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OPINIÓN. Sobre Trabajadores al Poder y su debate con la izquierda

Bajo el titulo de "Para donde vamos" Trabajadores al Poder se lanza a la lucha política en la izquierda, se monta en sobre un corcel rojo y empuñando el estandarte del marxismo, cabalgan sobre la izquierda y sus estrategias. En buena hora!

Lunes 17 de julio de 2017

Antes que nada felicitar a los compañeros de Trabajadores al Poder (TP), por el intento de lucha política que desarrollan en la nota, este intento rivaliza en consistencia con el repentino feminismo de la JRP3 y el FTS, pero es sin duda un avance.

Solo la lucha política en la izquierda, no la unidad de los revolucionarios como estrategia, es la que nos permitirá forjar fracciones y alas revolucionarias en el movimiento obrero y popular, con política y estrategias claras. Con esa seriedad pasemos a revisar la polémica de los compañeros.

Todos reformistas, menos TP

¿Que dicen de la izquierda los compañeros? Primero, sobre el PC. Que es un partido integrado ya al régimen, y que de no salir Guillier, se pueden volcar a la calle pero solo como medida de presión al Gobierno. Acordamos.

Segundo, sobre el Frente Amplio, utilizan la pomposa definición de nuevo reformismo socialdemócrata. Detengamosnos aquí, por reformismo socialdemócrata uno entiende: menchevismo, la socialdemocracia alemana de principios de siglo y después de eso, el reformismo clásico del estalinismo, expresado en la estrategia de los Frentes Populares (colaboración de clases).

O sea, un reformismo obrero, fuerte en los sindicatos y en la movilización trabajadora, pero subordinado a la democracia burguesa y sus instituciones. Si los compañeros de TP ven en el Frente Amplio un nuevo reformismo socialdemócrata, no solo pecan de pomposos, sino que peor aun, no detectan el contenido de clase del Frente Amplio, a saber, neoreformismo pequeñoburgues.

Es un detalle, pero que muestra donde pone el ojo Trabajadores al Poder para hacer sus definiciones, y aquí, el contenido de clase se les pasó. Pero después les retorna, para increpar al Frente Amplio por no ver el contenido de clase del Estado (burgués) y confiar en que los poderosos entregarán todo sin dar batalla.

Tercero, el Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Los compañeros hacen una polémica muy pobre con nosotros, tachándonos de cobardes por no vernos vomitar ni desvanecernos entre los gases lacrimogenos en las marchas y protestas. ¿Vale la pena contestar algo así? Cuando escasean los argumentos políticos, los morales toman especial fuerza, puede servir para una pelea entre amigos, pero en política revolucionaria hay que diferenciar bien lo que es una discusión política de un berrinche moralista. Pero no es todo lo que dicen del PTR , su principal critica política es: que somos reformistas. Así, a secas. El Frente Amplio es nuevo reformismo socialdemócrata, y el trotskismo, reformismo (¡!) Es más, seriamos una reedición de Podemos "Siendo una calca menos o más morada de Pablo Iglesias, con raperillos y todo, separándose del Frente Amplio, pero hasta por ahí nomás."

Pero no hay que desesperar. Existe la Izquierda Revolucionaria (IR). Y Trabajadores al Poder se dirige a ella con la critica implacable del marxismo: "Pero nosotros también debemos ser autocríticos (no solo para la declaración), entender nuestros fallos y superarlos" ¿Y cuales son esos fallos? Que la IR es gremial (parcelada o localista) y que levantan colectivos fantasmas, por miedo a dialogar su politica a nivel de masas. ¡Wow! nosotros reformistas y cobardes, ellos locales y sectarios, pero autocríticos. Punto para Trabajadores al Poder y la IR.

¿Quienes son los reformistas? La política lo define

Si, efectivamente, Trabajadores al Poder desarrolla una política localista y sectaria. Todo su trabajo en zona norte es reflejo de eso. Es bueno que lo vean. Pero son un tanto suaves en su critica al reformismo. No con nosotros, troskos reformistas cobardes por definición, sino con ellos mismos. Abramos una polémica seria:

Trabajadores al Poder, considera la propuesta de la Coordinadora No+AFP, o sea, del Mesinismo, como correcta. No se percatan, de que se trata de una propuesta reformista. La propuesta de la coordinadora no solo platea acabar con las AFP, sino que les entrega el control y gestión de esos fondos al Estado Burgués. Eso es reformismo puro, aunque TP declame protesta y corte de calle versus peblicito, el programa que levantan aquí es el de Mesina, o sea, reformista.

Quieren ser combativos, muy bien, pero para cumplir una demanda en clave reformista. Para nosotros no basta que el Estado tome la propiedad de esos fondos, mas importante aun es que los trabajadores y jubilados sean quienes gestionen esos fondos. Expropiamos a los empresarios la propiedad, y para eso nos servimos del Estado, obvio, pero también al Estado burgués "lo expropiamos" en el control y dirección de esos fondos.

