El empresario y virulento referente de la movida cívico militar que derrocó a Evo Morales, fue a festejar con la autoproclamada presidenta provisional.
Ulises Valdez @CLAVe
Martes 12 de noviembre de 2019 21:52
Foto: EFE / Stringer
Luis Fernando Camacho no fue candidato en las últimas elecciones. Es un próspero abogado de la región de Santa Cruz de la Sierra, empresario y presidente del reaccionario Comité Cívico de Santa Cruz. Además, un ferviente católico. Se hace llamar “El Macho”.
De joven comenzó su militancia en la derecha boliviana. Fue referente de la Unión Juvenil Cruceñista, calificada por la Federación Internacional por los Derechos Humanos como “una especie de grupo paramilitar”. Los jóvenes blancos y ricos del oriente boliviano se divierten con actos de racismo y discriminación contra las mujeres y comunidades indígenas. En las últimas semanas, sus partidarios quemaron whipalas – bandera que identifica a los pueblos originarios –, hecho que generó una reacción tan extendida que el mismo Camacho tuvo que “disculparse”.
Pero además, siempre lo ha movido un profundo odio de clase. Es que Camacho tiene algunos rencores que arrastra desde hace tiempo. Tras la histórica “guerra del gas” del pueblo boliviano - y la posterior nacionalización de los hidrocarburos - su familia fue una de las “perdedoras” del negocio. Dos de las empresas que distribuían gas en Santa Cruz eran propiedad de los Camacho, que todavía sigue reclamándole al Estado por aquella “pérdida”. Sin embargo durante los gobiernos del MAS, como la mayoría de los empresarios, pudo seguir haciendo buenos negocios. Es una de las cabezas del Grupo Empresarial Vida S.A., con inversiones en distintos rubros a traves de empresas como Conecta, Xperience, Fenix Seguros, Tecorp, además de Nacional Seguros Vida, una compañía ligada a seguros, el gas y los servicios.
Pero le quedó alguna espina parece.
En estos meses fue uno de los referentes más radicalizados y reaccionarios, primero de la asonada cívica militar y luego del golpe que derrocó a Morales. Recordemos que Evo optó por el asilo en México, mientras se siguen desarrollando movilizaciones antigolpistas en distintas ciudades de Bolivia.
Este martes Camacho tuvo su “premio”. Cuando la autoproclamada “presidenta provisional” Jeanine Añez salió al balcón para dar su discurso, “El Macho” y sus lugartenientes tuvieron lugar en ese exclusivo espacio. La senadora opositora dijo entonces que “tenemos la fuerza y el poder de Dios” y comenzó a cantar “Sí se pudo”.
Al lado de ella, sosteniendo una Biblia en su mano, festejaba uno de los emblemas de la derecha racista y golpista.