del poder, única y exclusivamente radica en el pueblo soberano.
La representación en Chile ha perdido toda legitimidad, que por lo demás jamás tuvo, pero ahora es aparente y manifiesta.
Sólo cabe exigir, a través de mecanismos revocatorios , por presión y movilización del pueblo a un llamado del Poder Ejecutivo a Elecciones Generales y Anticipadas, presidenciales y parlamentarias incorporando además a la voluntad popular una Asamblea Constituyente.
Cuando el sistema político de una noción de pertenencia que denominamos país es una extensión del capital financiero, nada nuevo, por lo demás en su definición, es un modo de la propiedad privada no asiste otro modo que socializarlo.