Hacer lo primero sin hacer lo segundo, solo resuelve lo de las pensiones, punto clave en la política de masas, pero reformista en su resultado.

En el segundo caso, introduciendo el control obrero, conduce a una salida de clase y abre nuevas contradicciones entre el Estado y los trabajadores. TP y el Frente de Trabajadores por el Socialismo (FTS) dio una lucha política en la coordinadora por desarrollar todo en clave de protesta y movilización, pero aun no logran ver que fueron la parta izquierda del mesinismo, querían ser los mas combativos...los más combativos en imponer la propuesta de Mesina, o sea un programa reformista para el sistema de pensiones.

Pero si se trata de levantar un programa reformista, la mayor joya de Trabajadores al Poder es sin duda su política en el Todos Somos Asamblea. Retrocedamos al 2013-2014, movilización y revueltas en Freirina y otras regiones. Los compañeros de Trabajadores al Poder, muy correctamente, solidarizaron con estas luchas. Tanta fue su solidaridad que asumieron el Pliego del Pueblo (un programa ciudadanista emanado de los encuentros del Todos Somos Asamblea) como programa propio y para su frente de masas, pero fueron más lejos aun, y llamaron a todos los grupos políticos y organismos obreros y populares a unirse al Todos Somos Asamblea, y transformar este pliego, en el programa que encabeza la lucha, y esa organización en el gran bloque popular. Toda una apuesta estratégica aquí. Pues bien, revisemos los aspectos centrales del pliego del pueblo:

1. Definir como problema común de la ciudadanía el modelo económico neoliberal, la actual institucionalidad y la clase política

2. Seguir construyendo asambleas y movimiento social en todo Chile, permaneciendo al margen del proceso electoral parlamentario y presidencial para concentrar nuestras energías en la expansión y fortalecimiento de la organización de la ciudadanía en cada comunidad.

3. Apoyar activamente, y de las formas que cada Asamblea decida, todas las movilizaciones que realicen organizaciones de base del Movimiento Social, para estrechar la unidad y ayudar a logar el triunfo de las justas demandas que exigen las comunidades.

El punto número uno sitúa la génesis de los problemas en el modelo neoliberal, no en el sistema capitalista. Al transformar este pliego en programa nacional, Trabajadores al Poder se adelanta al Frente Amplio. Se enmarca, de entrada, en una concepción anti-neoliberal, o sea, neoreformista.

El punto numero dos es un emplazamiento a levantar asambleas populares y a restarse de las elecciones, o sea, ceder en las elecciones el espacio y la tribuna a la burguesía y sus secuaces. Pero esto es solo un detalle frente al hecho de que define al sujeto de cambio como el ciudadano o la ciudadanía. Otra confluencia con el Frente Amplio, pero con el merito de que TP fue visionario, y no necesitó de elecciones para rebajar su programa a este nivel.

Aquí –de mínima- se podría contraponer pueblo a ciudadanía, para darle un carácter mas plebeyo a la definición, pero no, en el pliego simplemente se les homologa, ni que decir de control obrero, clasismo o independencia de clase, que no aparecen ni por asomo. Es contradictorio ver como TP se plantea dar una lucha ideológica contra el ciudadanismo y como, en simultaneo, claudicó programáticamente al mismo en el punto de la lucha de masas. Esto es reformismo ciudadanista puro, muy por debajo del menchevismo o del reformismo socialdemócrata clásico. Por cierto tal estrategia solo podía terminar en un bochorno, cabria preguntarles a los compañeros ¿Que pasó con el Pliego del Pueblo y esa política de transformarlo en el programa tras el cual los revolucionarios debían enfilarse? Los compañeros del diario Venceremos podrían escribir una nota contándonos en que terminó todo esto.

Pero las definiciones de reformismo o ciudadanismo, no pueden contrastarse simplemente con la política nacional. Para el marxismo revolucionario, la discusión internacional es parte esencial de la estrategia. Y hablando de reformismo, que pasen los chavistas.

Trabajadores al Poder nos increpa porque criticamos el proceso bolivariano. Porque vimos en el Socialismo del siglo XXI, lo que es, un Estado burgués. Cierto, con roces con sectores reaccionarios y fracciones del imperialismo, también es real la simpatía popular que en un primer momento generó, pero las cosas por su nombre: es un Estado burgués y un régimen bonapartista sui generis; lo que los compañeros increpan al Frente Amplio en Chile (no ver el carácter de clase del Estado) se les pasó de nuevo en el caso de Venezuela. Ceder al chavismo es un síntoma claro de reformismo en el política internacional. Un régimen que creó a la boliburguesia y reprimió fuertemente las movilizaciones obreras.

