Jueves 11 de septiembre de 2014
El Subjefe de la Policía de Neuquén Raúl Liria esta mañana denunció que por una “interna policial” en la madrugada policías que proponen la sindicalización de la policía balearon su casa. Liria aseguró en declaraciones radiales que "lo enmarco dentro de la situación de un grupo minúsculo de personas que están buscando torcer lo que es la institucionalidad de esta repartición, desde el punto de vista gremial y demás. Son policías. Es el grupo que está buscando la sindicalización. Buscan por todos los medios distorsionar lo que es la disciplina policial y lo que representa la policía con su conducta y formación para la sociedad".
Por su parte el Jefe de la Policía, Raúl Laserna, apoyó sus dichos y sumó a la denuncia al “opositor” del gobernador dentro del MPN Guillermo Pereyra. “A mí ayer a la mañana me llegó un telegrama colacionado donde el senador Guillermo Pereyra me intima a que deje sin efecto la circular general donde yo prohíbo de alguna manera a los efectivos policiales a agolparse frente a la Jefatura para hacer reclamos. Es decir que aquí hay un problema y una lógica que creo que quienes han fomentado esta situación de agremiación, han considerado suficientemente el estilo y el modo de pensamiento de estos efectivos policiales. Este acto es terrorista y es propio de personas que ven el mundo en blanco y negro”, señaló Laserna.
Los problemas dentro de la Policía de Neuquén no son nuevos. No sólo fue parte de los motines que en diciembre del año pasado recorrieron varias provincias del país exigiendo “aumento salarial”, que en Neuquén llegó a los $10.000 para el inicial, sino que viene cruzada por resonantes casos de “gatillo fácil” y represiones en los barrios populares. Los casos de Brian Hernández y Matías Casas terminaron con condenas a perpetua para los policías asesinos, en el último caso por decisión unánime del jurado popular, generando malestar dentro de la propia policía. También desnudando el carácter de “policía brava” que supo ganarse, más allá de los intentos de “maquillaje” luego del asesinato en el 2007 del docente Carlos Fuentealba por un disparo de una granada de gas lacrimógeno por parte del policía Darío Poblete, también condenado a perpetua.