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Red Internacional
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Elecciones en Estados Unidos. Supremacistas blancos planean intimidar a votantes afroamericanos

Grupos de extrema derecha y supremacistas blancos anunciaron su apoyo a Trump y dijeron que patrullarán las calles el día de la votación. Queman iglesia negra en Misisipi y pintan "vota Trump".

Jueves 3 de noviembre de 2016 14:20

En tan solo un día el Ku Klux Klan anunció su preferencia por Trump, quemaron una iglesia en Misisipi (y escribieron "vote Trump" en su interior) y grupos supremacistas blancos anunciaron que patrullaran las calles el día de la elección para intimidar a los afroamericanos que salgan a votar.

Dirigentes de organizaciones de extrema derecha, racistas y supremacistas blancas como Oath Keepers, the National Socialist Movement (Movimiento Nacional Socialista), the Ku Klux Klan, y el American Freedom Party dijeron al sitio Politico que se preparan para tomar las calles el próximo martes para "vigilar" los lugares de votación en nombre de la campaña de Trump.

Un representante de la página web de extrema derecha "The Right Stuff", que se han asociado con el líder neonazi Andrew Anglin, dijo que tenían informes sobre los votantes y sobre un posible fraude y que planean organizar a miles de vigilantes electorales en todo el país. Además preparan la "instalación de cámaras ocultas en los centros de votación en Filadelfia" y "la entrega de alcohol y marihuana en los “ghettos” de la ciudad el día de la elección para alentar a que los residentes se queden en casa y no vayan a votar".

De esta manera dicen responder a la denuncia de Trump de que se estaría montando un gran fraude en todo el país.

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El anuncio de estos grupos de extrema derecha para intimidar a los votantes contrarios a Trump y en particular a los afroamericanos, se da a un día del apoyo oficial del Ku Klux Klan a su candidatura. Si bien la candidatura del magnate salió a despegarse públicamente del apoyo del KKK, fue el propio Trump quién instó a sus partidarios a salir a las calles y vigilar las urnas y los centros de votación en "ciertas áreas" de Pensilvania.

Incendian una iglesia en Misisipi

Como si las declaraciones de estos grupos no fueran suficiente, las autoridades de Greenville (Misisipi) confirmaron este jueves que desconocidos prendieron fuego a una iglesia de la comunidad negra y pintaron con aerosol el mensaje "vota Trump" en una de sus paredes exteriores.

"Esto había pasado en los cincuenta, había pasado en los sesenta, pero estamos en 2016 y no debería pasar", dijo Errick Simmons, el alcalde de Greenville, una población con un 76 % de la población negra, ubicada en el Delta del Misisipi y con un pasado esclavista vinculado a las plantaciones de algodón.

Los bomberos determinaron que el fuego, que quemó durante la noche del martes, fue intencionado y el jefe de la Policía de Greenville, Delando Wilson, explicó en rueda de prensa que se investiga como un "crimen de odio". "Percibimos el mensaje en la iglesia como intimidante", añadió.

El templo quemado, de la Iglesia Misionera Baptista Hopewell, tiene unos 200 feligreses.

La campaña de Trump salió a rechazar cualquier vinculación con el echo. "Estamos agradecidos de que nadie haya resultado herido y urgimos a los testimonios con cualquier tipo de información a que ayuden a llevar a los responsables ante la Justicia", apuntó un comunicado de la campaña.

Más allá de las aclaraciones del magnate republicano, no es de extrañar que el discurso racista y xenófobo que Trump ensayó a lo largo de su campaña esté envalentonando a estos sectores de la extrema derecha y a los supremacistas blancos que han aumentado sus acciones durante los últimos años al calor de las protestas de los afroamericanos contra la violencia policial racista.

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El surgimiento del movimiento Black Lives Matter que cuestiona los asesinatos de afroamericanos a manos de policías blancos y el racismo institucional, ha provocado el aumento de acciones racistas de grupos como el Ku Klux Klan, sobre todo en estados del sur, como el ataque a una iglesia de Charleston en 2015, o las marchas con banderas confederadas y capuchas blancas.

Se trata de una acción de alto contenido simbólico ya que la quema de iglesias negras por parte de supremacistas blancos fue algo habitual en el sur de Estados Unidos en la década de los sesenta, (sobre todo en Misisipi) durante la lucha del movimiento por los derechos civiles, y que perduró hasta los noventa. Estas acciones vuelven a aparecer de la mano del odio destilado por Trump, y por el racismo enquistado en la sociedad estadounidense, que sigue existiendo a pesar de la ilusión de una sociedad pos racial que había concitado la llegada del primer presidente negro a la Casa Blanca.

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