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Red Internacional
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Chile

Política. Simplificación tributaria y la entrevista de Bachelet

El domingo en una entrevista, Bachelet afirmó que “algunos sólo leyeron la palabra realismo, no escucharon el ‘sin renuncia’”. Agitó las aguas. La DC lo calificó como “una confusión”, el PS, PPD y PC descartaron esto. El lunes el Ministro de Hacienda anunció la simplificación tributaria, practicando el “realismo”. ¿Táctica, ambigüedad? Nada de eso.

Nicolás Miranda Comité de Redacción

Martes 11 de agosto de 2015

La entrevista conflictiva

El domingo en una entrevista la presidenta Bachelet realizó una serie de afirmaciones que agitaron las aguas. Como que que “algunos sólo leyeron la palabra realismo, no escucharon el ‘sin renuncia’”. Refiriéndose al cambio de Gabinete, agregó que “si la lectura hubiera sido que los nuevos ministros llegaron para cambiar el rumbo que la Presidenta defina, hubiera sido una lectura equivocada”. Y remató con un “yo creo que decir que había un giro al centro del gobierno, era lo más parecido a un wishful thinking”.
Todo esto, después de su cambio de Gabinete, de la declaración de “realismo sin renuncia”, y del Cónclave oficialista.
Agitó las aguas, soliviantó los ánimos, generó conflictos.

Las reacciones

Los empresarios expresaron su inmediato rechazo. Para Fernán Gazmuri, presidente de la Asociación Chilena de Seguridad “la Presidenta no tiene una visión real de lo que está pasando en el país”. Para Juan Pablo Swett, presidente de la Asociación de Emprendedores, “le han quitado el piso a los ministros Valdés y Burgos, dos personas sensatas que buscaban más equilibrio y diálogo”.

La DC los acompañó. Su presidente Jorge Pizarro declaró que "pensé que Burgos y Valdés habían llegado a cambiar el rumbo de un Gobierno que estaba funcionando mal". Y se tensionó. El senador y ex presidente del partido de la flecha roja Ignacio Walker criticó el curso tras el cónclave, su hermano el presidente del Senado Patricio Walker lo defendió. La mesa directiva de la DC se reunió en privado con Burgos y sus Ministros.

La derecha critica por demasiado izquierdista al Gobierno. Llegando al ridículo, como la fraseología acostumbrada de Cecilia Pérez, vocera de Piñera, diciendo que Bachelet es quien “empuja transformaciones contraculturales de izquierda dura sin entender que donde se ha implementado el modelo socialista-comunista en el mundo ha sido un rotundo fracaso. Ha confirmado que gobierna desde la irresponsabilidad”.

La prensa dominante, con sus columnistas, se irritan, se interrogan, afirman, critican, que se trata de ambigüedad, o de una táctica oportunista, desafían preguntando que para qué se hizo el Cónclave oficialista. Buscan las claves para entender si se va a izquierda o a derecha. .

Obras son amores y no buenas razones

El PS, PPD, PC defienden que las reformas, que las promesas del Programa, siguen su curso. Pero obras son amores y no buenas razones, o entrevistas; lo que vale, son los hechos, los actos.

En el mismo cónclave se empezó con uno claro: la promesa de gratuidad universal, sufrió una rebaja, al 50%. Como informamos en La Izquierda Diario, estableció así la medida del Programa, todo a un 50%. En los días previos, promesa a promesa sufrió igual retroceso: el aborto se verá restringido, si es que ve la luz. La reforma laboral suma nuevas restricciones, como un estatuto especial para PYMES. La nueva Constitución devino en una clase de educación cívica.

El lunes, al día siguiente de la conflictiva entrevista, su ministro de Hacienda Rodrigo Valdes, anunció que con una nueva ley corregiría la recíen (menos de un año) aprobada reforma tributaria. Esto, tras reuniones con las asociaciones empresariales. Tanta sospecha despertó que al presentar los cambios, tuvo que declarar que “no es una reforma a la reforma”, y como quien esconce el rastro, los parlamentarios de la Nueva Mayoría dijeron que se trataba de un “triunfo de la gente”. Aunque la única “gente” con la que se reunieron para esto, fue con los empresarios. Es que la clave estaría en poner fin o limitar al extremo la recién aprobada tributación en base a renta atribuida, con la que se buscaba poner fin o limitar al menos el FUT.

¿Cuáles son las claves?

Ni ambigüedad, ni oportunismo, ni indefinición de si virar a izquierda o a derecha.
La inclinación es a los empresarios y la derecha. Ya no se habla de reformas casi. El Programa, se va aguando. Se empieza a hablar de transformaciones. Y de protección social.

Entre el cambio de gabinete, el “realismo sin renuncia”, el cónclave y la entrevista, hay coherencia y consistencia. Se busca cubrir el rastro. Una admisión de que las demandas y movilizaciones que irrumpieron el 2011 y la Nueva Mayoría intentó canalizar con reformas parlamentarias, siguen respirando en la nuca de la casta de los empresarios y sus parlamentarios; y de que el intento de dejar a todos contentos, fracasó. Pero los empresarios y la derecha pretenden una rendición incondicional, y el pueblo trabajador no se conforma con tibias y moderadas reformas. Las tendencias a la polarización siguen actuando, y el Gobierno se debe mover entre dos aguas.