Iván Zárate México
Martes 24 de enero de 2017
A través de un video publicado en la página web del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM), el Secretario General, Francisco Hernández Juárez (FHJ), anunció que como parte de la reforma en telecomunicaciones, el gobierno pretende hacer que la “planta externa” [1] de Telmex sea administrada por una empresa diferente, aunque los dueños continúen siendo los mismos.
La “liberalización” de las telecomunicaciones
De manera similar a la “reforma energética”, que se enfoca en abrir esta área de la economía nacional al capital privado extranjero y local, especialmente a los de origen norteamericano, la de telecomunicaciones sentó las bases para permitir la entrada definitiva de la transnacional estadounidense AT&T a un sector acaparado en su enorme mayoría por América Móvil (Telmex y Telcel), propiedad del magnate Carlos Slim Helú.
Las telecomunicaciones mexicanas sufrieron su primera transformación neoliberal a partir de su privatización en 1990. La intención del gobierno desde entonces, siguiendo los dictados de los principales organismos financieros internacionales, fue la de “liberalizar” este sector de la regulación del Estado para pasarlo al control del capital privado y el mercado financiero global.
Sin embargo, pese a que la propiedad de Telmex pasó a manos de la familia Slim mayoritariamente, las políticas exigidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) no se cumplieron hasta el final y las empresas transnacionales interesadas en entrar al país chocaron con un enorme monopolio privado en pleno desarrollo.
Es hasta el gobierno de Peña Nieto que las recetas neoliberales son aplicadas de manera más profunda en el país, producto de la enorme presión política y comercial extranjera, desatada al calor de la crisis económica internacional, que desde el 2008 azota al conjunto del mundo.
De acuerdo a una de estas políticas dirigidas actualmente al sector de telecomunicaciones, “Telmex tendrá que arrendar y permitir el acceso a la “última milla” [“red externa”] a todo aquel operador que desee conectarse con el usuario hasta la proximidad de su casa u oficina." [2]
Esta medida aplicada en México a través del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), difiere de las primeras experiencias que se suscitaron en otros países desde los 80´s y 90´s, siguiendo la misma lógica “liberalizadora”.
En ellas se optó por desarticular por completo la red externa de la empresa monopólica en cuestión (fuera controlada por el Estado o por capital privado) para cederla totalmente a las compañías que desearan usarla para comercializar sus servicios. Pero estas políticas fracasaron en la mayoria de los casos, como lo demuestra el ejemplo de la reestrcturación de AT&T a nivel continental.
La intención de la “reforma de telecomunicaciones” no es la de separar por completo la red de Telmex y extinguir a esta compañía, dejando por completo su infraestructura “externa” en manos de otras empresas nacionales y extranjeras. Sus medidas “asimétricas” van encaminadas a reducir a un máximo del 50% su participación en el mercado nacional (reduciendo sus ingresos en consecuencia), para que otras compañías puedan acceder al reparto del sector y competir bajo condiciones más “simétricas”. Tal como lo afirma Gonzalo Rojón, analista de The Competitive Intellingence Unit (The CIU), al considerar que “es viable que a Telmex se le otorgue la autorización para ofrecer TV cuando el mercado esté equilibrado. […] Cuando se termine la preponderancia, América Móvil va a seguir siendo un jugador de buen tamaño.” [3]
La propuesta de separar la “planta externa” de Telmex solo puede venir de la familia Slim, en un intento por proteger sus ingresos disminuyendo al máximo los gastos que les implica este enorme segmento de su infraestructura, incluyendo el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) que mantiene con el STRM.
¿Telmex se acerca a su “quiebra”?
Según datos de la revista Forbes México, América Movil (propietaria del 99% de las acciones de Telmex) “sigue siendo, por mucho, la empresa más grande de México, con un valor de mercado de 51,900 mdd, a pesar de la reiterada caída de sus acciones luego de que un endurecimiento en la regulación en materia de telecomunicaciones ha afectado su negocio." [4]
Pero hablando en concreto de su subsidiara Telmex, esta generó un ingreso de 5,500 mdd desde septiembre del 2015 hasta septiembre del 2016, aportando el 10.5% de los ingresos totales que América Móvil obtuvo en este periodo de tiempo a través su innumerables subsidiarias en más de 20 países de América y Europa.
