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Red Internacional
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Precariedad. Sólo 2 de cada 8 jóvenes se han emancipado

La precariedad y la temporalidad laboral junto a los bajos salarios, son la causa por la cual casi el 80% de los jóvenes menores de 30 años del Estado español aún vive con sus padres

Lluis Ros Trabajador de McDonald's

Jueves 31 de marzo de 2016

“Nunca en la última década, en España, había tantas personas de entre 16 y 29 años residiendo en la misma vivienda que sus respectivos padres o madres”. Señalaba el último boletín del Observatorio de Emancipación.

En el Estado español el 78,5% de los jóvenes menores de 30 años aún vive con sus padres. La gran mayoría porque no puede emanciparse. Así lo apunta el boletín. “No parece indicar que las personas jóvenes estén optando por permanecer en el domicilio de sus progenitores sine die, sino que sencillamente prolongan el período de dependencia residencial”

El boletín denuncia que la situación es insostenible y que va a ir a peor. Cabe destacar que estamos en un período muy malo para la emancipación de la juventud, el peor de la última década.

Con respecto a la precariedad, que durante la última década ha marcado a un sector importante de la juventud, según el Consejo de la Juventud -encargado de hacer el boletín-, “los jóvenes tienen un alto porcentaje de trabajos precarios. (…) menores salarios, menor protección social (prestaciones o subsidios), menores oportunidades de promoción y menores derechos laborales y sindicales. Para algunas personas, hablar de precariedad suponía referirse a trabajos con condiciones laborales extremas, insalubres o peligrosas. La precariedad no se refiere, sólo, a realidades tan extremas, sino que es una presente en nuestra sociedad que además tiene visos de empeorar”.

En el Estado español cada vez se oye más el término “trabajador pobre”. El trabajador pobre es aquel que pese a estar trabajando no llega a cobrar más de 14 pagas del Sueldo Mínimo Interprofesional (SMI), en un año (9.172,80 euros). Entre toda la población activa el trabajador pobre representa a 1 de cada 5, entre los jóvenes 1 de cada 4. Es decir, que 1 de cada 4 personas jóvenes que trabajan son pobres. Por otro lado cabe destacar que aunque se cobren más de 14 pagas del Sueldo Mínimo Interprofesional emanciparse sigue siendo complicadísimo.

Todos los indicadores sugieren que no se debe destinar más del 30% del salario a una hipoteca o alquiler. Con esos números alguien que gana el SMI (655,20 euros) sólo puede destinar 196,56 euros mensuales (2.358,72 anuales). Según el informe los jóvenes deberían destinar 1102 euros al mes, durante 12 años, (13.224 anuales) para poder comprar una vivienda que no superaría los 52 metros cuadrados. Haciendo una comparativa, un joven que cobre el SMI para poder pagar un mes de hipoteca debe destinar poco más de 84% del sueldo que gana en dos meses. Con estos números sobre la mesa vemos como para la juventud es prácticamente imposible emanciparse en estas condiciones. Y como apunta el Consejo de la Juventud la situación “tiene visos de empeorar”.

Así que los pocos que consiguen emanciparse son aquellos de las clases más pudientes o aquellos de clase trabajadora que, con mucho esfuerzo, viven de alquiler. Muchas veces en alquileres de hasta el 50%, o incluso más, del total del salario. O compartiendo pisos, a veces hasta con desconocidos.

La precariedad laboral es algo que afecta a la mayoría de la juventud y que está impidiendo que llevemos a cabo una vida digna, ya que nos hunde en la más absoluta miseria. Es por ello que los jóvenes debemos organizarnos sindical y políticamente para combatir esta situación creando organismos democráticos y de base que nos ayuden a plantar cara. Ya que si lo dejamos en manos de los actual dirigencia sindical, aquella que no sabe hacer más que denunciar dichas situaciones pero luego impide que salgamos a luchar; si lo dejamos en sus manos estamos perdido.