La empresa siderúrgica perteneciente al grupo Techint y líder del Holding TERNIUM presentó ganancias de 3077,9 millones de pesos, duplicando sus ganancias con respecto al mismo período del 2013 ubicadas en 1.315,4 millones de pesos. Es de las empresas que la juntaron en pala. ¿De dónde salen sus ganancias?
Martes 4 de noviembre de 2014
Fotografía: diario el norte
Manejo monopólico
El grupo Techint con la privatización de SOMISA en 1992 se adueñó de la principal acería de la Argentina. A partir de esta adquisición a precio de remate fue ganando terreno en el rubro laminados en todo el continente, convirtiéndose en líder en aceros planos y avanzando en el manejo monopólico en la Argentina imponiendo el precio de la chapa, lo que ha llevado algunas que otras controversias principalmente con las automotrices.
En el mercado de "acero plano" ha adquirido empresas en todo el mundo. Usiminas en Brasil, Hylsamex en México y Sidor, que luego el gobierno venezolano expropió con el que acaparó una indemnización de 8000 millones de petrodólares gracias a las gestiones de Néstor Kirchner. Posee además otras plantas en Colombia, Estados Unidos, y Guatemala
El contar con laminadoras en México les permite regular la producción cuando la ventaja les es favorable, fundiendo acero crudo en Argentina y terminando de dar valor agregado en México. Estas maniobras les ha permitido controlar el mercado e influir en la política de distintos gobiernos. A la salida de la convertibilidad el Grupo Techint fue parte del bloque devaluador y durante el kirchnerismo mantuvo “tires y aflojes”, con varios gestos del gobierno como la negociación por Sidor o las regulaciones para poner freno a la entrada de chapa de China. Frente a esta política monopólica, la UOM a jugado un rol muy importante como grupo de presión organizando las "marchas del acero” para apoyar los reclamos patronales.
La política del estado para aumentar el control fue la creación de un directorio con miembros del estado. El primer miembro estatal fue Axel Kicillof y la política de control resultó un fracaso: lejos de imponer un plan que beneficie los intereses nacionales y a los trabajadores, el estado se ubicó como socio menor y fue una ventaja enorme para los Roca, sosteniendo las inversiones y los planes de la empresa, incluída la timba financiera. La empresa de los Roca logró así recibir durante estos años subsidios para su ampliación en una nueva máquina de coladas continua con una inversión de 290 millones de dólares, y en el 2008 en plena crisis el gobierno subsidió las suspensiones con rebaja salarial, además de precios diferenciados en energía eléctrica y gas.
¿Pero de dónde salen las ganancias?
Pero volvamos a las ganancias que en verdad no serían posibles sin contar con el empeoramiento de las condiciones de trabajo, la caída de los niveles salariales producto de los golpes devaluatorios y las paritarias por debajo de la inflación y, sobre todo, el avance en la precarización laboral y las terciarizaciones. El incremento fabuloso de la producción, el acelere de los ritmos de trabajo junto a la reducción de los puestos y el empeoramiento de las condiciones ha llevado a unos 20 muertos desde su privatización en "accidentes" laborales, cuando el promedio de Somisa era de un compañero cada 14 años.
El básico de convenio de un metalúrgico se encuentra en 5300 pesos y el promedio es de 7000 pesos, haciendo diferencias con adicionales por antigüedad, turnos, insalubridad, etc. Las categorías son la única vía para lograr una "ventaja salarial" e implica mayores cargas de trabajo y responsabilidades por cada trabajador. "Querés mas plata, pélate el lomo"; un alto precio por algunas monedas.
La peor parte se la llevan los contratados, que cubren la mitad de los 5000 puestos de trabajo con salarios menores, inestabilidad laboral y con menos conquistas, como cobrar las extras al 50% cuando por convenio deberían ser al cien, o que al faltar por enfermedad cobran el básico, perdiendo los adicionales. Las jornadas laborales de 12 o 14 horas pasaron a ser obligatorias siendo condición de empleo, solo para enumerar algunas.
La ultima devaluación de enero y el robo al salario que la inflación produce mes a mes sobre el poder adquisitivo del trabajador son inmejorables condiciones de súper ganancias para SIDERAR y el millonario Roca, que ocupa el puesto 166º en el ranking FORBES con bienes por 6.000 millones de dólares.
El reclamo de la UOM
La UOM nacional viene reclamando un bono especial de 3.000 pesos, pero esto no es mas que un paliativo que lejos está de recuperar la pérdida que ha venido sufriendo el salario con una inflación que ronda el 40 %. Lejos está hoy un trabajador metalúrgico de poder planificar o tener aspiraciones de acceder a una vivienda; ni que hablar de desarrollar una vida cultural y social; cualquier cosa que no sea producir en la fábrica. Es más que urgente que los trabajadores metalúrgicos logremos una urgente recomposición que no debe ser menor a los 5000 pesos como reclama el proyecto de ley del diputado del PTS-FIT Nicolás del Caño.
Pero además necesitamos realizar asambleas en los lugares de trabajo para reclamar un salario igual a la canasta familiar de 13000 pesos y terminar con la precarización, la tercerización y la perdida de conquistas. Las ganancias de Siderar tienen que ser devueltas a quienes las producen: los trabajadores. Para realizar las obras públicas que mucha falta hacen en San Nicolás y la región, como viviendas, infraestructura, escuelas y hospitales. Y para crear nuevos puestos de trabajo para atacar el problema de la desocupación tenemos reducir la jornada laboral. Con turnos de 6 hs con un salario igual a la canasta familiar automáticamente conseguiremos miles de puestos nuevos de trabajo. Pero lejos está la UOM de plantearse estos objetivos; hoy está más preocupada en ver cómo se acomoda con un posible gobierno de Scioli.