Sanborns, cadena de cafeterías y tiendas departamentales en México, rompe con su discurso de mantener hogares felices al voltear a ver las condiciones en las que miles de trabajadores ponen en marcha estos centros de consumo del concepto tradicional, conservador y moral pensado para las clases media y alta.
Sábado 24 de noviembre de 2018
Sanborns, cadena de cafeterías y tiendas departamentales en México, con 190 sucursales y alrededor de 18 mil empleados, rompe con su discurso de mantener hogares felices al voltear a ver las condiciones en las que miles de trabajadores ponen en marcha estos centros de consumo del concepto tradicional, conservador y moral pensado para las clases media alta y alta.
Yo era parte de ese cuerpo de trabajadores, hasta que hace unos días, me despidieron.
La falta de personal en la mayoría de los departamentos y un ambiente de competencia —por una comisión del 1 % — son las jornadas normales en estos centros de trabajo.
Al llegar a la quincena te descuentan la comida, la comas o no, pues muchas veces no está en las mejores condiciones. Varios nos llegamos a enfermar e incluso a intoxicar por alimentos en mal estado. Nos cobran cuota por un sindicato del que no somos parte y ni siquiera conocemos a un representante. El único contacto que yo tuve, fue una ocasión en que por rutina me tocó contestar un cuestionario donde preguntaban a grandes rasgos las condiciones de trabajo, mi gerente amenazó para responder favorablemente diciendo que ya sabía quién tenía cuestionarios.
Los faltantes de dinero se descuentan directamente de la nómina sin importar la cantidad o la razón, si es que la hay.
Delineando su estructura llena de jerarquías es como funciona la empresa, dando poder directo de una persona sobre otra muchas veces convierte estas relaciones en momentos de poder, donde se afecta principalmente a las capas más desprotegidas con carga de trabajo adicional, acoso laboral y hasta acoso sexual.
La subcontratación o outsourcing —a veces declarada, a veces no—, mantiene bajos niveles de empleo ocupados en su mayoría por mujeres promotoras costeando salarios miserables por largas horas de trabajo negando los “beneficios” que tiene un empleado directo. Con este tipo de contratación, autorizada por la Organización Internacional del Trabajo libran de aún más obligaciones a los patrones generando con ello ganancias millonarias para sus bolsillos.
El desplazamiento es muy común, principalmente por cambios forzados y despidos injustificados manteniendo una cultura de austeridad y cero tolerancia para sus empleados. Los patrones siempre comprometidos con su clase.
Así es como nos hace trabajar Carlos Slim, el patrón de la neo esclavitud del Siglo XXI, con el lugar número siete entre los más ricos del planeta según la revista Forbes y el patrón con mayor número de empleados registrados en México de acuerdo con la Bolsa Mexicana de Valores.
En un país en donde el 46 % de la población vive en pobreza extrema y de ese número el 70 % son mujeres; en el México de las desapariciones forzadas y feminicidios, las mujeres somos víctimas de esa violencia generalizada pero también somos motor y protagonistas para crear espacios de organización con otras compañeras.
Cuéntanos tu historia y acude a inundar las calles el 25 de noviembre para gritar juntas contra la violencia a las mujeres, porque la precarización también es violencia.
¡Contra el feminicidio y la violencia machista!
¡Contra la precarización laboral!
¡Por mejores condiciones de trabajo!
¡Si tocan a una nos organizamos miles!