Como los datos demuestran, Telmex y su controladora America Movil no sólo se encuentran a “años luz” de una posible quiebra financiera, sino que de acuerdo al Grupo financiero CitiBanamex, el IFT “parece estar más dispuesto que nunca a concederle a América Móvil la tan largamente esperada autorización para ofrecer televisión de paga en México. […] sobre todo porque la nueva regulación ha atraído a un nuevo competidor a México, lo cual probablemente tendría implicaciones a largo plazo para este mercado. [las declaraciones de las autoridades] sugieren que no se intensificarán las presiones reguladoras, si bien tampoco significa que se suavizarán.” [5]
Así mismo, Mónica Aspe, subsecretaria de Comunicaciónes de la Secretaria de Comunicaciónes y Transportes (SCT), declaró que los márgenes en la industria “ahora están cerca de lo que empresas de telefonía perciben en otras partes del mundo, y los reguladores deben procurar que se mantengan en ese nivel”. Reafirmando con esto que los resultados de la reforma en cuanto a la repartición del mercado son positivos y que pronto América Móvil dejara de ser considerada un Agente Económico Preponderante (AEP) sujeto a medidas asimétricas para reducir su tamaño.
En febrero próximo el IFT podría dará su resolución acerca de la “revisión bianual” del cumplimiento y efectividad de las medidas de preponderancia impuestas a America Movil y Televisa. Pero si bien los analistas no consideran que vayan a incrementarse las sanciones contra la compañía del 4º “hombre más rico del mundo”, tampoco estiman que vayan a disminuir en lo inmediato, pues aún acapara más del 60% del mercado.
Todavía quedan muchas dudas en el aire acerca de los planes de los dueños de America Movil y Telmex. Aún no existe un planteamiento oficial de su parte por llevar acabo este proyecto de división, que de impulsarse primero tendría que pasar por la aprobación del IFT y luego por la de más de 50 mil telefonistas activos y jubilados del STRM.
Lo cierto es que usarán este discurso “catastrófico” acerca de las supuestas pretensiones del gobierno, de la “drástica” caída en sus ingresos y de su “necesidad” de dividir los activos, para presionar a sus trabajadores a aceptar nuevos recortes a sus derechos y prestaciones.
[1] La infraestructura de la empresa se divide en dos grandes segmentos: “planta interna” y “planta externa”. La primera se refiere a todo lo relacionado con sus equipos de procesamiento y transmisión de líneas telefónicas e internet; mientras que la “externa”, como su nombre lo dice, abarca todo lo involucrado con sus redes de cobre y fibra óptica hasta el usuario final (“ultima milla”, “bucle local” o “red externa”).
[2] http://www.idet.org.mx/opinion/columnas/banda-ancha-desagregacion-del-bucle-local/
[3] http://www.elfinanciero.com.mx/empresas/mexico-lejos-de-la-convergencia-real-de-telecom.html
[4] http://www.forbes.com.mx/las-15-empresas-mas-grandes-mexico-2016/#gs.R1FIfKc
[5] http://www.bolsamania.com/mexico/noticias/empresas/america-movil-tendria-mas-ventajas-para-ir-por-tv-de-paga-estima-analisis-de-citibanamex--2447510.html
[1] La infraestructura de la empresa se divide en dos grandes segmentos: “planta interna” y “planta externa”.
La primera se refiere a todo lo relacionado con sus equipos de procesamiento y transmisión de líneas telefónicas e internet; mientras que la “externa”, como su nombre lo dice, abarca todo lo involucrado con sus redes de cobre y fibra óptica hasta el usuario final (“ultima milla”, “bucle local” o “red externa”).