En los últimos días el PRO de Mauricio Macri redobló sus ataques contra los trabajadores del subte que reclaman por sus legítimas demandas. Los legisladores porteños cobrarán próximamente cerca de 80.000 pesos mensuales, pero se acusa a los trabajadores de tener altos sueldos. El gobierno porteño y Metrovías hacen grandes negociados y son responsables del pésimo servicio que reciben los usuarios, mientras la tarifa de los pasajes subió un 300% en dos años.

Fernando Scolnik @FernandoScolnik
Jueves 4 de diciembre de 2014
Los principales dirigentes del sindicato del subte (AGTSyP) adhieren al kirchnerismo. Por eso vienen priorizando el apoyo al gobierno nacional antes que los intereses de los trabajadores: apoyan el mal llamado impuesto a las ganancias contra el que protestan millones, avalan los techos a las paritarias, y con su pasividad dejan pasar múltiples ataques contra los trabajadores, como las persecuciones, los descuentos o el avance de la tercerización. De esta forma, son funcionales también al macrismo, desde que el servicio pasó a la órbita de la ciudad.
Sin embargo, en los últimos días, el descontento acumulado de los trabajadores, y la necesidad de reubicarse frente a la proximidad de las elecciones del sindicato, hicieron que estos dirigentes tuvieran que llamar a algunas medidas de fuerza por reclamos sentidos, aunque la última medida, como es su método habitual, la levantaron sin ninguna consulta ni asamblea. Ayer miércoles se fueron de una reunión con el macrismo con promesas de más reuniones, pero sin nada concreto por el momento para los trabajadores.
Por su parte, desde el PRO de Mauricio Macri reaccionaron frente al paro de la Línea D del pasado lunes con una verdadera campaña contra los trabajadores, y buscando dividirlos de los usuarios. La Vicejefa de gobierno porteña, María Eugenia Vidal, salió a decir que en represalia por el paro van a “tomar todas las medidas que hagan falta, descuentos y sanciones”.
De forma más directa, Yamil Santoro, Secretario de Organización Política de la juventud del PRO, publicó en Infobae una columna titulada “Frenemos a los metrodelegados”.
Con un lenguaje muy PRO, en su nota habla de la “extorsión” que son para él las medidas de fuerza, y de “un grupo que intenta obtener un beneficio extraordinario (los ´metrodeleVagos´) a costa de un grupo de zonzos que seguimos pagando impuestos y teniendo problemas porque algunas personas se creen que pueden usarnos de rehenes para sacarse el gordo de Navidad”.
Sin detenernos demasiado en señalar que los subsidios del Estado para el subte, que este año llegan casi a los 1000 millones de pesos, son para engrosar las ganancias de Metrovías y no para mejorar el servicio o los sueldos, recordemos que un lugar al que no deberían ir los impuestos que tanto le preocupan al PRO es a los “salarios” de la casta política de los legisladores de CABA, que alcanzarán próximamente los 80.000 pesos mensuales. Esta jugosa suma la obtienen a cambio de votar junto al kirchnerismo todas las leyes que piden los pulpos inmobiliarios y otros negociados de la Ciudad. Sin embargo, en el fantástico mundo del PRO no son ellos sino que son los trabajadores del subte los que “cobran sueldos extraordinariamente altos”, y encima piden un bono de fin de año que es como querer “el gordo de Navidad”.
El PRO, que calla respecto de las instituciones gubernamentales llenas de “ñoquis”, acusa sin embargo de “vagos” a los trabajadores del subte que sostienen todos los días el servicio. Por si fuera poco, en el mundo del PRO realizar un paro por legítimas demandas es una “extorsión”, aunque en esto coinciden también con el gobierno nacional, que decidió enfrentar la protesta social, y para eso mandó todo el año la represión de Berni y sus “caranchos”.
Desde la oposición en el sindicato del subte, Claudio Dellecarbonara denunció que el macrismo busca de esta forma enfrentar a los trabajadores y usuarios, cuando éstos últimos son víctimas también de los negociados entre Metrovías y el gobierno porteño que terminan en grandes ganancias para la empresa pero un pésimo servicio por falta de inversión, lo cual afecta a la extensión de las líneas, las frecuencias y a las condiciones de seguridad y comodidad en las que se viaja, mientras que el precio del pasaje aumentó un 300% en solo dos años. Entre los negociados está también el regreso de las tercerizadas al subte, tratando de volver a flexibilizar las condiciones de trabajo. Es necesario acabar con estos negociados y estatizar el subte bajo gestión de trabajadores y usuarios. A la vez, Dellecarbonara señaló que es necesario que en el sindicato se decidan los próximos pasos del plan de lucha en asambleas, donde los que decidan sean los trabajadores.

Fernando Scolnik
Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.