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Red Internacional
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CRISIS Y PANDEMIA. Suben los contagios y el Gobierno manifiesta preocupación por el control de la crisis

Mientras los empresarios siguen exponiendo la vida de los trabajadores y los hospitales públicos siguen sin recursos, las autoridades solo analizan recrudecer la cuarentena.

Juana Galarraga @Juana_Galarraga

Martes 23 de junio de 2020 23:42

Foto | EFE - Juan Ignacio Roncoroni

Treinta y cinco personas murieron y 2.285 fueron diagnosticadas con coronavirus en las últimas 24 horas en la Argentina -la cifra más alta de casos positivos en un día-, con lo que ascienden a 1.078 los fallecidos y a 47.216 los contagiados desde el inicio de la pandemia, informó el Ministerio de Salud de la Nación este martes.

Ante la evidente entrada al pico de la pandemia con epicentro en Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y el porcentaje de ocupación de camas de terapia intensiva, desde comienzo de semana el Gobierno analiza la vuelta a la fase 1 de la cuarentena. También, el reforzamiento de los controles del transporte público y revisar la cantidad de permisos de circulación emitidos. Sin embargo, a pesar de la situación que se agrava, las autoridades volverán a reunirse recién este jueves. Hasta ahora hay puros tironeos entre el gobierno de la Ciudad y de la provincia y declaraciones de preocupación sin anuncios concretos para reforzar el sistema de salud.

Las condiciones de vida deplorables en barrios del conurbano y las villas porteñas, la pobreza generalizada y el sistema de salud público vaciado por todos los gobiernos, hacen que la crisis amenace con ser cada vez más explosiva en la región. A esto se suma la irresponsabilidad patronal que quiere mantener sus negocios funcionando a toda costa, sin garantizar las mínimas medidas de seguridad e higiene en los establecimientos laborales.

El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y su secretario de Seguridad, Sergio Berni, pugnan por medidas cada vez más estrictas. Berni propone incluso que el transporte público se suspenda por 15 días y que el AMBA vuelva a "una cuarentena estricta, de encierro total".

"Ayer, mil casos en la provincia y mil casos en la Ciudad, no sé qué más quieren ver", lanzó Kicillof en declaraciones a los medios este martes. "Los contagios crecen porque hay más movilidad", evaluó en diálogo con Radio Provincia. "El que diga que no sirvió la cuarentena, que diga directamente: ’queremos tener una calamidad’. No tenemos vacuna, ni remedios", enfatizó, recalcando una vez más que la medida casi excluyente del Gobierno para enfrentar el virus es el aislamiento y el reforzamiento de la cuarentena.

Según Berni, la mayoría de la sociedad ya no cumple con el aislamiento y en una especie de sincericidio aseguró que luego de 100 días de aislamiento, “esto es un esfuerzo que estamos haciendo con un resultado muy pobre". "La cuarentena hoy no existe más como tal. Es cualquier cosa menos cuarentena", declaró a Radio Mitre.

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Horacio Rodríguez Larreta por su parte, comparte la misma preocupación por el aumento de los casos, sin embargo, atento al humor porteño y a lo que indicarían las encuestas, se resiste a recrudecer las medidas de aislamiento y los controles. La presión mediática, anunciando cierres de comercios, lamentándose por la apariencia fantasmal de Puerto Madero, empuja la continuidad de la actividad económica sin atender a la situación que afecta fundamentalmente, a trabajadores y trabajadoras.

“‘Básicamente, tenemos que lograr que la gente cumpla lo que proponemos. Ellos quieren cerrar todo sin explicar, así no va’, coincidieron dos miembros del gabinete porteño en relación al gobierno bonaerense”, informó La Nación y agregó que según le confiaron fuentes del gobierno porteño, "el riesgo mayor que tenemos es perder el control de la cuarentena".

El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, sostuvo que hay que "tener mucho equilibrio con la situación de la gente, ver hasta dónde le pedimos sacrificios, porque no es fácil y también es cierto que necesitamos que haya cumplimiento, porque lo que está pasando en estos últimos días es que hemos aflojado, por eso pasó lo que pasó".

