Damos a conocer la conformación de un frente político electoral entre el Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas (MTS), el Movimiento al Socialismo (MAS) y la Liga de Unidad Socialista (LUS) para intervenir en los próximos comicios.
Domingo 1ro de noviembre de 2020
El MTS, el MAS y la LUS acordamos crear un frente político electoral basado en un programa obrero y socialista que proponga una salida a la crisis histórica que estamos viviendo, para presentar unitariamente ante millones de trabajadores, mujeres y jóvenes. Para eso queremos aprovechar la tribuna que son las elecciones, en las cuales buscaremos conquistar una candidatura independiente, única posibilidad que permite la antidemocrática legislación electoral, enfrentando las múltiples trabas que impone el Instituto Nacional Electoral, agravadas aún más por la pandemia.
Este acuerdo hará posible expresar en el terreno político-electoral una perspectiva independiente del gobierno y la derecha, que plantee una salida ante los problemas más acuciantes que vive la mayoría de la población, y puede fortalecer la lucha por desarrollar un polo de independencia de clase ante los partidos del congreso. Ya el Grupo Socialista Obrero (GSO) manifestó su intención de sumarse al impulso de este frente.
A continuación, el programa del Frente de Izquierda Anticapitalista, impulsado por la LUS, el MAS y el MTS.
Para que la crisis no la paguemos las y los trabajadores, las mujeres, la juventud, los campesinos pobres ni los pueblos indígenas
¡Luchemos por una transformación obrera y socialista para México!
Propuesta para impulsar una plataforma electoral de la izquierda revolucionaria, l@s trabajador@s, l@s luchador@s sociales, las organizaciones independientes y combativas.
Una oleada de la lucha de clases mundial irrumpió previamente y durante la pandemia de SARS-CoV-2. Ya fuera por reivindicaciones económicas, democráticas o políticas, multitudinarias movilizaciones recorrieron Hong Kong, Francia, Bielorrusia, Oriente Medio y, en Latinoamérica, países como Chile y Ecuador.
En Estados Unidos se desató una rebelión sin precedentes contra el racismo estructural y la violencia policial y se han producido numerosas huelgas. Esto está teniendo repercusiones en Europa y América Latina, en particular para México, debido a los estrechos vínculos económicos, migratorios y de subordinación de los gobiernos mexicanos hacia Estados Unidos, que permiten el saqueo de los recursos naturales y la superexplotación de los trabajadores, perpetuados ahora con el T-MEC.
Con la pandemia, la crisis económica se profundizó sin precedentes. La covid-19 golpeó con fuerza a la clase trabajadora y popular en todo el mundo. La mayor exposición al virus, el colapso de los sistemas sanitarios y el desplome económico produjeron millones de contagios, millones de despidos y drásticos recortes a salarios y prestaciones, impuestos por las clases dominantes, que han sumergido a la clase obrera en una sobreexplotación y pobreza crecientes. En México se espera una contracción de entre 10 y 12% del PIB para este año, la pérdida de 12 millones de empleos y recortes de hasta el 40% en salarios.
El 1 de julio de 2018 más de 30 millones de mexicanos votaron por Morena con la esperanza de que el cambio vendría de la mano del supuesto progresismo de AMLO. Esto se dio tras décadas de gobiernos neoliberales priístas y panistas que solo beneficiaron a un puñado de multimillonarios y a las trasnacionales imperialistas y que impusieron las reaccionarias reformas estructurales, perpetraron atropellos a los derechos humanos —como la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa— e impusieron la militarización del país.
El saldo de estos gobiernos es una clase trabajadora ahogada en la pobreza, la precarización de la vida y del trabajo, violencia, inseguridad y descomposición social, mientras crecen el endeudamiento y la dependencia económica del país, junto a un deterioro de las finanzas públicas.
Sin embargo, López Obrador mostró desde su primer día de gobierno que no atacaría los intereses de los poderosos. Su discurso seudo progresista, con sus limitados planes y medidas sociales, no pueden ocultar que busca favorecer a un sector de los grandes empresarios, a quienes entregó sus megaproyectos depredadores.
