Advierten que si continúan aumentando los casos, los riesgos de contagio son altos, ya que el gobierno porteño no garantiza las condiciones de cuidado. Santilli insistió en la conferencia de prensa del viernes pasado en que los estudiantes retomen la presencialidad el 17 de febrero.
Lunes 11 de enero de 2021 14:17
Foto Clarín
A pesar de que la cantidad de casos de covid-19 en la Ciudad de Buenos Aires continúa cerca de los 1500 diarios, el gobierno de Rodriguez Larreta insistió en conferencia de prensa el viernes pasado que las clases presenciales retornarán el 17 de febrero. Santilli lo anunció en el marco de las nuevas medidas de cierres de bares y restaurantes de 1 a 6 hs y sin restringir la circulación nocturna.
Al respecto, referentes de sindicatos docentes porteños se manifestaron estos días, mostrando su preocupación y alerta sobre los riesgos de retornar a la modalidad presencial en las escuelas porteñas: "Es apresurado sostener que estamos en condiciones de volver a la presencialidad. En primer lugar porque siguen aumentando los casos y la situación sanitaria nos preocupa. Y, en segundo lugar, porque falta la inversión necesaria en obras de infraestructura, falta personal docente y de limpieza, faltan elementos de higiene", señaló en diálogo con Página 12 la secretaria general de Ademys, Mariana Scayola.
Durante el año 2020, durante la entrega de canastas alimentarias quincenal (que el gobierno porteño suspendió por el verano, a pesar de que las familias lo necesitan) en las escuelas no estuvieron garantizado por parte del gobierno los elementos de higiene y cuidado como barbijos, máscaras, alcohol en gel, lavandina, de manera suficiente, y tampoco en las “burbujas”, es decir los grupos de diez personas que se armaron para que los chicos asistieran de forma presencial desde septiembre del año pasado. Estas burbujas fracasaron, ya que la asistencia de los alumnos fue poca y en algunos casos, nula, precisamente porque las familias consideraron que los riesgos de contagios eran altos.
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"Es prematuro hablar de presencialidad, más aún teniendo en cuenta el fracaso de la experiencia de escuelas burbujas escolares que se organizaron en la Ciudad a partir de octubre", agregó Eduardo López, secretario adjunto de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE).
A su vez, Jorge Adaro, secretario adjunto de Ademys, dijo a Perfil que los casos eran tres veces menos a fines de diciembre, cuando finalizaron las clases, que ahora y lo que puede proyectarse hacia febrero: “El gobierno insiste con que las clases deben comenzar el 17 de febrero. Nosotros retomaremos las actividades el 8 de febrero y veremos cuál es el estado de situación en ese entonces para tomar una decisión y, si el escenario se agrava, no podremos determinar la vuelta a clases de manera presencial”.
Por su parte, el ministro de Educación nacional Nicolás Trotta, señaló que las clases deberían comenzar en marzo, pero luego lo deja a criterio de cada jurisdicción. A pesar del aumento exponencial de casos en todo el país, el ministro señaló que las políticas restrictivas que puedan adoptar los distintos gobiernos provinciales o municipales "pueden convivir con el inicio de clases presenciales". Una gran contradicción.
El gobierno porteño está más preocupado por "apurar" el regreso a clases presenciales y anunciar esta medida que garantizar las condiciones de higiene, cuidado y seguridad para que docentes, estudiantes y familias no se contagien.
Durante todo el 2020 la comunidad educativa sostuvo la educación virtual a pesar de los gobiernos, que no garantizaron los dispositivos ni internet, ni tampoco las condiciones de salubridad e infraestructura. Ya se están preparando, junto a los sindicatos docentes, para organizarse y discutir las mejores medidas para seguir sosteniendo la educación pública sin poner en riesgo sus vidas.