A los bajos salarios, responsabilidad de la gobernadora Alicia Kirchner, se suman boletas totalmente impagables y una canasta básica que supera los $ 32.000.
Ernesto Zippo Trabajador de Correo Argentino | MAC Rio Gallegos - Sta Cruz
Jueves 7 de marzo de 2019 12:07
La Asamblea Interbarrial se ha manifestado varias veces con la intención de reclamar que se retrotraiga el constante aumento de las tarifas de luz y gas. Las últimas boletas que llegaron fueron en algunos casos exorbitantes.
Hubo varios ruidazos en el centro de Río Gallegos, con vocinazos de adhesión al reclamo y el jueves 28 de febrero pasado hubo una movilización a Servicios Públicos y Camuzzi para dejar una nota en cada establecimiento donde queda manifiesto el descontento general al tarifazo.
La Asamblea Interbarrial además, estuvo recolectando firmas durante todo el verano y tuvo un importante apoyo de muchos vecinos que se sumaron al reclamo con su aval. Luego cuando lo consideren necesario, lo presentarían a las autoridades pertinentes declararon recientemente en varios medios de la ciudad.
Los barrios más afectados son los de la periferia de Río Gallegos, donde llegaron boletas con tarifas de 6 mil o 7 mil pesos, que en general son familias trabajadoras con un sueldo que no llega a superar los 20 mil pesos. Incluso hay que sumar que la canasta básica supera los 32 mil pesos y se aproxima el invierno que se teme que pueda aumentar mucho más el costo en el consumo de los servicios tan esenciales durante el duro frío patagónico.
Hay que tener en cuenta que desde hace varios años, los trabajadores de la administración pública vienen sufriendo constantes ajustes salariales por parte del gobierno provincial de Alicia Kirchner, que no ha dado salarios acordes a la fuerte inflación del año pasado y en general los salarios se perciben desdoblados en varias cuotas. Así los sufren los trabajadores docentes, municipales, estatales, judiciales, jubilados, de la salud y también el resto de los sectores más precarizados que se concentran en la construcción, servicios domésticos y en los comercios.
Las intimaciones por los servicios de luz y gas se incrementaron incluso hasta en establecimientos públicos, como ocurre con varias escuelas donde se le retiraron los medidores de gas y peligra que haya clases.