Ya son 5 mil despedidos en Matamoros por el gigantesco movimiento huelguístico 20-32. ¿Cuál es el camino que sigue para los despedidos que no encuentran trabajo?
Sábado 6 de abril de 2019
La potencialidad del movimiento
El movimiento 20-32 ha logrado grandes victorias. En más de 90 empresas se aumentó el salario y se conquistó el bono anual. Miles se movilizaron contra el charrismo sindical, la patronal y el crimen organizado. Y lograron grandes hazañas.
En cada huelga se demostró que el paro y la movilización combativa es la principal arma de las y los trabajadores para conseguir sus objetivos. Todos los trabajadores del país debemos aprender de la lucha de Matamoros: sólo por medio de la huelga lograremos que nuestros reclamos sean escuchados.
Pero también debemos aprender de los ataques de la patronal. Según la COPARMEX son 5 mil despedidos. Y sostiene que: “la huelga de Matamoros no generan grandes pérdidas de empleos”.
Ellos, los despedidos, están en una lista negra que circula en toda la maquila para que no les contraten.
El Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index), en voz de Luis Aguirre Lang, se quejó durante el movimiento de que las pérdidas por la huelga son de aproximadamente 500 millones de dólares.
La patronal de las más de 90 empresas en las que se sostuvo el movimiento 20-32 ha tomado la decisión de despedir a los más valientes de los huelguistas del proceso. Es una medida que busca “descabezar” el movimiento en las empresas.
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De los más de 70 mil participantes, los 5 mil despedidos son, efectivamente, la vanguardia activa que estuvo al frente de impulsar primero los paros y luego de sostener las huelgas por el 20-32.
Es decir, no sólo ha habido represión al movimiento con esquirolaje, con la presencia de antimotines o con ataques violentos en las huelgas: la salida represiva de la patronal en contra del movimiento fue imponer el despido de los mejores combatientes del movimiento y desplazarlos de su centro de trabajo.
Liquidaciones "justas": una política de la patronal
En ese sentido, los despidos implican que la patronal busca quitarse un dolor de cabeza en cada empresa, sacar a los obreros combativos y quitarles su centro de lucha política: el trabajo.
Las penurias de los trabajadores en Matamoros fueron el motor del gran movimiento. Es noticia común saber que los maquiladores deben vender plasma y sangre en clínicas para llegar a fin de mes.
Es natural que ante un despido injustificado los trabajadores prefieran que se les liquide “a lo justo” que exigir a las empresas su reinstalación luego de un largo juicio en las juntas de conciliación. Incluso es posible que una empresa pueda despedir a una plantilla laboral completa para implementar una nuevo contrato colectivo de trabajo, como se ha visto en distintas ocasiones en México.
La patronal quiere obtener una victoria estratégica: ellos no quieren a los más aguerridos huelguistas en sus empresas. Al mismo tiempo, los despidos aleccionan a los que se quedan en cada fábrica. La patronal quiere dar el mensaje de que organizarse y luchar puede causar pérdida de la fuente de trabajo.
Es entendible que los trabajadores prefieren obtener una suma importante de dinero por liquidación que lidiar con las Juntas de Conciliación, siempre pro patronales. Para un maquilador que gana menos de 3 mil al mes, obtener de un sólo golpe un pago de bono anual de 32 mil más una liquidación que puede llegar a ser una suma que sólo verían en sus manos luego de años de trabajo y ahorro.
Pero es clave entender que los empresarios con sus ganancias millonarias prefieren pagar indemnizaciones “justas” para ahorrarse problemas futuros: una liquidación para las empresas de Matamoros es un grano de arena de la playa, nada.
Una liquidación por trabajador financieramente representa nada para las empresas, para ellos es más fácil pagar dichas indemnizaciones que lidiar políticamente con trabajadores conscientes en cada empresa. Ellos ganas millones de dólares: la cuestión es política.
La reinstalación es una lucha política
La patronal quiere quitarse el problema del movimiento 20-32 por todos los medios. El medio más eficaz es realizar una lista negra y el INDEX se encargaría de distribuirla en todas las empresas maquiladoras. En esta lista negra están los trabajadores que no serán contratados en ninguna fábrica del Matamoros.
Es fundamental, por todo lo expuesto, que el movimiento se planteé como algo estratégico y políticamente decisivo mantener a los mejores luchadores, a los más decididos, a los más valientes en sus principales centros de combates: su centro de trabajo. Que el movimiento se extendiera a toda la maquila fue una de las claves del triunfo todo el movimiento. Es muy importante, para dar esta batalla, construir corrientes clasistas, democráticas que impulsen esta política y que logren llevarla hasta el final.
La lucha por la reinstalación de los despedidos para que ningún trabajador del movimiento se quede fuera de las empresas es una lucha política. No sirve de nada tener una colección de valientes luchadores alejados de la base que representó el movimiento, despedida.
Es urgente que el movimiento imponga, por medio de un convencimiento en cada empresa, que los trabajadores boletinados deben volver a sus centros de trabajo. Esto junto a demandas de reinstalación en las juntas, pero fundamentalmente acompañados por sus compañeros en cada turno y en cada empresa.
Lograr la reincorporación de los despedidos en sus centros de trabajo lograría moralizar al movimiento 20-32. Es una cuestión estratégica luchar por la reinstalación de los despedidos: así lograremos que los mejores combatientes sigan en la guerra contra la patronal y conseguir mejoras en las condiciones de trabajo día a día.
El regreso de cada trabajador a la fábrica es una lucha política. Evitar que los patrones vuelvan a imponer una dictadura en cada empresa y que los trabajadores puedan ir ganando en organización para luchar por sus intereses. No es cualquier lucha, es una batalla decisiva.
Los trabajadores que siguen en sus puestos de trabajo deben retomar la demanda de la reinstalación de los despedidos y realizar acciones como el paro o la huelga para lograr que sus compañeros vuelvan a la línea de producción. Las gigantescas conquistas de la lucha se lograron imponer con los métodos como la huelga y el paro. Así se logró la victoria en varias empresas y también deben ser los métodos que se deben usar para lograr que todos los despedidos vuelvan al trabajo.
Los sindicatos como la Nueva Central, la UNT y otros deben tomar esta gran campaña como algo estratégico y decisivo para conseguir dichos objetivos. Un gran frente único contra los ataques contra la patronal para imponer en los hechos la reinstalación de lo mejor de los trabajadores: aquellos que hoy están sin trabajo por impulsar el movimiento 20-32.