La legendaria cantante conocida como la “reina del Lovers Rock” selló con una frase el espíritu que describe con exactitud su paso por Argentina: el amor está en la música, la música está en el amor. No era una frase hecha ni un lugar común. Tampoco se refería simplemente al amor romántico. La concepción de sus dos presentaciones lo demuestra: no había intención comercial, todo fue obra del esfuerzo de músicos locales y el entusiasmo de Susan Cadogan por conocer a sus seguidores del sur del mundo. Simplemente amor a la música.

Augusto Dorado @AugustoDorado
Martes 21 de julio de 2015
Este tipo de recitales son una novedad de los últimos años: bandas como The Crabs Corporation contactan a grandes artistas jamaiquinos para proponerles algún tipo de colaboración en sus producciones. Estos artistas comprueban la calidad y seriedad de la propuesta y toman parte (en el caso de Susan Cadogan la composición junto a la banda del bello tema “Day after day”). Así se abre la posibilidad de una presentación en vivo; el año pasado llegaron leyendas como Derrick Harriott (junto a los porteños Aggrotones), grandes artistas como King Hammond y Pat Kelly, entre otros. Esperar a que alguna gran productora de eventos musicales ponga sus ojos sobre esta clase de artistas para sacar rédito haría estas visitas directamente imposibles. Los dos shows de Susan Cadogan en Argentina (estaba pautada una función el viernes en Niceto pero se agregó un show sorpresa para el domingo por la noche) fueron el resultado de una relación entre artistas en la cual sólo la música importa.
En 1975, Susan Cadogan transformó temas como “Hurts so good” (un clásico del soul) en éxitos indiscutidos en el Reino Unido y fue una artista de gran influencia en el movimiento del reggae británico. 40 años después llegó a Buenos Aires para demostrar porqué logró ese suceso y porqué es una de las artistas que mejor representa la influencia del Soul en la música jamaiquina.
Ambas noches abrieron con el exquisito “Nice and easy” (con un arreglo de flauta traversa en la primera noche, como en la grabación original, toda una novedad en este estilo). Se fueron sucediendo una catarata de éxitos para dos shows de casi dos horas cada uno: “Piece of my heart” (clasicazo popularizado por la voz de Janis Joplin), una sensual versión de “Fever”, “Breakfast in bed” (que en nuestro país se hizo conocido por los UB40), “You turn me on” (que en el segundo show mezcló con “Chase the Devil” de Max Romeo, uno de los himnos del reggae clásico), “Love Story” (tema de la película homónima), una versión a capella de “Everything I own” (conocida en los ´80 por el registro de Boy George). Entre los momentos más altos de ambas noches estuvieron “Shame” (a dúo con Waldo de The Crabs, un pibe con un talento increíble para soulear), “I´m still in love” (otro gran éxito de Cadogan que mezcló con “Uptown top ranking” de Althea & Donna), y el infalible “Hurts so good”. En síntesis, gran parte de la artillería con la que Jamaica conquistó musicalmente a Inglaterra en la década de los ´70.
Como digna embajadora del legado del Soul en Jamaica, Susan Cadogan se expresa con una pasión que por momentos remite a Aretha Franklin y logra imponer su presencia en el escenario a fuerza de simpatía y sensualidad. El tema “In the ghetto” (que habla del triste destino de un joven de los suburbios de Chicago) es tal vez el más emblemático al respecto y estuvo dedicado de su parte a todos aquellos que viven “en el ghetto, que existe en todas partes del mundo”. Villas miseria, favelas en Brasil, poblaciones en Chile, “In the ghetto” se sitúa en Chicago pero la temática es universal.
Párrafo aparte merecen las bandas locales que oficiaron de anfitrionas: la primera noche Staya Staya, una muy buena y convocante banda del norte conurbano que tiene el mérito de adaptar naturalmente las raíces de esta música a las vivencias y temáticas de Buenos Aires (“Ska del trabajador”, por ejemplo), que están presentando su nuevo disco “Soul gedes”; Satélite Kingston en la noche del domingo, una de las bandas con mayor trayectoria en la escena (casi 20 años) y piezas como “Sin voz”, que merece estar entre los 10 mejores temas del rock nacional de esta década. Pero sobre todo The Crabs Corporation, banda que se caracteriza por su búsqueda, que no repite sonidos sino que experimenta y arriesga partiendo de las raíces. Ellos fueron la banda para que luzca la voz de Susan Cadogan, junto a músicos invitados de bandas como Manchesta.
Hay quienes sólo van a un recital a disfrutar de la música y aquellos que hayan asistido a una de las dos noches, seguramente se fueron muy satisfechos. Pero también están quienes quieren conocer o estudiar la historia de la música jamaiquina; estos últimos tienen dos opciones: leer libros y mirar documentales o asistir a conciertos como los que ofreció Susan Cadogan. Recomendamos las dos opciones. Para hacerlo, creemos que nunca hay que empezar por lo comercial. Mejor partir de una ley universal: “el amor está en la música, la música está en el amor”.