Las demandas de los trabajadores de TMB atentan contra uno de los retiros dorados de muchos ex-cargos públicos del PSC, ICV e EUiA, la “casta” que ha gobernado la ciudad 30 años. Una parte de ella está integrada en BeC y la otra, el PSC, es su socio deseado. He aquí la razón del giro anti-huelga de Ada Colau.
Marc Ferrer Barcelona
Jueves 25 de febrero de 2016
Foto: TMB
Esta semana, los huelguistas de TMB han sido objetivo de un linchamiento mediático al que se ha sumado la misma Ada Colau. A sus declaraciones contra la huelga añadió la publicación de las nóminas de los trabajadores. Echaba así leña al fuego de los discursos que venden como “privilegiados” a trabajadores que se dejan la salud al volante por un salario que no pasa de ser digno, lo que deberíamos cobrar todos los trabajadores.
Aún así, Colau no descubría ningún misterio. Los sueldos de los trabajadores están regulados por el convenio, un documento público y publicado. No ocurre lo mismo con los sueldos de los directivos, todo un secreto que Colau sigue guardando bajo siete llaves. ¿Porqué será?
Sin embargo, éste y otros secretos de TMB, han sido desvelados en los últimos días gracias a los trabajadores. Josep Garganté, conductor de autobús y regidor de la CUP, reveló el martes en rueda de prensa algunos sueldos de los más de 200 directivos de TMB. Unas cifras totalmente escandalosas y desproporcionadas. También demostró como muchos de estos directivos han sido puestos “a dedo” por el PSC, ICV y EUiA, los dos últimos integrantes de BeC.
TMB ha funcionado y funciona como la principal puerta giratoria para la “casta” municipal que ha gobernado Barcelona durante más de 30 años. Por ejemplo, Dídac Pestaña, ex-alcalde socialista de Gavà, quien fuera vice-presidente de TMB con un sueldo de 161.000 euros al año; o Antonio Poveda, ex-alcalde también del PSC de Sant Joan Despí, y actual vice-presidente; o Joaquim Balsera, también ex-alcalde del PSC en Gavà, director de márqueting elegido “a dedo” recientemente.
Los socios “ecosocialistas” de Colau en BeC también han “pillao cacho”. Será por eso que en el reparto de cargos el puesto de directora de TMB se le otorgó a Mercedes Vidal, dirigente de EUiA. Veámos algunos ejemplos: Enric Cañas i Alonso, trabajaba para ICV en el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y ahora es consejero delegado de TMB con un sueldo de 105.000 euros; o Pau Noy, ex-consejero de TMB por este mismo partido, actualmente adjunto del consejero delegado con un sueldo de 60.000 euros.
No solo se trata de sueldos escandalosos, sino que disfrutan de otros lujos a cargo del erario público como el gasto de 900 mil euros en parkings, 170 mil euros en servicios de transporte privado o una mutua privada con DKV fuera de convenio.
Garganté también denunció que mientras se insiste en que no hay dinero para asumir las demandas de los trabajadores -como que los contratos parciales pasen a jornada completa- el tesorero, el secretario, el interventor, el coordinador general de infraestructuras y el coordinador de oficina técnica de gerencia de la AMB, se subirán su sueldo -de 75.941 euros al año- en 7.846,62 euros.
A esta “casta” de directivos y los gobiernos municipales que los han sostenido en su lugar, solo los han enfrentado los trabajadores del metro y autobuses. Su historial de luchas es largo, y el mismo tamaño tiene el de las leyendas negras y campañas de descalificación contra ellos cuando con sus movilizaciones sacan a relucir las vergüenzas de este entramado de nepotismo.
Una de las huelgas más importantes fue contra el alcalde socialista Jordi Hereu, que se negaba a conceder dos días festivos a la semana a los buseros. Hicieron falta 27 días de huelga para conseguirlo. Entonces los argumentos de que no había presupuesto para la medida, los mismos que usa Colau, fueron respondidos de la misma manera por los trabajadores: que se acaben con los privilegios y sueldazos de todo el cuerpo parasitario de directivos.
Llama la atención que ahora Ada Colau mantenga el mismo discurso que los anteriores alcaldes. Parece ser que la Ada “activista” ha hecho un cambio de 180 grados. La solución que proponen los trabajadores de TMB es la misma que recibía el apoyo de todos los movimientos sociales en las huelgas contra los ayuntamientos anteriores: bajar los sueldos y acabar con los privilegios de los directivos.
Pero esta medida elemental y que entronca con todo el discurso contra las “puertas giratorias” del que ha hecho bandera el nuevo reformismo, se presenta ahora como inasumible. ¿A qué se debe este cambio? Más allá del discurso contra los “privilegios” de la casta, Colau ha ido sellando compromisos con ella desde el principio. Desde la constitución de BeC con quienes han apoyado durante tres décadas a los alcaldes socialistas, hasta ahora que busca un pacto estable con el mismo PSC para gobernar.
Las demandas de los trabajadores de TMB tocan directamente los intereses más espúreos de los compañeros y socios de Colau. Hoy, como con Trias o Hereu, el único camino para conquistar nuevos derechos y acabar con esta mafia será la movilización de los trabajadores y el respaldo y solidaridad del resto de trabajadores y sectores populares de la ciudad. En esta pelea Colau y BeC ya han dejado claro que estarán del otro lado, del de los directivos con un salario medio de 90.000 euros anuales.