El texto original de Strindberg es una obra de teatro realista cuya historia transcurre en el año 1874, en el pequeño estado de Count en Suecia donde una aristócrata joven se decide a pasar la fiesta de San Juan con los criados de la estancia de su padre.

Natalia Rizzo @rizzotada
Viernes 28 de agosto de 2015
Fotografía: fernando Lendoiro
En esta oportunidad, Charo Moreno nos presenta una obra que cambia su escenario principal y la caracterización de los actores hacia un espacio simbólico y concreto a la vez: la relaciones sociales en Santiago del Estero y dentro de éstas las que se dan en el marco del festejo de la fiesta de San Esteban, una de las fiestas más paganas de la provincia. Con mucho despliegue actoral y composiciones de los personajes muy ajustadas, los tres actores van conformando escenas que nos mantienen en tensión durante toda la obra. Todo transcurre en la cocina de una estancia en esta provincia de gran tradición caudillista.
A lo largo de la pieza se van revelando las angustias más profundas de cada uno. Sipita Julicha es la hija del patrón que decide ir a pasar esta tradicional fiesta con sus peones. Esteban es el encargado de la estancia y Cristina es su compañera y cocinera. Sipita y Esteban, luego de bailar juntos y tener una larga charla, consuman su amor mientras Cristina duerme.
La obra muestra las contradicciones propias de una sociedad de clases desde las perspectivas del amor, el trabajo, el deseo de ascenso social de unos; y la decadencia, hastío, propios de un extenso tiempo de ocio y preocupaciones de otros, que desean hallar la felicidad que no encuentran con sus fortunas.
Sipita Julicha ejerce poder sobre Juan, porque es de una clase social más alta y su padre es el patrón de la estancia (quién no aparece en escena pero sus guantes y botas se muestran como un recordatorio de su presencia y poder). Juan tiene dominio sobre Sipita por el sólo hecho de ser hombre. Pero a su vez, el dueño de la estancia despliega todo el poder sobre ambos personajes por ser hombre, patrón y padre. Cristina es la que está en la peor situación de sumisión, aunque también revela sus deseos más íntimos para tratar de sacar provecho de las situaciones que se van generando.
“Señorita, yo creo que usted se siente desgraciada, se muy bien que usted sufre pero no logro entenderla. Nosotros, no hacemos tanta historia entre nosotros los de mi clase, no existe ese odio. Para nosotros el amor es como un juego y cuando el trabajo nos lo permite, pues nos amamos. No podemos darnos el lujo de dedicarnos todo el día y toda la noche como ustedes”, le dice Esteban a Julicha cuando ella se ve atormentada y quiere que él la adule y le siga demostrando su amor por ella.
Muchos indicios en el texto y sus extraordinarias actuaciones muestran de manera literal y con fuerte dramatismo el odio de una clase por la otra. Sipita muestra profundo desprecio y apego, a la par diciéndole a Esteban: “siento por usted la misma repugnancia que siento por las ratas, pero no puedo huir de usted”.
La “Señorita” fue criada por su difunta madre para que haga respetar sus derechos frente al sistema patriarcal. “Mi madre fue criada con las doctrinas de la igualdad, la emancipación de la mujer y esas cosas y tenía una extraordinaria aversión al matrimonio… yo iba a ser el ejemplo viviente de que la mujer puede hacer lo mismo que el hombre…Mi madre me había enseñado a odiar a los hombres…y yo le juré que no sería esclava de ninguno…un criado siempre será un criado…” le dice ella a Esteban.
Esteban ve su posible relación con la hija del patrón como una forma de elevarse en su posición social y llevar adelante su propio hotel. Se muestra amable con ella pero a la vez se transforma y es brutal. Cuando Cristina se entera de que Esteban se acostó con la Señorita se enoja porque hace que los valores que ella cree intachables en la clase alta, se vean estropeados. Se enoja con él y no con ella porque cree que le faltó el respeto y la ensució. No le importa la posible “infidelidad”.
Esteban le dice: -¿porque tenemos que respetarlos? Para nosotros es un consuelo saber que “ellos” no son ni una pizquita mejor que nosotros.
Cristina le contesta: -no, no estoy de acuerdo, porque si no son mejores ¿qué sentido tienen nuestros esfuerzos por llegar a ser gente de bien?
Así "Señorita Julicha" escrita en el siglo XIX para el escenario europeo, retorna hoy en "Sipita Julicha" en el clima seco y pujante de la provincia de Santiago, para recordarnos que más allá de las fronteras geográficas o temporales, el ser humano no conseguirá sentirse libre y pleno, mientras la sociedad siga dividida en clases.
Ese falso y frustrado ascenso social que pretenden el peón y la cocinera se vislumbra en medio de las conversaciones entre Esteban y Julicha, éste le dice a ella: - “Usted se convirtió para mi en un símbolo de la imposibilidad de salir de la clase en que se ha nacido.”
"Sipita Julicha"
DELBORDE ESPACIO TEATRAL
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Web: http://www.delborde.com.ar
Sábado - 22:00 hs - Hasta finales de septiembre

Natalia Rizzo
Artista Visual, nacida en 1980, oriunda de Villa Luro. Es profesora Nacional de Bellas Artes y realizó la Maestría en Artes Electrónicas de la UNTREF. Miembro de Contraimagen y del equipo de diseño e ilustración de Ideas de Izquierda.