Los ministros de Justicia y DDHH del Piñerismo declararon que en marzo presentarían las indicaciones para anular las enmiendas presentadas por el PC y el FA “que buscan castigar el “negacionismo”. Pero ¿se puede enfrentarse a la Derecha… con leyes punitivas?
Domingo 3 de febrero de 2019
Cerrando el mes de enero, Hernán Larraín (Justicia) y Lorena Recabarren (DDHH) salieron al paso por parte del gobierno, rechazando una vez más las “enmiendas” que buscan castigar penalmente a quienes “apoyen, o nieguen de la violación de derechos humanos”; enmiendas que forman parte del proyecto Bacheletista de ley, “que castiga la incitación a la violencia”. Las enmiendas las introdujeron las diputadas Carmen Hertz del PC y Pamela Jiles del PH (parte del Frente Amplio). El gobierno que primero amenazó con recurrir al Tribunal Constitucional, “la tercera cámara” que dejo la dictadura, ahora planteo como primer paso, presentar indicaciones para anular y contrarrestar las enmiendas punitivas “contra el negacionismo”.
El contexto de este tipo de “iniciativas legales”, se da en los marcos en que el PC y el FA, pretenden ir contra el ascenso de la Derecha, en particular frente al pinochetismo que levantó cabeza con las figuras de José Antonio Kast y la RN Camila Flores, que ensayando un discurso ochentista, reivindican todo el legado de la Dictadura; desde la obra neoliberal hasta la “negación” de los asesinatos, la represión estatal, el Plan Cóndor, las fosas comunes, los centros de tortura clandestino, los 1200 detenidos desaparecidos, etc.
¿La Derecha defendiendo la libertad de pensamiento?
La derecha que cerró filas tras el gobierno de Piñera, ha salido a rechazar esta propuesta junto a la DC, por considerarla una ley que restringe la “libertad de pensamiento”.
Según ellos es “otro totalitarismo de la izquierda”, una retórica totalmente hipócrita que busca relativizar los fines y los medios que utilizó y utiliza el Estado Capitalista Chileno para preservar los intereses de la clase dominante, que con el Golpe del 73 aplastó con sangre y fuego a toda una generación de trabajadores, jóvenes y mujeres para imponer un sistema neoliberal, basado en la mercantilización de los derechos básicos, la privatización de los recursos naturales y las empresas nacionales, la anulación de todos las conquistas y derechos laborales, así como la apertura total de la economía al capital trasnacional; y que en Democracia, este sistema se fue perpetuando, valiéndose de innumerables métodos heredados del Pinochetismo para la represión, y persecución de trabajadores, estudiantes, movimientos sociales, así como al Pueblo Mapuche para la defensa del régimen.
Con una fraseología liberal, la postura oficial de la Derecha busca “desmarcarse” de la Dictadura, plantando reeditar “La Teoría de los dos demonios” que pone un signo igual entre el terrorismo de Estado y la violencia ejercida por todos los luchadores y la militancia de izquierda que lucharon contra la Dictadura, y pasaron por encima de los “derechos humanos”, de sus represores directos (La policía, FFAA, DINA, CNI, etc.).
Otros matices, hay en las declaraciones de Cecilia Pérez (RN), reeditando el discurso oficial de reconciliación, donde la “intervención militar se justificaba frente a una excepción”: “no es delito, no es pecado haberlo apoyado porque el contexto era distinto. Veníamos de un contexto de violencia civil profunda, donde la izquierda reivindicada la lucha armada como mecanismo para liderar un país”. (28-12-18 Radio Oasis 102.1FM)
Enfrentar a la Derecha… ¿con leyes punitivas?
Carmen Hertz plantea que este modelo de leyes “que penalizan el Negacionismo de DDHH”, es utilizado en distintos, destacando “Alemania, Francia, Inglaterra, Bélgica e Israel” (El Desconcierto 27-12-18). Lo Cierto es que todos ellos el avance de discursos de Odio de la mano de la extrema derecha es una realidad. Para que pensar en Israel, donde el racismo es política de estado.
