El duro ajuste del Gobierno y los empresarios no para. Más de 4.000 despidos en Codelco. Chantaje a los trabajadores movilizados escudándose en la desaceleración. Un Presupuesto restrictivo para las necesidades populares, con fondos insuficientes para la Salud y presión para reponer las concesiones hospitalarias. Ahora es, de nuevo, el turno del ajuste en Educación.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Jueves 12 de noviembre de 2015
Nueva rebaja en el Presupuesto para la Educación
Tras las amenazas de la Democracia Cristiana, unidos sus sectores “progresistas” y “conservadores”, y al que se sumaron parlamentarios del PPD y el PS, de rechazar la glosa de gratuidad de la partida de Educación del Presupuesto, sino se incluía los Centros de Formación Técnica y los Institutos Profesionales, se prepara una nueva rebaja, un nuevo ajuste en la promesa de gratuidad.
Ahora, al 40%. Extendida a los CFT e IP, dándoles plazo para que se ajusten a los criterios de no lucrar. Reduciendo los fondos, vía Aporte Fiscal Indirecto, a las Universidades Públicas. Y traspasándolos a una ampliación de becas. Cada vez más cerca de las exigencias de los empresarios de la educación y su casta de funcionarios y parlamentarios, cada vez más lejos de las demandas del movimiento estudiantil.
¿Restricciones presupuestarias o conflictos de expectativas?
El Gobierno se escuda en las restricciones presupuestarias por la desaceleración económica. Es lo que responden a las demandas de los trabajadores en paro, es el llamado a la “economía de guerra” en Codelco que se traduce en despidos, es el presupuesto insuficiente para las demandas en Salud.
Una excusa para “bajar las expectativas” de los trabajadores, los estudiantes y el pueblo, y así asegurar las ganancias de los empresarios. Es explícito: en el Registro Civil, se introdujo la variable de “productividad”, lo mismo en Codelco. Un aumento de productividad, es producir lo mismo, o más, con menos trabajadores, un aumento de la explotación.
Es un conflicto de expectativas opuestas, de los empresarios, con su casta de funcionarios y parlamentarios, de un lado, y del otro lado, de los trabajadores, los estudiantes y el pueblo. La batalla en que se convirtió la discusión del Presupuesto, es una expresión distorsionada de este conflicto de expectativas.
¿Triunfo del ajuste?
La derecha debilitada, los empresarios cuestionados con el nuevo caso de colusión, ahora de las papeleras, encuentran su portavoz en los Ministros del Gobierno y parlamentarios de la Nueva Mayoría. El logro de la DC con su advertencia, forzando al Gobierno a esta nueva rebaja en Educación, a la reintroducción de las concesiones hospitalarias en la discusión, representa un triunfo del ajuste, inmediato.
Sus efectos, sin embargo, recién empiezan. El movimiento estudiantil seguirá siendo protagonista en la política y la lucha de clases nacional, el próximo año se discutirán las leyes de Educación, gratuidad, desmunicipalización, entre otras pendientes. Nuevos fenómenos políticos se afirman o se gestan, como las elecciones de las Federaciones estudiantiles muestran, con un desplazamiento a izquierda. Las movilizaciones de los trabajadores se endurecen, como este año vimos con el paro de casi dos meses de los profesores, la movilización de los contratistas de Codelco con la toma de dos yacimientos (El Salvador y Ministro Hales), el reciente paro del Registro Civil de 39 días. También se preparan nuevos fenómenos de organización, como la preocupación en la CUT por cómo saldrá la reforma y cómo quedará ante los trabajadores, adelanta.