Ello explica por qué subordinó la reapertura económica durante la pandemia a los intereses empresariales e imperialistas de Trump; por qué convirtió a la Guardia Nacional en un apéndice de la Border Patrol para limpiar de indocumentados la frontera sur, mientras fortalecía a las fuerzas armadas con un gigantesco presupuesto; por qué Morena y los demás partidos del régimen avalaron despidos ilegales y recortes salariales en plena crisis sanitaria; por qué junto con el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, comandó una política sanitaria criminal contra los trabajadores y la población, negándoles el derecho a pruebas masivas y periódicas para detectar la covid-19, conquistando el tristemente célebre primer lugar de más trabajadores de la salud muertos por la pandemia.
Lo que evidencia una política que solo favorece a los empresarios y que se negó a poner todos los recursos del sistema de salud, empezando por el sector privado, al servicio de la lucha contra la pandemia. López Obrador garantizó a los poderosos que no atentaría contra sus intereses, continuando las políticas contra los trabajadores y el pueblo con despidos, precarización y bajos salarios, que mantienen igual o peor que antes la situación económica de esa mayoría que votó por el cambio.
Ante las elecciones intermedias en 2021, los partidos del régimen político: PRI, PAN, PRD y Morena con sus aliados —el reaccionario PES; Redes Sociales Progresistas de Elba Esther Gordillo y Fuerza Social por México, liderado por Pedro Haces, neocharro de la CATEM y amigo de López Obrador—, contarán con descomunales recursos a su favor. Como en cada elección, los de arriba acuerdan entre ellos medidas y requisitos antidemocráticos que hacen que los de abajo en realidad no tengamos voz ni voto.
Queremos que la voz de los trabajadores se escuche en el Congreso para denunciar los planes antiobreros y antinacionales que allí se votan; para dirigirnos a millones de trabajadores y sus aliados populares: las mujeres, los jóvenes, campesinos e indígenas; para impulsar la movilización en las calles en defensa de los derechos laborales y salariales de los trabajadores; para organizarnos, derrotar y expulsar a la parasitaria burocracia sindical, democratizar los sindicatos y lograr su independencia política respecto del estado, del gobierno y sus aliados empresarios, como Carlos Slim y Salinas Pliego, así como respecto a los partidos de la oposición patronal.
La única posibilidad de participar en el proceso electoral, para quienes no tenemos vínculo con los partidos de los empresarios, es a través de candidaturas independientes. Sin embargo, para ello se exige un elevado número de firmas e imponen múltiples obstáculos, buscando inhibir que participemos en las elecciones los revolucionarios, anticapitalistas y socialistas, así como las organizaciones obreras y todos los que cuestionen al gobierno y a los partidos de la derecha.
Quienes suscribimos esta plataforma nos proponemos luchar contra los despidos de la “austeridad republicana” y del sector privado; por la basificación y plenos derechos para todas y todos los trabajadores; por la defensa del agua y la tierra, del ambiente, de la educación pública y contra la violencia machista y los feminicidios.
Somos parte de este proyecto activistas obreros, populares, del movimiento de mujeres y estudiantil que luchamos contra toda forma de opresión, por los derechos de las mujeres y de las personas LGBT+, contra los megaproyectos, la militarización, la represión, las ejecuciones extrajudiciales de luchadores sociales y las desapariciones forzadas.
Buscamos participar en las elecciones para movilizar políticamente a la clase obrera y sectores populares en todo el país, con independencia de los partidos patronales y los gobiernos, ya que consideramos que son los trabajadores quienes deben plantear su propia salida a la crisis actual, y que son estos quienes pueden encabezar la lucha por una transformación revolucionaria de la sociedad. Luchamos por un gobierno de las y los trabajadores, junto a los demás sectores oprimidos del campo y la ciudad, que abra el camino para acabar con toda explotación y opresión, rompiendo con la subordinación al imperialismo y apoyándonos en la unidad, coordinación y solidaridad con la clase obrera en Estados Unidos y América Latina.
