Montados a la ola represiva y a la campaña mediática, desde este viernes llegan para quedarse nuevos contingentes de gendarmes a distritos bonaerenses. Para la militarización, no hay grieta entre Frederic y Berni.
Viernes 24 de julio de 2020 11:23
Este fue uno de los resultados de la reunión entre Sergio Berni y Sabina Frederic, y otros funcionarios, donde al margen de los chispazos, se pusieron de acuerdo en que tomarían más medidas de militarización.
En principio, unos 1.200 miembros de la Gendarmería Nacional forman parte de esta primera etapa en Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora y Quilmes distribuidos unos 300 por distrito. Se sumarán además, agentes de la Prefectura.
Esto ocurre, a pesar de señalar desde Nación que “no hay números alarmantes” en relación al “delito”. Estos gendarmes, se suman a los 6800 efectivos de esa fuerza federal que ya están apostados en el conurbano bonaerense.
"Es necesaria la presencia de fuerzas federales y articular entre los Gobiernos nacional y provincial porque la responsabilidad es cuidar a la gente", dijo temprano este viernes, el intendente de Hurlingham, Juan Zabaleta. A ese distrito llegarán los efectivos próximamente en una segunda etapa.
Parece un mal chiste. Desde que empezó la cuarentena, solo vimos un ascenso imparable de casos de hostigamiento, torturas, gatillo fácil y el caso más extremo de la desaparición de Facundo Astudillo Castro que lleva 85 días desaparecido a manos de la Bonaerense.
Solo en la provincia de Buenos Aires en el mes de junio hubo 18 asesinatos a manos de fuerzas de seguridad, según informa la Comisión Provincial por la Memoria.
La criminalización de la pobreza toma esta forma aberrante, en la que jóvenes humildes por son asesinadas por “portación de cara”, con la excusa de haber “violado la cuarentena”.
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La campaña mediática a la que se montó Sergi Berni, defendiendo abiertamente el asesinato de un ladrón que estaba herido en el piso, y la espectacularización y magnificación del delito son el caldo de cultivo para aumentar más todavía la militarización del conurbano que no traerá otra cosa que más muertes y hostigamiento a la juventud y los sectores empobrecidos.
Mientras solo un sector que recibe el paupérrimo IFE, y el desempleo llega al 10.4% de la población; y según el Indec, en junio una familia tipo necesitó $18.000 pesos para no ser considerada indigente y $43.800 para mantenerse encima de la línea de pobreza, la respuesta estatal a la creciente crisis económica y sanitaria es mandar gendarmes y militarizar.
El resultado será el mismo: un aumento cada vez más descomunal del gatillo fácil y la violencia represiva. Más gendarmes y policías no es más seguridad.
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