Hoy, Maduro, intenta impulsar una tramposa Asamblea Constituyente desde el Gobierno, mientras gobierna por decreto en un Estado de excepción permamente. Un régimen que se torna cada vez más represivo, no solo con la derecha golpista y proimperialista, sino también militarizando barrios obreros, reprimiendo protestas populares, impidiendo elecciones sindicales y proscribiendo sectores de la izquierda. Es la boliburguesia chavista versus la burguesía proimperialista de Venezuela, en disputa no ya solo de la renta petrolera, sino del poder politico. En este punto, la defensa del Socialismo del Siglo XXI, o sea, la defensa del chavismo, Trabajadores al Poder confluye no solo con Maduro en Venezuela, sino también con el PC en Chile, o sea, confluyen con el ala izquierda del Gobierno de Bachelet.

¿Que es el reformismo para TP? No bajar los puños, mejor rebajar el programa

Para TP el PTR, el Frente Amplio y el PC, son todos claudicantes y reformistas. De hecho nos excluye de la Izquierda Revolucionaria. ¿Por que?. Porque para TP ser o no reformista radica en un problema de método, no de contenido. Y esto es mecánico, no marxista.

Para TP, ser reformista es simplemente, presentarse a elecciones. Ser revolucionario, por oposición, es abstenerse de las mismas. Ser o no revolucionario es entonces una definición por fuera del programa. Vimos en los ejemplos pasados que muy combativos pueden ser los compañeros de TP, pero en su corta historia de existencia tienen toda una gala de concesiones programáticas al reformismo y al ciudadanismo. Un lenguaje radicalizado, si, pero en el marco de importantes subordinaciones programáticas. Pero esto no es un problema para TP, ya que al no presentarse a las elecciones, preservan su caracter revolucionario.

Todo el discurso abstencionista que levanta TP, no es en contra del PTR nada más, es de hecho contra el marxismo en su conjunto. Los bolcheviques participaron en muchas elecciones, claro, sin rebajar un centímetro su programa, algo que TP simplemente no sabe hacer. De hecho los bolcheviques participaron en las elecciones de la Duma, parodia de parlamento burgués bajo el alero del Zar, una maquina antidemocratica por excelencia. Pero también una tribuna desde donde hablar, y así la utilizaron.

Trabajadores al Poder polemiza superficialmente con el PTR, pero de fondo es contra Liebknecht y Rosa Luxemburgo, ambos revolucionarios que cayeron bajo el fuego de los auténticos reformistas socialdemocratas, o contra Luis Emilio Recabarren, que también se presentó a las elecciones. Lenin ya liquidó teóricamente a los grupos infantiles como TP hace casi un siglo, los definió como izquierdismo, la enfermedad infantil del comunismo. Sugerimos a los compañeros leninistas de TP, leer a Lenin.

En nuestro caso, claro, presentamos candidatos. Pero nótese, nuestro programa no se rebaja un solo peldaño. Nuestros candidatos proponen la expropiación de los recursos naturales, como el cobre, bajo control y gestión obrera. Proponemos que todos los cargos públicos no cobren mas que un profesor. Proponemos una Ley de Emergencia en contra del Femicido, que sea financiada por las grandes fortunas, levantar comisiones de mujeres y recuperar nuestros sindicatos.

Proponemos acabar con las AFP, pero no reemplazarla por la propuesta de Mesina, sino por un sistema estatal de reparto, tripartito y solidario, bajo gestión de los trabajadores y pensionados. En este camino iremos construyendo la fuerza material de la revolución, el partido. Todo en la perspectiva de un Gobierno Obrero en ruptura con los empresarios, o dicho a la antigua, de la insurrección de las masas laboriosas en contra de la burguesía y sus instituciones. Nuestro programa está intacto, algo que TP no puede decir.

Cada escaño parlamentario que conquistemos, cada espacio en ese asqueroso aparato burgués, es un saboteador mas que tenemos dentro, que denunciará a los parlamentarios del régimen y utilizará esa tribuna como un podio de agitación revolucionaria.

Como lo han hecho historicamente los revolucionarios de la clase obrera, y como lo hacen hoy los diputados PTS y del Frente de Izquierda y los Trabjadores (FIT) en Argentina. Que hoy se constituyen en la tercera fuerza política del país, con diputados y legisladores que luchan junto a los obreros y el pueblo, no generando confianza en la constitucionalidad burguesa, al revés, oradandola desde dentro y utilizando la tribuna para la agitación revolucionaria, todo en la perspectiva de la construcción de la fuerza material de la revolución.

Para los bolcheviques los eseristas o Social Revolucionarios, eran "liberales con una bomba". ¿Por que? Fácil, porque luchaban en contra del Zar, por un programa democrático burgués con métodos terroristas. Guardando todas las proporciones, podemos decir que TP son "reformistas con capucha" y sumar así a su honesta autocritica, que no solo son localistas y sectarios, sino también, reformistas.


Roberto Acuña (Zonyko)

MC y productor musical