Alto a la criminal gestión oficial de la pandemia Por una política sanitaria que preserve la vida del pueblo trabajador
1. Que sea un comité de expertos epidemiólogos, junto a las organizaciones obreras y populares, quienes elaboren y supervisen la ejecución de un verdadero plan de contención, detección y combate a la pandemia, cuyo objetivo sea ¡salvar vidas! y que exija una declaratoria oficial de Emergencia Sanitaria Nacional. Las autoridades federales y estatales deben sujetarse a las directrices emitidas por dicho comité.
2. Centralización de las acciones en un solo sistema nacional de salud pública bajo control democrático de los trabajadores de la salud, independiente de los partidos del régimen y de los burócratas sindicales, que incluya la expropiación sin pago de clínicas y hospitales privados bajo control democrático de sus trabajadores y derechohabientes. Estatización sin pago de los laboratorios y empresas productoras de insumos médicos que lucran con la salud del pueblo.
3. ¡No a la militarización de la emergencia! ¡No al uso del Ejército, la Marina o la Guardia Nacional en las tareas de la Emergencia Sanitaria Nacional! Nada de patrullajes ni represión para hacer cumplir la cuarentena por la fuerza armada. Que se formen comités democráticos de pobladores en barrios, colonias y municipios para la supervisión de las acciones de emergencia. Comités sanitarios de trabajadores en fábricas, distribuidoras y comercios para garantizar la aplicación de las medidas sanitarias en los centros de trabajo.
4. Ante el repunte de la pandemia, proponemos la suspensión total de las actividades económicas, salvo las que tengan que ver con alimentación, energía, agua, comunicaciones electrónicas, instituciones de salud e investigación para la salud (pública y privada) e instituciones federales, estatales y municipales con intervención directa en esta emergencia. Sin despidos y manteniendo el pago íntegro de salarios.
5. Pruebas masivas para la detección de contagios en todo el país y en especial en los centros de trabajo. Creación de centros de aislamiento sanitario, con todos los servicios, para la población infectada que no tiene condiciones para resguardarse en sus hogares.
6. Distribución gratuita de insumos de protección (cubrebocas N95, caretas, gel antibacterial, etc.) para toda la población. Distribución masiva de insumos de protección de calidad profesional para todo el personal de salud, incluido el personal de limpieza y el administrativo.
7. Basificación inmediata y homologación salarial de todo el personal del sector salud. Por la expulsión de la burocracia sindical de la Secretaría de Salud, IMSS e ISSSTE y el control democrático de estas instituciones por comités de trabajadores y derechohabientes elegidos en la base. Reconocimiento a la formación y carrera profesional.
¡Que la crisis la paguen los capitalistas!
8. Impuesto progresivo de emergencia a las grandes fortunas.
9. No al pago de la deuda externa ni interna. Cancelación del IPAB (Fobaproa).
10. Contra la fuga de capitales: control estatal del sistema bancario, financiero, pensionario y de seguros. Abajo los secretos comercial y bancario de los capitalistas. Control estricto de precios. No al IVA a la canasta familiar.
11. ¡No más recortes! Aumento al presupuesto para la salud, educación, vivienda popular, ciencia e investigación, arte y cultura, conservación y restauración ambiental e infraestructura básica.
12. ¡Derogación de la reforma energética! Abajo las privatizaciones y las contrarreformas de los gobiernos “neoliberales”. Renacionalización sin pago de todas las áreas privatizadas de Pemex para ponerlas bajo el control de sus trabajadores.
13. Nacionalización -sin indemnización y bajo control obrero- de la banca, el comercio exterior y la minería.
14. Acceso para todos a los servicios públicos. Los servicios públicos privatizados como el gas, la electricidad, el transporte y las telecomunicaciones, deben ser reestatizados bajo control de trabajadores y usuarios.
15. Los funcionarios ganan sueldos millonarios mientras los trabajadores ganamos salarios de miseria. Que todos los legisladores y funcionarios políticos sean evaluados periódicamente, revocables y cobren el salario de un obrero medio profesional.
