Jueves 28 de agosto de 2014
Nuevamente se lo vio a Berni en uno de sus actos teatrales. Durante el corte de los trabajadores de la autopartista Lear sobre Panamericana se vio al Secretario de Seguridad arriba de un helicóptero sobrevolando a los manifestantes. Las redes sociales se están haciendo en este momento una panzada con las imágenes. No es para menos: el Teniente Coronel parece empeñado en superarse a sí mismo en cada nueva aparición. Uno pensaría que ponerse un traje químico en pleno Puerto Madero es una cosa difícil de superar. Pero no. No sé si Berni tendrá un asesor de imagen (supongo que debe tenerlo, porque la gente de su clase se preocupa mucho por la imagen que reflejan) pero me imagino que en este momento esa persona debe estar gestionando con el Zoológico de Buenos Aires que le presten al elefante para el paro de mañana. Eso de mínima, o al menos hasta que no surja algún problema en una zona fluvial o marítima para así puede aparecer sobre una moto de agua (o una tonina). También es una lástima que la Narcopolis se encuentre en Rosario y no a los pies del Cerro Tronador. Allí podríamos al menos entretenernos con Sergio Berni protagonizando una persecución en esquíes. En verano, por favor.
Si este tipo no fuera uno de los exponentes más rancios de la soldadesca “democrática”, sería simpático. Las ganas que tiene de mostrarse no pueden más que despertar en uno una mezcla extraña entre risa e indignación, que es otra forma de llamar a la vergüenza ajena.