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Las autoridades en los distintos niveles de Gobierno dejan ver la preocupación por la capacidad del sistema sanitario para dar respuesta al rápido crecimiento de casos. Según la presidenta de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, en el AMBA ya hay entre un 50 % y 60 % de camas de terapia intensiva ocupadas.

"El problema es la evolución; no hay un tema crítico de camas excedentes pero el ritmo evolutivo podría hacer que, en un tiempo no demasiado largo, podamos tener un problema", advirtió González García.

El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, adelantó que si continúa la tendencia en alza su gobierno le pedirá "un último esfuerzo a los ciudadanos" y que, en ese caso, volver atrás "puede ser determinante" para la contención del virus. Diego Santilli además, graficó que la ciudad "venía con 550 casos diarios" y en pocos días trepó a 720 y luego a 1020, los registrados el lunes.

Siguen anunciando la cuarentena como la principal herramienta para tratar de contener el virus pero a su vez, después de 100 días de aislamiento obligatorio, dejan ver su preocupación ante la dificultad para sostener esta medida. La población viene soportando el aislamiento desde hace tiempo, mientras el Gobierno le aseguraba que se estaba preparando. La estrategia oficial no parece salvar la salud ni la economía. Estamos lejos de aquellos días en que el “quedate en casa” parecía ser una política efectiva.

A la par, mientras las autoridades responsabilizan a la población, crecen las denuncias por contagios en los lugares de trabajo a causa de la irresponsabilidad empresarial. Como viene informando este diario, gracias a las decenas de testimonios enviados por trabajadores y trabajadoras, los grandes empresarios siguen comportándose con total desprecio por la salud de sus trabajadores, se rehúsan a cerrar comercios, ocultan casos, no cumplen protocolos ni entregan elementos de seguridad.

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El caso de los supermercados es ilustrativo. Puntualmente, la cadena Coto, empresa que se caracteriza por su total desprecio a la vida de su personal y de su clientela, viene dando qué hablar desde el comienzo de esta crisis, sin ningún tipo de control. Sin ir más lejos, este lunes trascendió un video de un jerárquico de Coto amenazando a inspectores municipales de Lanús que querían clausurar el súper ante la confirmación de diez casos entre el personal. Esta sucursal, siguió abierta. Coto y sus pares hacen lo que quieren.

Cada vez se hace más clara la necesidad de la unificación del sistema de salud público y privado, para dar respuesta de manera centralizada y sin improvisaciones al avance de la pandemia. Sin embargo, el Gobierno que amagó con tomar esta medida al comienzo, sigue dando prioridad a los negocios de la medicina privada, tal como hizo Kicillof subsidiando a empresarios de la salud con plata de IOMA, la obra social de trabajadores y trabajadoras estatales. Esta es una medida que solo la izquierda propone desde que comenzó esta crisis, así como la realización de test masivos, que el Gobierno también se ha rehusado a hacer con la excusa de que con la cuarentena no era necesaria.

La misma irresponsabilidad que muestran los empresarios en los establecimientos laborales, la muestra el Estado en los hospitales públicos, que entraron a esta crisis profundamente vaciados. Trabajadores y trabajadoras de la salud vienen exigiendo test masivos y que se les brinde elementos de protección personal suficientes. Alrededor del 15 % de los casos confirmados corresponden a personal de salud, a quienes están en la primera línea sin ningún tipo de protección poniendo el cuerpo y sacrificando la propia vida. Además denuncian la falta de personal idóneo para atender las terapias intensivas.

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Otra medida que el Gobierno sigue sin anunciar y que se hace cada vez más necesaria, es el impuesto a las grandes fortunas. Con esto se podría garantizar un salario de cuarentena de $30.000 para todos aquellos sectores que se quedaron sin ingresos y que, con el recrudecimiento de la cuarentena, tienen menos posibilidades de conseguir dinero para comer.