Contra el trabajo precario y en defensa de los derechos laborales
16. Reparto de las horas de trabajo entre todas las manos disponibles y aumento general de salarios, que se actualicen automáticamente de acuerdo con la inflación. No a los despidos, recortes de salarios y prestaciones. Ilegalización del trabajo precario, los contratos por honorarios, de protección patronal y la subcontratación (outsourcing).
17. Salarios y subsidios de emergencia para los trabajadores “informales” y la población en situación de pobreza, equivalentes como mínimo al costo de la canasta básica. Seguro de desempleo para todas y todos los trabajadores. Apoyos financieros a los campesinos pobres y pequeños comerciantes por cuenta propia.
18. Fuera la burocracia de los sindicatos, abajo el charrismo sindical. Por la independencia política de los sindicatos respecto al gobierno, las instituciones del régimen, la Iglesia y los partidos patronales. Por plena democracia sindical. Por el derecho de todos los trabajadores a organizarse sindicalmente y bajo contratación colectiva, sin la injerencia y el control estatal. Por la unidad de los trabajadores sindicalizados y no sindicalizados, contratados y precarios, de base y eventuales, etc.
19. Por la inmediata resolución de las demandas de las luchas de las y los trabajadores, como la huelga del SUTNotimex y las luchas de los profesores de asignatura de la UACM, de los obreros de General Motors y Challenger, entre otras. Por la reinstalación de todos los despedidos, la basificación de los eventuales y precarios y el cese del hostigamiento laboral. Por la solución de las demandas de los trabajadores del SME.
20. Por el acceso a un retiro digno para todos. No a las AFORES. Que los fondos de pensión sean estatizados bajo la administración de los trabajadores activos y en retiro, organizados de manera democrática. Que todas las pensiones cubran como mínimo el costo de la canasta familiar y se ajusten de acuerdo con la inflación.
Contra la violencia patriarcal. Por plenos derechos para las mujeres y personas LGBT+
21. Igualdad de salarios y mejores condiciones de trabajo para las mujeres trabajadoras, que incluyan guarderías y comedores gratuitos. Por el cupo laboral trans. Contra el feminicidio, el transfeminicidio, los crímenes de odio y las redes de trata, en los que están implicados policías y funcionarios. Contra todas las formas de violencia y discriminación hacia la mujer y la población LGBT+. Por un plan integral contra la violencia que contemple refugios transitorios dignos, planes de vivienda y acompañamiento multidisciplinario para las víctimas.
22. Por aborto legal, seguro, libre y gratuito en todo el país y para todas las personas gestantes en todos los centros de salud y hospitales. Orientación y educación sexual integral, anticonceptivos y todos los requerimientos en salud sexual y reproductiva de forma gratuita.
En defensa de la educación pública, laica y gratuita
23. Contra los ataques conservadores a la laicidad. Separación de la iglesia del estado.
24. Suspensión del ciclo escolar hasta que las clases puedan ser presenciales, sin riesgo de contagios, ofreciendo opciones culturales, educativas y recreativas no obligatorias. Por la reapertura de turnos vespertinos y la construcción de escuelas cuando haya condiciones, como parte de un plan de obras públicas que genere trabajo genuino. Provisión de computadoras y televisores gratis para maestros y estudiantes, así como internet público gratuito en todo el país.
25. Acceso irrestricto a la educación media superior y superior. Por la defensa de la educación pública, laica y gratuita; y de los derechos de los trabajadores de la educación del sector público y privado. Por el derecho de la juventud a la educación, el deporte, la cultura, el arte y el esparcimiento. Por el derecho al voto desde los 16 años.
Alto a la represión y a los asesinatos de luchadores sociales En defensa de las libertades democráticas
26. Por la derogación del artículo 362 del Código Penal de la CDMX que cercena el derecho a la protesta. Por la disolución efectiva de todas las fuerzas antimotines que se utilizan para reprimir la protestas. Por la desmilitarización del país ¡No a la Guardia Nacional! Por la libertad de los presos políticos.
27. Por la legalización de la marihuana con fines recreativos y medicinales. Por el derecho a la autoorganización y a la autodefensa de las comunidades violentadas por las fuerzas armadas del estado y del crimen organizado.
