Durante el lanzamiento de su campaña, además, usando el lenguaje de Videla dijo que “hay que dejar de defender subversivos y terroristas”.

Javier Nuet @javier_nuet
Lunes 15 de julio de 2019 22:55
José Luis Espert, el referente de los liberales y precandidato a presidente por el frente Despertar lanzó su campaña electoral con un acto en el microestadio de Ferrocarril Oeste, donde no se guardó ninguna de sus ideas derechistas.
Desde el principio, la mezcla de su ideología empresarial y de algunos tintes bizarros -como subirse al escenario con la canción de Rocky cual boxeador que sube a un “ring”- le dieron un toque que hacía acordar a los “mejores” momentos del menemismo en los ‘90.
Hace algunas semanas, Espert viene diciendo que es un candidato “antisistema”, provocando la risa de propios y ajenos en la búsqueda del voto jóven. Denuncia que el Gobierno metió a Argentina en una nueva crisis. Sin embargo, las políticas que propone, como reformas laborales y jubilatorias, ataques a los sindicatos, triplicar el presupuesto para los militares y bajar impuestos a los empresarios, parecen “macrismo recargado” más que algo que tenga que ver con enfrentar los problemas de las grandes mayorías de la sociedad.
En los 16 minutos que duró su discurso, el economista se despachó contra los docentes, contra los sindicatos, e incluso contra las Madres de Plaza de Mayo, refiriéndose a Hebe de Bonafini y acusándola de defender a “terroristas y subversivos”. Cualquier parecido con una frase de Jorge Rafael Videla, no es pura coincidencia.
El “antisistema” Espert, que habla el lenguaje de los poderosos de este sistema, dejó en claro su programa de gobierno. Usó la figura de Baradel para dejar en claro que cualquier docente que use su derecho elemental de hacer huelga será su enemigo: “Van a tener que hacer paro en Indochina”. Dijo que va a meter preso a cualquiera que corte una calle, atacando otro derecho elemental como lo es el de protestar.
También dijo que hay que “dinamitar” las leyes laborales, porque son la causa de que millones de trabajadores “se caguen de hambre” ya que los empresarios no quieren contratar en blanco porque “les sale caro”. O sea que, en última instancia, propone bajar los salarios para que la gente llegue a fin de mes. Un iluminado.
Atacar discursivamente a todos los candidatos puede servir para mostrarse como alguien distinto y que “se rebela” contra la política tradicional y el funcionamiento de un país que hace décadas atraviesa crisis cíclicas donde siempre ganan unos pocos y pierden millones de personas. Pero Espert dice, también, que “primero está el individuo, por eso somos liberales”. Y así deja claro que nada tiene que ver con un cambio de sistema.
Le guste o no a este liberal, la única alianza en estas elecciones que es antisistema, que cuestiona profundamente los cimientos de esta sociedad capitalista, es el Frente de Izquierda Unidad, que está en las antípodas de su pensamiento.