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Red Internacional
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Educación. “Sólo a los pobres nos cierran los colegios” Cierre de establecimiento en Villa Francia

Nuevo cierre afecta a un establecimiento escolar subvencionado, esta vez en la Villa Francia, dejando a los alumnos sin poder terminar su año escolar y sin reubicaciones, y además a profesores despedidos y con deudas de varios meses en sus salarios.

Álvaro Pérez Jorquera

Álvaro Pérez Jorquera Profesor de Historia y Geografía, historiador y músico

Sábado 18 de agosto de 2018

“Sólo a los pobres nos cierran los colegios”. Esa es la sentencia que hace una apoderada del colegio subvencionado Children’s School, ubicado en Villa Francia, el cual fue repentinamente cerrado, dejando a todos sus alumnos en la calle sin terminar su año escolar y sin alternativas, en un acto de absoluta irresponsabilidad en la gestión del establecimiento.

Así mismo, los profesores denuncian tanto su despido, totalmente injustificado, como también el no pago de sus salarios por espacio de varios meses, bajo el argumento de encontrarse en quiebra, descargando de esta manera los errores y pérdidas de la gestión sobre los hombros de los trabajadores afectando directamente sus condiciones de vida.

Tanto profesores como apoderados denuncian que el cierre fue algo repentino, siendo avisado a los profesores informalmente mediante un correo de la sostenedora un día domingo, sin hacerse cargo de las deudas y avisando que no asistieran el lunes siguiente porque estaban despedidos porque el colegio se encontraba en quiebra. Mientras que algunos apoderados se enteraron mediante un mensaje de Whatsapp, y otros el mismo día lunes al encontrar el colegio cerrado.

Clases en la calle

Desesperados por la falta de respuestas, los apoderados se organizaron con los profesores y decidieron hacer clases en una plaza que está justo al frente del cerrado colegio. De esta forma, la “sala” se formó con un par de sillas, además de útiles que colocaron los mismos profesores, que llevan días sin recibir sus sueldos.

“Las clases se hacen día por medio y si los profesores no tienen los tiempos para poder ir, se hacen cada dos días en la plaza”, indicó un apoderado. Angélica Morales, apoderada del colegio, contó que las clases son con cerca de 20 niños y “empezamos a las 10, si hace mucho frío, hasta las 15 horas”.

Kendra, una de las escolares afectadas y que estuvo en la plaza, echa de menos a sus compañeros. “Me siento mal, quiero que abran luego el colegio”, confesó.

Mientras que desde la Municipalidad de Estación Central aseguran que los niños serán reubicados, la realidad de los profesores es bien distinta. “Para mí, con 70 años, es complejo, con mi edad es difícil conseguir trabajo”, señaló Elena Salazar, profesora del establecimiento por espacio de 30 años.

Carla Cárdenas, educadora diferencial y coordinadora del programa de integración del colegio, llegó a trabajar en abril de este año. “Trabajábamos con el 30% del sueldo. Ahora estamos pidiendo una reunión con el Seremi (de Educación) para ver si nos va a reubicar”.

Dineros estatales a bolsillos privados

Nuevamente los cierres indiscriminados de colegios hacen noticia. Como consecuencia de la educación de mercado, es un hecho grave, no solo por la irresponsabilidad y la desidia de los sostenedores y su la gestión, dejando literalmente en el aire a estudiantes, profesores y apoderados, sino también porque frente a estos hechos las pérdidas son traspasadas a los salarios de los trabajadores.

Luego de años de recibir subvenciones millonarias por parte del estado, los sostenedores cierran el establecimiento salvando su dinero y dejando deudas abiertas, sin ninguna sanción ni fiscalización de parte del estado por la gestión nefasta del cierre. Es decir, completa impunidad.

Ese es el modelo educativo que buscó perpetuar Varela con sus bingos, y el que también busca mantener la actual ministra Marcela Cubillos, donde las escuelas son meras fuentes receptoras de dineros estatales que se pueden cerrar según los intereses de los sostenedores sin importar las consecuencias para la educación.

Por ello se hace necesaria la vuelta de todos los establecimientos al estado, con financiamiento estatal directo que asegure los recursos para su financiamiento, y que sean gestionados democráticamente por sus trabajadores en conjunto con los estudiantes y apoderados, única forma de que los recursos sean aprovechados en la propia escuela y no en los bolsillos de un sostenedor al que no le interesa ni la educación ni el futuro de sus alumnos y trabajadores.