28. Juicio a los ex presidentes ya. La justicia no se consulta, no más simulación. Que se investigue y castigue a los responsables intelectuales, materiales y políticos de sexenios pasados por delitos de hecho u omisión contra el pueblo trabajador, la entrega del país y la profundización de la miseria y explotación contra los trabajadores durante los últimos 30 años.
29. Exigimos la formación de Comisiones de la Verdad, independientes del Estado, con resoluciones vinculatorias para los casos Aguas Blancas, Acteal, Tlatlaya y San Fernando. Exigimos respuesta clara y expedita de la Comisión de la Verdad para el caso Ayotzinapa y el castigo para los responsables políticos y materiales de la desaparición forzada de los 43. Juicio y castigo en tribunales civiles a militares responsables de las matanzas denunciadas en los últimos años.
30. Exigimos castigo para los asesinos del defensor del ambiente, la tierra y el agua, Samir Flores, e investigación y castigo para los asesinos de activistas y científicos dedicados a la defensa de los recursos naturales, el ambiente y los derechos humanos. Alto a la impunidad.
Por el derecho a la tierra y en defensa del medio ambiente
31. Por una reforma agraria radical que garantice el derecho a la tierra a los campesinos pobres; por créditos baratos, subsidios y precios de garantía para que puedan cultivar. Por el derecho a la autodeterminación de los pueblos y comunidades indígenas, y a la legítima defensa de sus territorios. Contra el hostigamiento y la represión del Estado y los paramilitares.
32. No a los megaproyectos ecocidas y etnocidas, como el Tren Maya, el Corredor Transístmico y el proyecto integral Morelos. No a la megaminería a cielo abierto. No a la destrucción de la naturaleza por las multinacionales y su política de saqueo imperialista. No al agronegocio capitalista. No al proyecto ecocida de monocultivo Sembrando Vida. No a Bayer-Monsanto y sus agrotóxicos. Reforma agraria para tener una producción agropecuaria sin destrucción ambiental y al servicio de las necesidades alimentarias de los pueblos.
33. Por un plan de transición energético ecológico que reduzca el uso del petróleo y gas. Renacionalización y reconversión de Pemex en empresa de investigación y desarrollo de tecnologías energéticas ecológicas y sustentables. Por la unidad de la lucha ambientalista, obrera y popular.
Contra la subordinación al imperialismo
34. Contra la sumisión de AMLO al gobierno del xenófobo Trump. Abajo los pactos y acuerdos que nos subordinan a la opresión y el saqueo imperialista. Contra el T-MEC, luchamos por una integración económica y política regional, antiimperialista y socialista, encabezada por los trabajadores de América del Norte.
35. Cese inmediato de la persecución contra los migrantes en México, contra el muro y las políticas antinmigrantes del imperialismo estadounidense. Por plenos derechos para los migrantes a ambos lados de la frontera. Por la unidad internacionalista y antimperialista con la clase obrera multiétnica estadounidense.
Por una salida obrera, socialista e internacionalista a la crisis provocada por el capitalismo
Esta candidatura, impulsada por distintas organizaciones obreras y socialistas, trabajadores, jóvenes y mujeres sin militancia partidaria, no se propone administrar un capitalismo en crisis sino terminar con este sistema de explotación por vías revolucionarias; somos la izquierda anticapitalista y socialista que apuesta a la unidad y la coordinación de las luchas de la clase obrera y los de abajo para conquistar todos nuestros derechos, porque ya es tiempo de que sean los trabajadores quienes gobiernen, planificando democráticamente la economía en beneficio de las mayorías. Proponemos este programa para que la crisis la paguen los banqueros y grandes empresarios y no el pueblo trabajador, en el entendido de que para conquistarlo es imprescindible la movilización obrera y popular.
Por eso impulsamos la organización independiente, democrática y combativa de la clase trabajadora y estamos por la construcción de una alternativa política, para luchar por un gobierno de los trabajadores, junto a los demás sectores oprimidos, como los campesinos pobres, los pueblos indígenas, así como las mujeres y la juventud que luchan.