Y es que a pesar de la evidencia, tanto el PC como el FA centran su estrategia en la participación de la democracia burguesa, llamando a los trabajadores y los sectores populares, a subordinarse a sus mecanismos y abandonar la acción política por fuera de la legalidad del Estado Burgués.
Confiando en la legalidad y la Constitución de Pinochet, creen falsamente que ese Estado que ha violado sistemáticamente los derechos humanos de la población, detendrá al ascenso de la ultra derecha.
Artículos que buscan fijar penas de cárcel para quienes “promuevan la denostación, el menosprecio u odio contra un grupo determinado” (La Tercera 01-02-19), serán fácilmente utilizados por el Estado contra la clase trabajadora y los sectores populares si estos deciden revelarse contra la miseria y la explotación.
Como presentábamos en otra entrega, no es primera vez en la historia que desde la izquierda surge la idea de sancionar el accionar de grupos de ultra derecha fomentando la labor represiva del Estado.
El PC dos veces en la historia han sido parte del gobierno y promovieron leyes que después fueron en su contra: La Ley de Defensa de la Democracia (“Maldita”) de 1949, que fue utilizada por el propio Partido Radical, para proscribir “el comunismo”, y con esa mascarada avanzar sobre los sindicatos; y la Ley de Control de Armas de 1972, para desarmar y allanar todas las fábricas, barrios y campamentos y garantizar la victoria del golpismo.
El Frente Amplio, por otro lado avanza dividido. En materia de Derechos Humanos no tienen una posición única. Su sectores mayoritarios, como el MA, RD y PL comparten con la DC, la Derecha y los social-neoliberales la “Teoría de los dos demonios” frente a estados obreros burocratizados y deformados como el régimen Cubano, así mismo frente al despliegue del intervencionismo yankee en Venezuela sosteniendo al autoproclamado Guaidó, donde terminan claudicando frente a uno u otro bando “en defensa de la democracia”.
A enfrentar el avance de la Derecha con los métodos de la Lucha de Clases.
Los revolucionarios nos declaramos en contra toda clase de restricción en la democracia burguesa, así como toda iniciativa que fortalezca los mecanismos de cohersión y represión al Estado Burgués. “La democracia burguesa es útil para el proletariado sólo en cuanto le abre el camino al desarrollo de la lucha de clases” . Ya sabemos que la historia muestra que mayores atribuciones al Estado para restringir la libertad de prensa o pensamiento tarde o temprano se vuelven contra la clase trabajadora.
Este tipo de iniciativa que impulsa el reformismo pretende “enfrentar el avance de la derecha” en base a leyes punitivas; esto solo genera confusión entre la clase trabajadora y los sectores populares, depositando la confianza en el mismo Estado burgués que defiende los intereses de la clase capitalista, formando parte de una estrategia de colaboración de clases basada en la fortaleza y el desarrollo de la democracia burguesa con sectores “progresistas” de la clase dominante.
La adaptación del Neo-Reformismo solo abre el camino a la Impotencia. La Derecha junto a los a la vieja Concertación, hoy “bajo mecanismos democráticos” preparan ataques contra los trabajadores y sectores populares; atacan a la juventud trabajadora con el “estatuto esclavo juvenil”, o la propia “Aula Segura” que fortalecen las medidas autoritarias contra los profesores y estudiantes que se movilizan, mientras el PC y el FA no organiza ninguna respuesta seria a través de los Sindicatos, la CONFCH y los organismos de masas. Solo declaraciones y votos testimoniales en la cámara de diputados.
Para enfrentar el avance de la Derecha y los empresarios es necesario romper la tregua con el gobierno, enfrentando la visión socialdemócrata del FA y el PC que pone el “centro de gravedad” de su estrategia en las instituciones estatales y en el parlamentarismo, y usan “la calle” como presión para negociar migajas con el régimen.
Se hace urgente avanzar a construir una herramienta política para enfrentar los ataques de los empresarios, la Derecha y todos sus cómplices, a nivel nacional e internacional. Un partido de los trabajadores, mujeres y jóvenes, que se proponga una estrategia basada en la lucha de clases, con un programa que se proponga acabar de raíz con la herencia de la dictadura y pelee por un gobierno de los trabajadores.