Me llamo Sebastián Mac Dougall y acá te cuento por qué en La Plata estoy criminalizado por el Estado, los empresarios y la UTA. Y por qué en estas elecciones levanto mi voz desde la izquierda.
Sábado 3 de agosto de 2019 22:57
Tengo una familia compuesta por mi mujer Gisele y mis tres hijos: Joaquín de 10 años, Pía de 8 y Felipe de 2 meses (quien nació estando yo preso injustamente y cuyo nacimiento no pude disfrutar como nos lo merecíamos).
Soy exchofer de la línea Este de colectivos de la ciudad de La Plata, una empresa en manos del empresario negrero Osmar Corbelli. Hoy soy un preso político de este Gobierno, quien me persiguió y me criminalizó por haberme puesto, junto a otros compañeros, al frente de la lucha por condiciones dignas de trabajo y por querer elegir delegados que nos representen.
Desde chico siempre quise ser chofer de micros. Empecé a trabajar en la Línea 307. Viví desde adentro el “pase de manos” de la empresa en favor de Corbelli, quien llevó adelante, con el aval del Municipio y la conducción de la UTA, un traspaso ilegal de empleados a la línea Este. Entre ellos estaba yo.
A fines de 2016 con mis compañeros quisimos organizarnos para pelear por mejoras en las condiciones de laburo. Para que se den una idea, trabajábamos hasta 16 horas por día, nos pagaban en negro esas horas “extras” y no teníamos baños ni lugar en las cabeceras para descansar entre cada recorrido.
Buscábamos tener una voz propia en la empresa, para poder denunciar esto. Quisimos elegir a nuestros propios delgados, porque nuestros representantes en la UTA no hacían nada por nosotros.
Eso a Corbelli y a los burócratas de la UTA les pareció demasiado. Y nos despidieron. La mayoría que integrábamos una agrupación de bases, fuimos barridos de la empresa con la complicidad del Estado y el sindicato.
Luchamos muchos meses, con el apoyo de nuestra familia, de cientos de usuarios de la Este (que hasta nos bancaron que hagamos paro durante días) de otros laburantes de la región y con el acompañamiento de la izquierda, que levantó y sigue levantando nuestras mismas banderas de lucha.
Después de hacer cortes de calle y marchas poniendo en discusión el sistema de transporte público de conjunto, sufrimos una brutal represión ordenada por la gobernadora María Eugenia Vidal y el intendente Julio Garro. En favor de Corbelli y compañía. Sindicato, empresa y Gobierno se unieron para atacarnos.
Dos años después de aquel atropello la fiscal Virginia Bravo, amparada por el Gobierno, nos abrió una causa a cuatro compañeros. A los exchofres Luciano, Emanuel, Pablo y yo, nos acusan por “coacción agravada”, que tiene una pena de entre 5 y 14 años.
El 3 de abril de este año, mucho tiempo después del conflicto, un operativo de la Policía Bonaerense nos fue a buscar a nuestras casas y nos llevaron engañados a la DDI, donde finalmente terminamos detenidos. Pasamos 29 días “paseando” entre comisarías, cárceles y alcaidías. Fue gracias a la movilización popular que nos dieron el arresto domiciliario.
Hoy, a casi cuatro meses de mi detención, sigo preso en mi casa, con un permiso para trabajar con horario restringido de 7 a 18.
Hace unos meses las compañeras y los compañeros del Frente de Izquierda me ofrecieron que mi nombre integre las listas electorales de este frente de luchadoras y luchadores. La idea es que desde ahí pueda difundir mi situación y la de mis tres compañeros. Con orgullo les dije que sí, con todo gusto.
Voy a acompañar a Luana Simioni, precandidata a intendente de La Plata, a Christian “Chipi” Castillo, precandidato a gobernador bonaerense y a la fórmula presidencial de Nicolás del Caño y Romina Del Plá.
Por eso voy a ser candidato, para poder ser la voz de los que callan por el amedrentamiento de la patronal, la burocracia y el gobierno. Para denunciar nuestra situación de presos por luchar pero también la de millones de trabajadores del transporte que la pelean día a día. Este es un puesto de lucha! Basta de presos políticos! Invirtamos las prioridades, que la crisis las paguen ellos!