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Francia. Sindicatos franceses se manifiestan contra nueva reforma laboral

Hoy, en el día de apertura de la Asamblea Nacional de Francia, cientos de manifestantes salieron a rechazar el anuncio del gobierno por cambiar el actual código del trabajo.

Antonio Paez

Antonio Paez Dirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile

Miércoles 28 de junio de 2017

Paris vivió dos importantes eventos durante esta jornada, mientras en el edificio del parlamento galo se iniciaba el año legislativo, a sus afueras trabajadores convocados por sindicatos agrupados en la Confederación General del Trabajo (CGT), Fuerza Obrera, Solidaridad, entre otros, salieron a mostrar un fuerte rechazo a los planes del recién electo presidente, Emmanuel Macron, que buscan precarizar aún más el modelo laboral francés.

El año recién pasado el socialista Hollande impulsó una reforma laboral que buscaba terminar con las conquistas laborales históricas del movimiento obrero Frances. Luego de una larga batalla iniciada por los sindicatos, el gobierno logró doblegar la fuerza de los trabajadores y terminó aprobando parcialmente la reforma.
Ahora el sucesor de Hollande, el joven liberal Macron, buscará tomar la posta dejada por su antecesor y cumplir sus promesas de campaña implementando las reformas vía decreto.

El sindicalismo francés se prepara para una nueva batalla

“6 horas para desmantelar 120 años de luchas” así reza uno de los comunicados que la CGT entregó durante el día, y es que los planes de Macron apuntan eliminar conquistas muy sentidas por la clase trabajadora de Francia: fin de garantía para los convenios colectivos, beneficios de vacaciones y antigüedad, pago de licencias médicas y garantías por despidos o jubilación.

La movilización convocada para el 27 de junio era la actividad final luego de una semana entera de mítines en varias regiones de Francia.

Mapa de las manifestaciones

En Chile también pasaron una reforma laboral

La clase trabajadora en Chile vivió durante el 2016 un proceso similar al que ocurrió en Francia. Pero mientras Hollande pagó un alto costo social por su reforma, para Bachelet no tuvo mayor impacto.

Esto fue producto de la tregua que pactó la CUT con el gobierno. Mientras se debatía la reforma en las comisiones parlamentarias y luego en la Sala, el sindicalismo oficialista no movió ni un dedo hasta cuando ya estaba cocinada la reforma. Con movilizaciones que ellos mismos reconocieron como insuficientes, no se armó a los trabajadores con un plan de lucha, que aun cuando este no triunfe, ayude a desarrollar el espíritu de combate y fortalezca las organizaciones para preparar futuras batallas.