Cada vez se vuelve más compleja la situación, que arrastra consigo a una serie de referentes políticos vinculados a uno de los casos de corrupción más significativos del último tiempo.
E.E. Vergara Valparaíso, Chile
Viernes 2 de junio de 2017
Un panorama sombrío es el que atraviesa el actual presidente golpista de Brasil, Michel Temer, quien en una grabación se le mostró aconsejando a un empresario de la industria de la carne para pagar el silencio del ex parlamentario Eduardo Cunha. Desde ese momento todo se le ha venido abajo.
Si no bastaba con las monumentales movilizaciones, entre ellas la huelga general del 28 de abril –la primera en más de 20 años- o las jornadas de protesta en Brasilia, que fueron reprimidas con los propios militares -en un delirio dictatorial del presidente- la legalidad brasileña le ha puesto el ojo.
Es así como la Corte Suprema ha autorizado a la Policía Federal de Brasil, a investigar a Temer por los delitos de corrupción por los cuales se sospecha. Sin embargo, el presidente brasileño no está obligado de concurrir a la policía, y el interrogatorio puede ser enviado por escrito, según lo que señala el medio Euronews.
No obstante, las salidas judiciales vienen tomando un peso importante durante estos últimos meses, en los cuales se viene evidenciando la corrupción de Temer, donde incluso algunos testigos han declarado que desde el 2010 vienen sobornando al actual presidente, como también a más de 1800 políticos de 28 partidos. O así lo señala por lo menos Joseley Batista, dueño de la empresa JBS, y quien actualmente colabora con la investigación.
El desplome de Temer y su gobierno
Sin duda, la incidencia de la justicia como árbitro en la profunda crisis de régimen que atraviesa a Brasil, viene convulsionando el escenario político. Cada caso de corrupción que aparece, solo aviva más la indignación de cientos de miles que han salido a las calles a protestar en contra del gobierno de los corruptos. La huelga general del 28 de abril es expresión de eso, como de las distintas maneras que ha tenido que sortear el gobierno para apagar el fuego que han provocado ellos mismos, en este caso, echándole bencina.
Es el pueblo trabajador el que ha mostrado tener la sartén por el mango, y que la tarea de echar abajo a Temer y a su gobierno por medio de la huelga general, está más que planteada.
Y junto con esto, la necesidad de levantar una asamblea constituyente basada en la movilización que permita frenar todas las reformas antipopulares resueltas durante este gobierno, y en base a la organización de la autodefensa de los trabajadores, mujeres y estudiantes, forjar un plan de lucha en el que confluyan las grandes centrales de trabajadores como la CUT- Brasil, y la juventud a prueba de fuego.
Brasil puede ser un gran espejo de los próximos escenarios en América Latina, en una situación más convulsiva.